«Morales quiere borrar a la izquierda de Jujuy»

Gastón Remy es diputado provincial electo del Frente de Izquierda-Unidad de Jujuy y en 2020 debía asumir su banca. Sin embargo, en la Legislatura provincial no le dieron la posibilidad de hacerlo. Remy protestó y hasta se encadenó frente al edificio legislativo pero aún así no pudo asumir y señala al gobernador Gerardo Morales como el responsable de esta situación anómala. «Nosotros decíamos que esto es proscripción, pero ellos ahora te lo dicen en la cara, así que veo difícil que pueda asumir pero durante la campaña electoral que se viene vamos a defender las bancas del Frente de Izquierda-Unidad, porque se vencen todas», afirma Remy, en diálogo con Página/12 desde San Salvador de Jujuy.

«Hace más de diez meses que tendría que estar del lado de adentro, lo más cínico fue que Morales instó a los diputados a que tengan un comportamiento democrático y respetuoso de las instituciones, pero si esto es así debió decirles que me dejen asumir», agregó el dirigente trotskista y economista de 39 años que debía haber ocupado su curul en mayo pasado para reemplazar a su compañero del PO, Iñaqui Aldasoro, que renunció para aplicar el sistema de rotación de bancas que aplica el FIT en todas las provincias donde tiene representación legislativa.

«Pasaron casi 11 meses, nunca dieron una explicación los bloques del oficialismo y el justicialista», indicó Remy y recordó que el presidente de la Legislatura y vicegobernador, Carlos Haquim, reconoció que no lo dejaron jurar en cuatro oportunidades. «Se lavan las manos porque no quieren que yo pueda asumir y eso es proscripción política. Junto con Myriam Bregman visitamos al secretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla, quien le envió una carta a Haquim, pero aún no hubo respuesta pública». Remy enumeró «un conjunto de episodios autoritarios», que comenzaron en diciembre con una vigilia durante la cual se encadenó. Aquel día durante la sesión tampoco pudo asumir, pero los jefes de los bloques radical y justicialista prometieron tratar el tema la sesión siguiente. «Sin embargo, el 25 febrero cuando quise ingresar nos reprimieron con mi compañera Natalia Morales y mujeres que nos habían acompañado. En otra sesión nos negaron la palabra, una continuidad represiva que culmina con una multa contravencional por haberme encadenado».

–¿Cree que Morales tiene una inquina personal en esta inédita situación?

–Hay una proscripción política que tiene que ver con el rol que juega el FIT en una provincial donde Morales ejerce un gobierno policíaco con aliados para múltiples fechorías, recordemos el remate del ingenio La Esperanza, con represión y despidos, y en ese marco la izquierda es la única oposición que lo denuncia y acompaña a cada sector que lo enfrenta o desafía. Tiene costos asumir ese papel. En lo personal, ser un economista que se atreve a mostrar con números cada negociado de los empresarios para los que gobiernan, la entrega del patrimonio en La Esperanza, los negocios con el litio, y el endeudamiento provincial para hacer un parque solar.

–¿En Jujuy se vive un estado de excepción?

–Nosotros lo definimos como un régimen policíaco porque hay represión, persecución y multas a los que se manifiestan. Este régimen tiene un pilar en la justicia, cuando amplió el número de jueces con diputados, y en diciembre transformó al ministro de Seguridad en juez, algo votado en la Legislatura por el justicialismo jujeño. Tiene un Ministerio Público que depende del Poder Ejecutivo y actúa como una especie de Gestapo que arma causas a los opositores a modo de extorsión. Venimos de la represión en Campo Verde donde la Montada corrió a niños, arrastraron a mi compañera la diputada Natalia Morales, le pegaron palazos en la espalda al concejal de San Salvador del FIT Guillermo Alemán. Es una constante, el otro día una camioneta municipalidad arrastró a una mujer durante una cuadra, podría haber muerto. Es un régimen de brutalidad y desprecio, Morales dijo en Campo Verde como si fuera un patrón de estancia, ‘ustedes son pobres, de qué se quejan si les estoy haciendo una escuela’.

–Además de Milagro Sala, ¿hay más presos políticos?

–Sí, la Tupac Amaru tiene varias personas presas. Morales construye su régimen a partir de sacarse de encima a Sala y los cortes de ruta, se erige como garante de la paz diciendo que si vuelve el peronismo regresa el caos. Dice que él es la garantía de que Sala siga presa y sobre eso tiene cierto consenso social. En ese marco, mi caso es un símbolo del autoritarismo de Morales, nunca sucedió algo así en el país. Entonces, es una provincia con presos políticos y diputados proscriptos.

–¿Qué surgió de las reuniones que tuvo en Buenos Aires?

–Además del encuentro con Pietragalla, fuimos a la Corte Suprema con casi toda la izquierda nacional, Vilma Ripoll, Gabriel Solano, Christian Castillo, Nicolás del Caño, y estuvo también Marcelo Ramal, que es de la Tendencia, junto a Luis Zamora. Esa unidad de la izquierda fue un hecho que hace mucho no sucedía, estar juntos detrás de una causa es muy importante para la izquierda. Presentamos un amparo y una medida cautelar considerando que la justicia jujeña es una sucursal de la UCR, con el asesoramiento de Liliana Mazea. En el ministerio del Interior estuvimos con un funcionario de Wado de Pedro, Pablo «Tato» Giles, y en el Congreso con Nico del Caño nos juntamos con Sergio Massa y Máximo Kirchner. Esa foto fue importante porque Massa que es quien lo llevó a Jujuy a Morales, en 2015 hizo una gran campaña para desactivar a la Tupac y los cortes de ruta. Massa ayudó a consolidar esta criatura. Igual a Morales le importa poco y nada. El manejo feudal es así. En Interior saben cómo es, se comprometieron a interceder y a hablar. Morales impuso elecciones anticipadas el 27 de junio, sin consultar a ninguna fuerza. Es una movida para consolidar su poder, en plena segunda ola va a votar muy poca gente, acá el piso electoral es del 5 por ciento del padrón, un histórico cerrojo para impedir que surja una tercera fuerza en la Legislatura. Este adelantamiento va a ratificar el régimen a su medida dejando afuera a la única oposición, que es el FIT. Encima no hay pauta gratuita, y los medios son de ellos, de modo que es una gran maniobra sin garantía democrática alguna.

–Parece un contexto adverso para renovar las bancas del FIT-U.

–En los comicios pasados hicimos una enorme elección con más de 60 mil votos. Ahora nuestro desafío es unir a todos los sectores agraviados por este régimen y defender las bancas del FIT-U. No hay otra opción electoral y de lucha, los otros actores especulan con los pies en el plato. Cada vez hay más descontento, estamos confluyendo en las calles, hicimos el acto de hoy con un sector grande de la Tupac, vendedores ambulantes, vecinos de Campo Verde, trabajadores de la construcción. Las conducciones kirchneristas están en contradicción con (Rubén) Rivarola, presidente del justicialismo y principal socio de Morales, porque no tienen donde ir.

–¿Cuál es la situación actual en el ingenio La Esperanza?

–El ingenio era una empresa privada que quiebra, su principal acreedor era el estado provincial, los números de la quiebra daban que no tenía pérdidas y generaba mucho más dinero del que ponía el Estado. El gobierno de Morales se quedó con una parte importante de tierras luego de ese remate, el ingenio quedó en manos de un empresario tucumano, el grupo Budeguer. Hubo más de 300 despidos, el empresario recontrató a algunos quitándoles antigüedad con contratos tercerizados; hay accidentes por falta de seguridad, dos trabajadores fallecieron recientemente, y la promesa de Morales de darles viviendas la siguen esperando. Fue una gran estafa, la gente aceptó un despido encubierto a cambio de esa suerte de indemnización pero no construyeron ni una sola casa. La izquierda está con ellos, algunos son militantes del PTS, ponemos la cara y damos los números cuando todo el resto es cómplice y lo silencia, genera sed de venganza de parte de oligarcas que no respetan ningún mecanismo democrático, más allá de que Morales se presente como un heredero de Alfonsín. La derecha se queja de Formosa, pero esto no está muy lejos, acá hay presos políticos, el sentido de la represión y el disciplinamiento social es un gobierno a la medida de Blaquier, no lo pudo hacer el justicialismo pero ahora lo hace Morales, con su ayuda y la de muchas direcciones sindicales que abandonaron la calle.

–¿El peor episodio represivo fue el del ingenio La Esperanza?

–Claramente, fue el más brutal, con balas de goma, la Caballería persiguiendo gente por horas en todo el pueblo, decenas de detenidos, muchos heridos, y el traslado de madrugada en camiones sin patente por diferentes pueblos, como se hacía en la dictadura. Terminaron presos en un penal federal, el 20 de diciembre 2017, nadie quería hacer nada. Morales quería humillarlos, que pasaran la Navidad y Año Nuevo en un pabellón con presos comunes. En soledad, junto a las familias, hicimos un quilombo bárbaro, lo cual es imperdonable para el gobernador, y logramos que liberaran a casi todos el 24 de diciembre a las 10 de la noche, pasamos Navidad con ellos en una plaza brindando por su liberación. Había sido un mensaje claro para quebrarles la moral haciéndolos pasar como delincuentes en Navidad. Ésa fue la represión más dura, y la más simbólica fue la detención del presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias, en abril de 2017. 

Read MoreEl país | Página12

¡Haz clic para votar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja un comentario