A pesar del conflicto, el Colegio Nacional de Buenos Aires retomó las clases presenciales

El Colegio Nacional de Buenos Aires comenzó a dictar clases presenciales a partir de este lunes en medio de un ida y vuelta de críticas de padres y madres de estudiantes y un sector gremial que inició una medida de fuerza, que se extenderá a lo largo de esta semana, ante “el agravamiento de la situación epidemiológica”. Las autoridades de la UBA advirtieron que “se le descontarán los días” a los trabajadores que no asistan y aseguraron que en la institución “se cumplen todos los protocolos” contra la pandemia.

La situación de esa institución educativa, una de las más prestigiosas del país, saltó a la palestra luego de que un grupo de familiares de alumnos y alumnas cuestionara la falta de inicio de clases en lo que va del año. Lo hicieron a través de una carta que incluyó una larga lista de críticas de como funcionó el colegio en 2020.

Básicamente denunciaron la “despareja implementación” de las clases virtuales y criticaron que “casi no hubo diálogo” entre ellos y las autoridades educativas. Es más, las redes sociales también fueron el escenario de denuncia por la situación que se vive.

Sin embargo, “lo que hay que aclarar es que las clases comenzaron hoy normalmente para todas las burbujas A de todos los años”, aseguró a Página/12 Oscar García, secretario de Educación Media de la UBA, el área que tiene a cargo los seis colegios que dependen de la universidad.

Es decir que prácticamente la mitad del alumnado fue a clases. Cada comisión está dividida en burbujas A y B, y como este lunes asistió la primera, la segunda lo hará después. Ambas quedarán sujetas a la modalidad rotativa de presencialidad y virtualidad.

En rigor, las clases se habían iniciado el 22 de marzo pasado para el primer año y el motivo por el cual los chicos y chicas no tuvieron dictados la semana pasada fue porque dos días quedaron afectados a la Semana Santa y porque el martes pasado hubo suspensión de actividades por la muerte de un estudiante, explicó García. “Esto es común cuando ocurre una desgracia”, comentó.

La vuelta al ruedo estaba prevista para hoy. Sin embargo, la Asociación Gremial Docente (AGD-UBA) resolvió el fin de semana pasado un paro del 5 al 9 de abril ante el “agravamiento de la situación epidemiológica” y la “ausencia de protocolos” para garantizar la salud de profesores y profesoras.

A través de una misiva que de alguna manera respondió la de los padres, el gremio explicó que, debido a “la nueva ola de contagios”, al día de la fecha “tenemos la misma cantidad de casos diarios que tuvieron los picos del año pasado”, y en un contexto sin medidas restrictivas a la circulación social.

Además, hizo referencia a los riesgos de utilizar el transporte público y acusó a las autoridades del Colegio Nacional de “no responder nunca” a los planteos presentados por esa situación.

“Hemos decidido salvaguardar la salud y la vida de estudiantes, familias y docentes, sin las cuales la educación es imposible”, resaltó el texto en el que se declara: “No estamos en contra de la educación presencial” sino que “estamos en contra de la presencialidad insegura para estudiantes, familias y docentes”.

La decisión fue largamente cuestionada por las autoridades del Colegio Nacional. Oscar García calificó a la medida de fuerza como “injusta e irresponsable” y advirtió sanciones contra los docentes que no asistan a clases, salvo que sea mayor de 60 años o estén incluidos en los grupos con factores de riesgo. «Se les descontarán los días, como corresponde», sentenció.

Asimismo, aseguró que “las clases comenzaron normalmente para todos los años” y aclaró que las divisiones afectadas por la falta de docentes producto de la medida de fuerza de AGD-UBA “están bajo la presencia de tutores y suplentes” que hacen los reemplazos.

También negó la ausencia protocolos sanitarios contra la pandemia, tal como lo planteó el gremio que llamó al paro. “Es todo falso. Tenemos un protocolo para el regreso a la presencialidad aprobado por Consejo Superior de la Universidad, que fue hecho sobre la base a los requerimientos del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires y que fue aprobado por el ministro Fernán Quirós”, puntualizó.

Por otra parte, el secretario de Educación Media de la UBA calificó de “muy dura” a la carta de las madres y los padres de estudiantes, y les pidió reconocer que “durante todos estos meses hubo un proceso de reconversión del sistema educativo, en el que el Colegio Nacional estuvo presente”.

“Todos queremos que los chicos estén en las aulas. Lo necesitamos. Pero los problemas que tenemos acá son los mismos que tienen los diferentes colegios y escuelas. Lo que ocurre es que cuando se habla del Nacional alguien saca un tuit y se hace una nota editorial en todos los medios”, concluyó.

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