Una maestra atacada por trabajar la Memoria: «No hice más que cumplir con un contenido pedagógico»

Haydée Spatz es maestra de nivel inicial desde abril de 1994. Su primer 24 de marzo en las aulas, en 1995 –cuando todavía no era ley el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia–, trabajó la fecha con sus alumnos. Desde 2002, la ley 25.633 instituye esta fecha «en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976». Esta semana, a la Colo, como le dicen sus amigas, le llovió un linchamiento mediático comenzado por trolls y azuzado por el periodista Eduardo Feinmann, así como por el diputado Federico Angelini, de Juntos por el Cambio. La acusaron de «adoctrinamiento». ¿Qué hizo Haydée? Como vicedirectora del jardín El Nogal de Arroyo Seco, localidad ubicada a 30 kilómetros de Rosario, para la efeméride escolar realizó un video con una marioneta que representaba a Estela de Carlotto. Tiene 4 minutos. Por su valor pedagógico, el Ministerio de Educación de Santa Fe lo subió en su plataforma oficial. Haydée está sorprendida por la virulencia de los ataques. En un mensaje privado de Facebook llegaron a decirle «vas a ir a adoctrinar a la cárcel con tus amigos montoneros». Al mismo tiempo, subraya el apoyo de sus compañeras y compañeros, así como de la comunidad educativa. Recibió la solidaridad de Ctera y del gremio de base santafesino, Amsafé. «La escuela pública es el lugar donde se construye ciudadanía, donde se empieza a construir ciudadanía. No podemos no trabajar la memoria, los derechos y la libertad», dice la docente en diálogo con Página/12.

La Ctera expresó su apoyo a la docente a través de un comunicado firmado por la secretaria general Sonia Alesso y el adjunto, Roberto Baradel. «Las ofensivas y agraviantes palabras que el periodista Eduardo Feinmann constituyen una burda expresión del negacionismo, que en materia de derechos humanos gobernó nuestro país en los años del macrismo», dice el comunicado, para el que se reciben adhesiones. Y recuerda que la docente «con criterios pedagógicos adecuados a la edad de lxs niñxs de ese nivel educativo; niñxs pequeñxs que además de jugar como debería poder hacerlo todo niñx, porque es su derecho, piensan, aprenden, aunque esta actividad esencial, característica también del ser humano en crecimiento sea desconocida por el periodista».

El linchamiento mediático y en redes sociales a Haydée
puede leerse como parte de la escalada contra Estela de Carlotto
.
Aunque huelgue decirlo en este medio, Estela es un símbolo de la
democracia, y de la lucha por los derechos humanos, que forma parte de
los consensos sociales construidos a partir de 1983. Además, el plan
sistemático de apropiación de bebés perpetrado por la última dictadura
cívico-militar-eclesiástica-empresarial es cosa juzgada.
El 5 de julio de 2012, el Tribunal Oral Federal 6 de la ciudad de
Buenos Aires dictó sentencia contra nueve acusados, en una causa que
juzgó 30 apropiaciones de niñas y niños. Consideraron que se trató de
«delitos de lesa humanidad, implementados mediante una práctica
sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de
menores de edad, haciendo incierta, alterando o suprimiendo su
identidad, en ocasión del secuestro, cautiverio, desaparición o muerte
de sus madres en el marco de un plan general de aniquilación que se
desplegó sobre parte de la población civil con el argumento de combatir
la subversión, implementando métodos de terrorismo de Estado durante
los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar».

«Si había algo que teníamos era tranquilidad de que lo habíamos hecho bien», plantea Haydée sobre el proceso del video, que trabajó con una marioneta hecha por la titiritera María Celia Fernández. Ante la presencialidad mixta en las escuelas de Santa Fe, que implica clases semana por medio, la efeméride del 24 de marzo fue trabajada por la vicedirectora a través del video. Antes, lo compartió con la supervisora escolar, que lo elevó a las autoridades. Estaban celebrando que fuera parte de la plataforma educativa del Ministerio cuando comenzaron los ataques. La supervisora y otras autoridades estuvieron el viernes a la mañana en el jardín, para avalar lo hecho por la docente. 

En el video, Haydée dialoga con la Abuela. «Yo soy Estela. Era maestra, después fui directora de una escuela, tuve dos hijas y un hijo. Y era un época medio difícil. Un 24 de marzo unos señores decidieron que ellos iban a gobernar el país. Y lo hicieron: encarcelaron a la presidenta de ese momento y fueron los presidentes. Desde ese día comenzaron a decidir qué cosas se podían pensar y qué cosas no, qué cosas se podían escuchar y qué cosas no, prohibieron un montón de cuentos y canciones», cuenta Estela y sigue: «A una de mis hijas, a Laura, se la llevaron, y no volvió. Laura iba a tener un bebé, que se iba a llamar Guido. Tardamos un montón de años en encontrarlo, por eso tengo el pañuelo blanco, porque somos muchas las abuelas que buscamos nietos». La figura de pañuelo blanco habla a la cámara del celular y sigue su relato: «Guido apareció, pero con otro nombre. Se llama Ignacio, es hermoso. Le gusta la música como a su abuelo. Él no sabía por qué le gustaba tanto la música, si a su papá y a su mamá,  que lo criaron con mucho amor, no les gustaba ni un poquito la música. Pero era por eso, porque a los dos abuelos, al papá de sus mamá Laura y al papá de su papá, les encantaba la música. Porque de esas cosas uno acuerda. Por suerte esos señores malos un día dejaron de gobernar y ya no están más, pero lo importante, es que no nos olvidamos de esas cosas que nos pasaron. Que todos los años, el 24 de marzo, nosotros hacíamos una marcha en todo el país. Ahora, con el coronavirus, no podemos. Entonces, este año, lo que vamos a hacer, es Plantar Memoria, para recordar que en este país pasaron cosas que nunca más tienen que volver a pasar».

Ante los ataques, una amplia red de solidaridad también se activó. «De la inmensa mayoría de la comunidad educativa recibimos apoyo, comentarios amorosísimos. Algunos papás plantean que son muy chiquitos, que no quieren política en el jardín, como si la educación no fuera un acto político», dice Haydée, que esquiva cualquier mirada inocente, sabe que este embate desmedido a una «maestrita de un pueblo de Santa Fe», como la calificó Feinmann –al que elige no nombrar– es parte de un objetivo mayor.

«El 24 de marzo es parte de nuestra historia, es una fecha que no podemos olvidar, es importantísimo», sigue la docente, quien recuerda que trabaja la fecha desde 1995. «Todavía no era ley ni mucho menos, ni nos imaginábamos que iba a ser. Y siempre lo trabajé desde los nietos, porque el tema del nombre cambiado y la identidad es un tema que se trabaja con los nenes y las nenas de 4 y 5. La identidad es lo primero que uno trabaja, el nombre. Lo trabajé tranquila, nunca tuve ningún problema», subraya. Considera que el argumento de que los chicos no entienden, o que el jardín de infantes es para jugar es «una falta de respeto a las infancias, un ninguneo, decir que no entienden porque son chiquitos. Como si el juego además estuviera vacío de toda intencionalidad». 

El argumento del diputado Angelini, de «con los niños no», además, resuena a la campaña de los antiderechos contra la educación sexual integral, que dicen «con mis hijos no». «Por eso me llama tanto la atención. Es el uso político-partidario nefasto que se le dio, a mí no me asusta la palabra política, somos bichos políticos, pero sí me sorprende este uso político partidario ideológico nefasto que se le da a un hecho pedagógico. Con mis hijos no, los nenes tienen que ir a jugar al jardín porque son muy chiquitos para estas cosas. Es una falta de respeto a las infancias, es un avasallamiento a las infancias». 

— ¿Por qué elegiste contarlo desde Estela, hablar de Guido?

— Estela es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y es la abuela que nunca se movió de su lugar de amor y ternura buscando a su nieto incansablemente. Es un títere que está en el jardín. Y elijo la historia de Estela y Guido porque me parece que cuando aparece Ignacio, pasa desde un lugar de amor. Lo cuento muy someramente, muy acotadamente. Y además, los papás adoptivos de Guido no fueron sus apropiadores y eso no es poca cosa. No les quiero mentir a mis alumnos y alumnas, y en este caso a todos los nenes y nenas del jardín. Cuando yo digo que fue criado con mucho amor, me parece que es la historia con más ternura y amor que puedo contar sin sesgar nada.

Desde principios de 2020, Haydée es vicedirectora del jardín El Nogal. Lo que más le cuesta del rol directivo es renunciar a la experiencia cotidiana del aula. «Estaba cumpliendo con una efeméride nacional y el calendario escolar santafesino, nada más», plantea y subraya: «Es un acto pedagógico que fue tomado por el ministerio de Educación como insumo pedagógico para toda la provincia. No es una maestra o en mi caso una vicedirectora, que amanecí y dije hoy voy a hacer esto porque lo saqué de cualquier lado. No hice más que cumplir con un contenido pedagógico», subraya. 

Pero además, se trata de derechos de las infancias, como el derecho a la identidad… 

–De eso se trata, ni más ni menos que el derecho a la identidad, no es otra cosa. El derecho a la democracia, el derecho a opinar, el derecho a leer los cuentos que tengan ganas, y el derecho a escuchar las canciones que tengan ganas.

Haydée tiene una posición pedagógica clara. «Nosotras tenemos la obligación de abrir las puertas de un jardín de infantes público que habilite derechos, que habilite sueños, que habilite infancias. Hay una frase que uso mucho, que la usé muchos años en mis planificaciones, y es que el objetivo es ofrecer a las nenes y a las nenas las herramientas necesarias para la construcción del mejor de los mundos posibles».

No es la única cita que usa durante la entrevista. «Graciela Frigerio dice que la escuela pública interrumpe destinos, y eso va contra la meritocracia, entre otras cosas. Acá es donde se interrumpen los destinos, donde podés ser lo que tengas ganas, y no lo que estás obligado a ser por tu lugar de nacimiento. Uno genera espacios de libertad para los niños desde que nacen», considera.

Como hace años que trabaja –antes en el aula, ahora desde la dirección de la institución–, recuerda una anécdota de «hace unos años». «Cuando se hizo la movida de Necesito verte hoy, yo tenía sala de 4. Trabajé con los videos de Paka Paka, Así soy yo, y cuando terminamos de verlos y les conté un poco más, y les conté que las Abuelas los seguían buscando, les propuse hacer un cartel y pregunté qué ponemos. ‘Que esta sala necesita verlos ya’, dijo una nena. Hice el cartel, creo que en mi Facebook todavía está la foto. Decía que la sala tal del jardín tal necesita verte hoy. Y otro de los nenes me dijo: ‘pero seño, hay que salir a buscarlos ahora’. Esas fueron mis respuestas históricas de mis alumnos y alumnas, capaz que por eso estoy tan sorprendida».

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