«Hay un acumulado pero también hay una generación que va a seguir adelante»

Mañana comienza el Foro Generación Igualdad, un encuentro mundial convocado por ONU Mujeres y coorganizado por los gobiernos de México y Francia, en colaboración con la sociedad civil y la juventud con el objetivo de acelerar el proceso para alcanzar la igualdad de género en el mundo. Una de las principales anfitrionas será Nadine Gasman Zylbermann, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres de México, quien en esta entrevista explica lo que pasará en los próximos días. También habla de lo que se consiguió y lo que todavía falta por alcanzar en términos de igualdad de género y derechos humanos para las mujeres y diversidades. “No estamos donde pensábamos que íbamos a estar hace 25 años y tenemos una interpelación muy importante de las jóvenes feministas, que dicen ‘nosotras tenemos derechos, ustedes los tienen que garantizar, ¿qué van a hacer?”, dice.

El Foro Generación Igualdad comenzará en la Ciudad de México del 29 al 31 de marzo y culminará en París, Francia, en junio. El Foro promueve un cambio sistémico que acelere la aplicación de la histórica Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (Cuarta Conferencia Mundial sobre la mujer de 1995) y conduzca a la igualdad de género, la resiliencia y la sostenibilidad en un mundo afectado por la covid-19.

Gasman Zylbermann es doctora en Salud Pública y médica cirujana. Cuenta con una destacada trayectoria de más de tres décadas (tanto en el ámbito nacional como internacional) en las áreas de planeación, diseño, puesta en marcha, monitoreo y evaluación de políticas públicas, programas y proyectos, principalmente en el sector salud, con énfasis en salud sexual y reproductiva; así como en iniciativas y políticas para promover la igualdad de género, la prevención de la violencia contra las mujeres y el empoderamiento económico y político de las mujeres.

–¿Qué es Foro de Generación de Igualdad?

–El Foro de Generación de Igualdad hay que entenderlo como un proceso de reflexión y acción sobre todo, para acelerar los compromisos que como humanidad tomamos en Beijing hace 26 años. Habiendo pasado 25 años de Beijing tenemos mucho que celebrar pero también hay muchas cosas en las que todavía no estamos donde queremos. Es un espacio de reflexión colectiva, de cocreación entre los diferentes actores sociales que tienen la necesidad y que tenemos la obligación de crear estas condiciones para lograr la igualdad social, y con una visión de ir más allá, o sea no sólo hacemos un evento, hacemos una evaluación. Tenemos una interpelación muy importante de las jóvenes feministas, que dicen “nosotras tenemos derechos, ustedes los tienen que garantizar, ¿qué van a hacer?”. Nace con ese espíritu y por eso no se llama el Foro Beijing +25 o +26 años, sino que se llama Foro de Generación de Igualdad, con esta idea de que hay un acumulado pero también hay una generación que va a seguir adelante y que tiene la demanda específica de acelerar el cambio. No podemos esperarlos 100 años, como dijo el Foro Económico Mundial, a tener igualdad salarial.

–¿Por qué cuesta tanto alcanzar la igualdad de género?

–Pues porque lo que estamos planteando desde el feminismo es un cambio civilizatorio, es un tema que tiene que ver con el poder, dónde está el poder, dónde están los recursos, a dónde se concentran y obviamente pues el patriarcado está contento aunque no debería estarlo tanto.

La sociedad y nuestro sistema capitalista y neoliberal están organizados basados en eso tan estructural que son las relaciones entre los hombres y las mujeres y la división sexual del trabajo, el poder en el ejercicio de la violencia, el control del cuerpo de las mujeres, entonces cuando hablamos de que queremos cerrar las brechas de desigualdad, estamos hablando realmente de cambios estructurales civilizatorios.

–¿En qué se avanzó más en estos 26 años y en qué estamos peor o iguales?

–Hemos avanzado muchos niveles en poner en la mente de la gente, del imaginario colectivo, el tema de la igualdad y del valor de la igualdad, del valor de las mujeres. Hemos abierto la educación, la política, el trabajo, no donde queremos estar pero de donde estábamos hace 25 años es impresionante el cambio ¿no? Sólo en educación, en muchos países del mundo en la educación básica y superior hay más mujeres que hombres; hablando puntualmente de México, si te vas a las mujeres indígenas ahí la historia es otra. Creo que hemos avanzado en leyes, en regulación, en que estamos en la mesa donde se discuten las políticas en el mercado de trabajo.

No hemos avanzado en la corresponsabilidad del trabajo doméstico, esta frase que decimos “las mujeres salimos a lo público pero los hombres no entraron a lo privado” es dicho y hecho, y eso tiene unas implicaciones en todo lo demás, porque si ocupamos el espacio público pero no compartimos el privado pues, el tiempo es el tiempo ¿no? y nos limita mucho. Y creo que también un tema que es más visible, que es descorazonador, es el tema de la violencia contra las mujeres. Definitivamente cuando tú hablas de que una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia pues, más menos es un problema muy grave y sigue siendo una de las grandes limitantes en el desarrollo de la vida de las mujeres.

–La pandemia hizo muy visible el problema de la distribución tan desigual de los cuidados y de la sobrecarga en las mujeres. Y también apareció con fuerza la idea de que tenemos que empezar a cuidar el medioambiente.

–Lo puntúas muy bien, nosotros cuando empezamos a trabajar en el foro hablábamos de las diferentes crisis que tiene el mundo, y cómo estas crisis tienen que ser leídas y resueltas en clave feminista, y el tema de los cuidados, del medioambiente y el tema económico, la autonomía del cuerpo, pero también los temas vinculados al racismo, al sexismo etcétera, son los temas centrales. Cuando por ejemplo nosotros hablamos del cuidado no sólo hablamos del cuidado de las personas, que es muy obvio, pero también del cuidado del planeta, del medioambiente, lo que tenemos es volvernos sociedades que cuidemos, que sostengamos la vida, y la sostenibilidad de la vida no es solo la de las personas sino también del planeta.

–Algo dijiste del protagonismo que tienen los y las jóvenes, es algo que venimos viendo desde el Ni Una Menos para acá, ¿qué es lo que aporta la juventud?

–Traen nuevas ideas, nuevas demandas, que problematizan de otra manera. Hay cosas que mi generación ya está contenta dialogando con todo el mundo; las jóvenes dicen “no es sólo dialogar, es que tengamos el mismo poder en ese diálogo, que podamos decidir, que tengamos los recursos para hacerlo”. Un tema que ellas han traído muy fuerte es el tema de la autonomía del cuerpo, el tema del aborto…

–En Argentina el año pasado tuvimos la aprobación de la ley del aborto, y hubo un cimbronazo en toda América Latina, donde algunos países todavía tienen leyes muy restrictivas respecto de ese derecho…

–Hay que reconocer que no estamos en el mundo ideal, hay movimientos conservadores muy bien organizados, muy bien articulados, con mensajes muy simples, mucho más simples que los nuestros de los derechos y la autonomía etcétera, que obviamente tienen sus espacios en los estados miembros, tienen sus espacios en el sector privado, tienen estrategias y están muy bien financiados, y que en el tema de la autonomía y el aborto hay mucha controversia pero también hay mucha claridad de la importancia que tiene. Así como hablábamos de lo importante que es la violencia, pues la falta de autonomía del cuerpo es básico para las mujeres, lo que tú vas a poder hacer con tu vida, que si puedes decidir sobre tu sexualidad y reproducción, no tiene nada que ver que si no lo puedes hacer. Por eso nos preocupa el 20 por ciento que hay a nivel mundial de matrimonios infantiles…

–Claro. ¿Y qué lugar tiene la diversidad sexual?

–Es central, cuando hablamos de la interseccionalidad estamos hablando del reconocimiento de las discriminaciones contra las mujeres trans, lesbianas, bi y toda la diversidad sexual y de género, de identidades, y la importancia que tiene esto para todo el mundo pero para las jóvenes este es un tema central. En nuestras generaciones tal vez se hablaba un poquito pero ahora es una cosa identitaria muy importante, y que está en las discusiones de todo y está puesta la pregunta en decir, ¿qué hacemos en especial por la diversidad sexual? ¿Cómo construimos sistemas que no sean binarios? Todo esto que se está exigiendo, y que ustedes en la Argentina lo están haciendo de una manera muy interesante.

–La horizontalidad es un eje…

–Lo comprometidas que estamos nosotras, por un lado en crear este espacio horizontal donde además tenemos mucho énfasis en las mujeres de base, en reconocer, escuchar y trabajar con las mujeres indígenas, las mujeres afrodescendientes, obviamente con las jóvenes, con las mujeres con discapacidad. Queremos reconocernos y trabajar en conjunto y tener un impacto en el multilateralismo, que es un llamado para la acción para todos y todas. Siempre va a haber espacio para sumarse a esto que queremos que sea un movimiento, decimos, culturalmente irresistible, que no pudieras decir “no”. Necesitamos el feminismo, la igualdad y etcétera.

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