9 de cada 10 escuelas usan WhatsApp para las tareas

WhatsApp está siendo la estrella de la comunicación que permite que alumnos de nivel primario de escuelas estatales urbanas en todo el país sostengan el vínculo pedagógico con sus maestros durante el aislamiento obligatorio por el Covid-19.

Según una encuesta del Observatorio Argentinos por la Educación, con representación estadística nacional, el servicio de mensajería instantánea –con dos mil millones de usuarios activos en el mundo– ha sido el principal responsable de garantizar el contacto entre estudiantes y docentes, durante el primer cuatrimestre, en un país donde el acceso universal a internet es aún una deuda.

El estudio indica que nueve de cada diez instituciones (92%) han propuesto las tareas a través de esta aplicación, la segunda mayor red social del planeta.

El teléfono móvil, además, es el dispositivo preferido para las tareas escolares: más de la mitad de los alumnos (56 por ciento) utiliza únicamente el aparato celular que, en su gran mayoría, comparte con otros miembros de la familia (72 por ciento). Sólo uno de cada cinco chicos tiene una herramienta tecnológica propia.

Los datos surgen del informe “Dispositivos y medios de comunicación para mantener el vínculo pedagógico en cuarentena”, realizado por Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, Víctor Volman y Federico Braga, ambos de Argentinos por la Educación. Se basa en los resultados de un relevamiento nacional sobre las prácticas escolares en tiempos de pandemia.

Los resultados muestran que el 80 por ciento de quienes usan Whats-App lo hacen “siempre” y el 12,2 por ciento, a veces. Los archivos en PDF o Word enviados por el docente son utilizados en el 88,2 por ciento de las escuelas: el 57,7 por ciento usa estos archivos de manera permanente.

“En la realidad de mi comunidad educativa se utiliza el celular para videos, audios, videollamadas, fotos”, explica Vilma Báez, de la escuela primaria estatal Gobernador Justo Páez Molina, de barrio Villa Azalais, de la ciudad de Córdoba. En esta institución, igual que en todas, las familias que no disponen de celular, se manejan en formato papel.

“En esta segunda etapa se está relevando información sobre la situación actual de las familias. De existir posibilidad, sumaríamos a quienes tengan computadora e internet a la aplicación de Zoom o Meet, porque vemos la necesidad de que el niño vea a su par, trabaje con el otro”, sostiene Báez.

Según la encuesta, seis de cada 10 escuelas recurren a libros de texto (62,6 por ciento) o a cuadernillos y fotocopias (61,3 por ciento) para proponer tareas. Cuatro de cada 10 escuelas (40,5 por ciento) usan cuadernillos impresos por el gobierno.

“Trabajamos con WhatsApp con algunas familias e imprimimos cuadernillos para todos. Ahora estamos pidiendo donaciones de resmas para imprimir el segundo cuadernillo”, contó una maestra de una escuela urbano-marginal de la ciudad de Córdoba, que pidió resguardar su identidad.

Fabio Tarasow, coordinador del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías (Pent) de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sostiene que las diversas tecnologías utilizadas por las escuelas demuestran una respuesta variada y creativa al cierre de los espacios físicos escolares.

Sin embargo, opina, el predominante uso del WhatsApp como medio privilegiado para la construcción del vínculo entre docentes y familias limita la posibilidad de reconstruir la complejidad de las relaciones pedagógicas.

“Las formas de comunicación predominantes en los colegios apuntan a la transmisión de información, pero dejan de lado otros aspectos también fundamentales del vínculo como la contención, el seguimiento, la retroalimentación”, plantea Tarasow.

El estudio del Observatorio muestra también que las redes sociales (30,3 por ciento) y los sitios web o plataformas educativas gubernamentales (39,8 por ciento) son los medios menos utilizados.

“Es interesante ver que las propuestas pedagógicas del gobierno, especialmente cuadernillos y plataformas, tienen una presencia más destacada que las plataformas privadas y de streaming. Aunque lo que más se destaca es la presencia no digital de los docentes con sus fotocopias, cuadernillos y libros de texto”, remarca al respecto Narodowsky.

La brecha digital es clara y determinante

Según el estudio del Observatorio Argentinos por la Educación, la mayoría de los chicos usa el celular para las actividades escolares: el 56,1 por ciento de los alumnos es lo único que utiliza. El 12,2 por ciento de los estudiantes usa exclusivamente una notebook, PC o tablet para realizar sus deberes o tener clases.
 
El 21,4 por ciento combina la utilización de un teléfono y de una notebook, PC o tablet para sus actividades educativas. El 72,4 por ciento de los alumnos comparte dispositivos con otras personas. Sólo uno de cada cinco usa aparatos propios. Y el 8,1 por ciento no utiliza ninguna herramienta tecnológica.
 
“El alumno primario promedio que se conecta lo hace sólo con un celular compartido con otros, con mala conexión e intercambiando documentos PDF y Word. Esto sugiere que la preeminencia de la comunicación asincrónica entre docentes y alumnos no parece deberse a una decisión pedagógica, sino a la adaptación a la escasez de dispositivos y conexión”, plantea Mariano Narodowski, de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
María Cristina Gómez, directora de la Red de Educadores Innovadores, considera que el porcentaje tan elevado de uso de celulares compartidos y la baja presencia de dispositivos propios, no sólo mediatizó el vínculo a través del padre, sino que es un indicador de las escasas posibilidades de acceder a clases o explicaciones sincrónicas y, en consecuencia, del traslado a los padres de esa responsabilidad. Esta situación “ha sido motivo de queja y angustia en muchos hogares sin el bagaje de conocimientos que les permitiera asumir con éxito esa tarea”, plantea Gómez.
 
Por otra parte, seis de cada 10 familias reportan tener un servicio de internet poco adecuado o inadecuado para fines pedagógicos. Sólo el 42,7 por ciento considera que la calidad de su conexión es “adecuada” para hacer las tareas escolares.
 
Sobre este mismo punto, los informes preliminares de la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica, realizada por el Ministerio de Educación destacan que menos de la mitad de los hogares cuentan con acceso fijo de internet de buena calidad en la señal, y tres de cada 10 hogares no tiene acceso fijo a internet.
 
“Con esta investigación se corrobora la hipótesis de que la pandemia está profundizando las desigualdades educativas. Hay que reducir las brechas digitales para reducir las desigualdades educativas. Ahora y para siempre, tecnología y pedagogía son y serán uno, un ensamble de prácticas docentes en el aula y en línea”, concluye Alejandro Artopoulos, del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés.

Imagen ilustrativa. (La Voz / Archivo)

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