Día del Respeto a la Diversidad Cultural: entre la historia y la polémica

Hace casi 530 años que «nació» el continente americano de forma casual y que tuvo facetas particulares para llevarse a cabo. Hace poco tiempo, pasó de llamarse «Día de la Raza» por «Día de la diversidad cultural». Cronica.com.ar dialogó con el historiador Juan Pablo Bustos Thames quien dio los detalles de aquel 12 de octubre de 1492, fecha del Descubrimiento de América.

«Ese siglo XV que terminaba se vivió con mucha convulsión y hubo un movimiento histórico, ya que Europa, Asia y África eran continentes conocidos hasta ese momento. En la  Europa cristiana se estaban conformando las distintas naciones como Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, que todavía estaba fragmentada, y también se conformaba lo que sería España, que era una serie de reinos en la península ibérica que luchaban entre sí. El reino más importante era Castilla, después Portugal en el otro extremo de la península, Aragón y Navarra. Castilla era una unión de dos reinos, Castilla y León, que se habían unificado hace más de un siglo, pero toda esta unión de reinos cristianos en la España medieval era un fenómeno reciente», indicó Thames.

Isabel y Fernando

Con relación a este tema, Bustos Thames agregó que «lo interesante fue el matrimonio concertado entre la reina de Castilla Isabel, que era la princesa heredera en ese entonces y el príncipe heredero de la corona de Aragón, Fernando. Cuando se casaron, no sabían, si iban a ser reyes o poder reinar, porque a ninguno de ellos les hubiera correspondido ser reyes en realidad, los herederos eran una sobrina de Isabel y el hermano mayor de Fernando que por cuestiones históricas, terminó muriendo y por enfrentamientos posteriores, ambos terminaron al frente de los dos reinos casi por casualidad, y la personalidad extraordinaria de estos reyes hicieron que los que fueron reinos sueltos de la península se terminaran unificando y se le llamara en ese entonces Las Españas».

Cristóbal Colón nació en la ciudad italiana de Génova.

Conocida la situación política en España, un día entró en escena el navegante genovés Cristóbal Colón quien tenía en su mente un ambicioso plan: llegar a Asia por el Océano Atlántico navegando hacia el oeste.

 

«Había consultado bibliotecas, también leyó a alguien que había escrito sobre la redondez de la tierra en la época de la antiguedad, leyó a los árabes de Granada, que era el reino musulmán de España y hasta consultó en Islandia y la zona escandinava, donde algunos vikingos le transmitieron que un poco mas allá del Océano Atlántico habían una tierras nuevas a las cuales se podía llegar favorecido por una cierta cantidad de vientos. Entonces con esos cálculos y esas ideas, fue ofreciendo su proyecto de llegar hacia el este India, Japón, China navegando hacia al oeste, es decir, llegando al este por el oeste. Las medidas que había tomado le daba que el Atlántico no tenía las dimensiones que tiene actualmente y que en el medio no se iba a interponer el continente americano, que no figuraba en sus planes», relató el historiador.

En búsqueda de un socio

Para lograr su proyecto, Colón necesitaba un inversor, alguien que pudiera solventar su sueño, es por eso que primero ofreció sus servicios a Inglaterra, pero ésta estaba saliendo de una guerra civil, la llamada «Guerra de las Rosas» que enfrentó a las Casas de los Yorkers y Lancaster para saber quién se quedaba con la corona británica, que quedó en manos de los Lancaster, pero que Inglaterra había quedado muy débil y aún no era la reina de los mares.

Los reyes Isabel y Fernando financiaron la aventura de Colón.

El nuevo postulante se llamaba Portugal quien tenía disputas con Castilla y al estar en la orilla del Atlántico poseían una importante flota armada, de hecho, ésto les posibilitó de navegar por África y descubrir las islas Azores, Cabo Verde, Guinea (con sus minas de oro), aunque no mostró interés en expandirse hacia el este.

«Colón cruzó la frontera, pasó a Castilla y le ofreció este proyecto a la reina de Castilla y a los reyes nazaríes de Granada, que en ese momento estaban en una guerra civil y situación que aprovecharon los reyes católicos para hacerse de Granada. Colón consultó la bibliotecas nazaríes y encuentra que tiene un error de cálculo, porque los científicos habían calculado la circunferencia de la tierra con bastante aproximación a la que es actualmente, y le daba un Océano Atlántico enorme porque tenía el tamaño de todo el Atlántico y Pacífico hasta llegar a Asia, porque no estaba el continente americano en sus planes», explicó Thames.

Dudosos cálculos

Estos nuevos cálculos le traen dudas al conquistador, ya que pensaba que no iba a tener suficientes víveres para llegar aunque accede a una entrevista con la reina Isabel, que era muy católica, y por ende, todos sus consejeros eran santos y moralmente intachables. El gran confesor de la reina era el Fray Hernando de Talavera, quien tiene una primera charla con Colón, y el genovés lo convence por el lado de la espiritualidad de las almas, que podría llegar a Asia, India, Japón y China y se podría bautizar y convertir a estas poblaciones al cristianismo, en un momento en que existía una guerra entre cristianos y musulmanes.

Colón fue despedido por la reina Isabel desde el Puerto de Palo.

Talavera queda convencido, lo presenta a la reina y Colón le presenta sus proposiciones y exigencias, situación que dejó en jaque a la pareja real porque Isabel quería seguir adelante con el proyecto pero Fernando no estaba de acuerdo. Sin embargo, la postura de la reina pudo más y apoyó al navegante, quien en modo de agradecimiento a la misma, plantó la bandera de Castilla apenas pisó suelo americano.

«La reina firmó un acuerdo con Colón donde decide darle el apoyo que necesitaba, embarcaciones que tuvo que comprar porque Castilla no era una nación naval como si eran Portugal o Aragón, y tuvieron que dotar a las tripulaciones con lo que pudo conseguir, en su mayoría gente de malvivir, que había salido de la cárcel, algunos aventureros como los hermanos Pinzón. El dinero que consiguió la reina Isabel fue parte del sobrante de la bula de cruzadas de lo que había quedado en la toma de Granada que el Papa no sabía y no se tenía que enterar, porque sino iba a haber problemas con Portugal, o sea es un gran secreto cómo se preparó el viaje», argumentó el historiador.

 

En escasos meses se preparó todo para el gran viaje y las tres naves (Santa María, La Niña y La Pinta) partieron desde el puerto de Palos en la provincia de Huelva, y siguiendo ciertas corrientes marinas llegaron al oeste. Tras algo más de dos meses de viaje, el 12 de octubre Rodrigo de Triana que la tierra estaba en el horizonte y llegaron a la isla que estaba ubicada en el actual archipiélago de las Bahamas que los indígenas llamaban isla Guanahani.

Santa María, La Niña y La Pinta, las tres carabelas.

«La reacción de los nativos fue particular porque lo vieron llegar con un semejante barco y vestido, se acercaron con curiosidad y las relaciones al principio eran un poco civilizadas y cordiales, no hubo mayores enfrentamientos. Muchas de las Antillas que descubrió que la llamaron en honor de los reyes. Estuvo unos días en América descubriendo algunas islas y deciden dar la vuelta a España para darse cuenta de lo que había descubierto. En ese viaje de vuelta lleva varios indios a bordo, papagayos, guacamayos, monos, animales propios, plantas, frutas, sin embargo, tardó bastante en volver de forma llamativa, es que antes de volver a España pasa por Portugal y se quedó un tiempo, Cuando llegó a Barcelona se encontró con los reyes católicos, hizo un show donde en al corte hizo desfilar a indios, animales, plantas y los dejó bien impresionados y dijo que a Portugal fue porque los barcos los tenían que reparar y por eso se quedó tanto tiempo», dijo Bustos Thames.

La noticia se expandió en Europa porque Colón llegó a Asia (no sabían que era América) por el Atlántico, Portugal se mostró entusiasmado con el hecho y quiso sacar provecho de esto. Es que los lusos habían firmado un tratado de paz con Castilla y se acordó que todos los territorios al sur de las islas Azores iban a ser de Portugal salvo las islas Canarias, que estaban conquistadas por Castilla porque Portugal quería asegurar todo lo que es África, costa de Guinea y sus minas de oro.

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