Paul Smith, de Mäximo Pärk: No hay que ponerse sentimental ni caer en clichés

“Mi bebé solo duerme cuando quiere/ Pero rara vez quiere”. Eso canta Paul Smith, el cantante del grupo británico Mäximo Pärk, en Baby, sleep, una de las canciones más hermosas de Nature Always Wins, su reciente disco.

La frase pertenece a un estribillo que corona una narración doméstica que va del shopping a su casa, y si bien tiene una cita inteligente a los Talking Heads, su ternura está en las antípodas de los himnos nerviosos que consagraron a Mäximo Park en una de las bandas más interesantes del revival no wave.

Aquellos que se explayaban sobre un futuro incierto, aludían a un gatillo certero o referían a noches en las que se perdían la cabeza.

–¿Te imaginabas escribiendo canciones sobre tu paternidad?

–(Risas) No. De verdad no se me había ocurrido cuando arrancamos a grabar discos. Pero sabía que iba a tener hijos y que, eventualmente cuando los tuviera, iba a escribir canciones sobre eso. Todas nuestras canciones vienen desde experiencias personales. Siempre busqué formas de celebrar las cosas ordinarias de la vida, y qué podría ser más ordinario que la vida en familia o la vida doméstica. Fue un desafío no ponerse sentimental o caer en clichés, porque en la banda tratamos de dejarlos afuera, en las letras y en la música.

–¿Sentís que lo lograron?

–El desafío de las letras de este álbum fue el de hacerlas interesantes para todos, aunque fueran sobre paternidad. La paternidad tiene los puntos más altos y más bajos de mi vida, por lo que para mi lo hace un gran tópico para una canción. Es muy intenso y muchas de las canciones del disco son sobre la intensidad de los sentimientos, así que no es muy diferente de lo que veníamos haciendo, a fin de cuentas.

–En las letras hay muchos versos con signos de interrogación y hay título directamente formulado como pregunta (“Why must a building burn?”). ¿Encontraron las respuestas a esas inquietudes?

No realmente. Nuestras canciones tienen más que ver con las preguntas que con las respuestas, porque todos los que las escuchan tendrán las suyas. Si alguien la está pasando mal, puede escuchar mi punto de vista y obtener algo de fuerza si es que se siente tocado. Nuestras canciones tienen mucho que ver con la empatía. En nuestro álbum anterior había mucho de empatía política y social, y en éste hay mucho de “¿Qué hice con mi vida?” o “¿Cómo mi comportamiento afecta a otras personas?” En mi caso se trata de mi hija, pero todos debemos hacernos esa pregunta en cualquier tipo de relación, con el amor, con la tierra. En la última canción, Child Of The Flatlands, hablamos sobre sobre lo que le hicimos al planeta, también sobre lo que hacemos como sociedad.

–Pero incluso va más allá.

–Claro, porque habla sobre las bibliotecas que cierran y los libros son muy importantes para mí. En otras canciones hablo sobre si dejé atrás toda esa rabia y odio. Es algo en lo que debo pensar todos los días, si paso todo eso a mi hija y la hago una persona con rabia. Por eso debo permanecer calmado. En una parte de la canción digo que tengo la obligación de disfrazar las dificultades. Entonces, cuando las cosas se ponen complicadas, como padre debo simular que todo está bien. Pienso en mis padres y recuerdo todas las cosas que me dijeron para que sea feliz cuando sabían que la vida era difícil. Son esas preguntas las que nos hacemos en el disco.

–El disco suena más melancólico, más taciturno que los anteriores. ¿Te volviste un adulto responsable que ya maduró?

–Espero que sí (risas). Se supone que la música pop no madura, pero eso no pasa en la vida real. Mis canciones pop favoritas son las que se relacionan con la vida real, las que tienen algo que realmente te llega al corazón y te hace sentir algo que te conecta con tu vida. La canción All Of Me dice que “enciendo la radio para encontrar a alguien que me diga lo que necesito oír”. Y eso es lo que hago, quiero una canción que me sacuda, que me haga sentir cosas. Espero que este disco logre eso. La música es muy melódica pero todavía muy pegadiza. Por otro lado, debés probar cosas diferentes en cada disco para que la gente no se aburra, para que la banda no se aburra.

–Eso no es tan simple.

–Por supuesto que no. Cuando armamos las canciones debemos encontrar algo nuevo cada vez, pero necesitamos mantener la esencia de Mäximo Pärk. Idealmente querés reflejar el momento que estás viviendo, lo que estás sintiendo. La vida es complicada y cuando escribimos nos decimos cuán complicado podemos volverlo hasta que se vuelva muy complicado, musicalmente y emocionalmente. Amamos el poder principal del rock & roll, pero también nos gusta la música más reflexiva. Por eso en este disco quisimos mostrar las diferentes influencias que tenemos. A veces nos pone triste ver como algunas bandas intentan revivir su juventud. Otra vez, se trata de los clichés. Seguimos tocando nuestras primeras canciones, pero tratamos de hacerlas lo más atemporales posibles cuando las escribimos. Esa es la idea. Espero que nuestras viejas canciones no se queden en el tiempo en el que fueron concebidas. Espero que sigan viviendo para que no quedar atrapados en ellas y no tener que revivir nuestra juventud.

–Revisemos, ¿te sentís una estrella de rock, entonces?

–Soy una estrella del rock alternativo. Eso es lo que amo del poder del rock & roll. Amo subirme a un escenario, vestirme, lucir un poco absurdo. Para mí eso está bien. Parte de la música pop es entretener. Mucha gente, artistas más serios, dirán que no somos entretenedores, que eso es para las masas. Cada vez que tocamos, quiero conectarme con la gente emocionalmente, entender lo que dicen las canciones. Eso es parte del trato. También amo la idea de elevarme frente a la gente, no desde el lado del ego, sino desde el lado de la actuación. Eso puede tener que ver con mi formación artística de base. Estás haciendo un show pero las canciones significan algo, y eso es una contradicción interesante. Sólo hago lo que las canciones me piden hacer.

–¿Cómo describirías un día en tu vida?

–Es bastante aburrida supongo. Me levanto cuando mi hija se levanta, lo que es bastante temprano. Solía ser las cinco de la mañana, pero ahora es alrededor de las siete, lo que quiere decir que las cosas mejoraron. Por la situación mundial compartimos la enseñanza en casa con mi esposa. Mi hija empezó la escuela en medio de la pandemia así que no sabe lo que es ir a la escuela en condiciones normales. Me siento mal por eso. Trato de hacerme el tiempo para leer y escribir. También durante el aislamiento hice un programa de radio los lunes a la noche, en una estación local donde todos trabajamos ad honorem.

–¿De qué iba tu programa?

–Buscaba canciones que me gustaran e investigaba sobre ellas, así que por 90 minutos transmitía al mundo, que en realidad eran tres personas. Estuve haciendo cosas así para mantenerme ocupado. Miraba las noticias, leía el diario, miraba programas de política. En días normales dejo a mi hija en el colegio a las 8 y la busco a las 3 de la tarde. Los fines de semana, con mi esposa tratamos de buscar lugares donde ir, al campo, caminar, ir al mar. Esa es mi vida cuando estoy en casa. Cuando estoy de gira, trato de recorrer el lugar donde estoy, tomar fotografías, ir a museos, disquerías.

–¿Qué reflexión podés hacer de la pandemia y de la actitud que tus líderes tomaron con respecto a ella?

–Nuestro gobierno está más orientado al negocio que a lo humano. Podríamos haber entrado en aislamiento más rápido y ayudar a esos negocios que cerraron. En cambio, esperamos hasta el último minuto y cientos de personas perdieron su vida. También el virus se esparció tanto que costó aún más salir de este aislamiento, la gente necesita más ayuda financiera, los negocios locales viven situaciones difíciles y, desde mi punto de vista, los conciertos en vivo serán los últimos que regresen. Pienso que el gobierno tiene que apoyar a la industria musical lo más posible, porque como otras, viven situaciones complicadas. No tengo mucha fe en que el gobierno haga cosas buenas.

–¿Tu posición frente al Brexit?

–El Brexit complica el libre movimiento por el continente. A mi me encanta viajar a todos lados de Europa y que la gente también pueda hacerlo, ver el mundo, no esa pequeña isla. Me agarrás en un momento de cierta negatividad hacia nuestros gobernantes y sus políticas. Pero está claro que en una situación como esta nadie sabe cuál es la decisión correcta. Hay muchas teorías conspirativas. Me dio tristeza ver ciertos artistas consagrados desperdigar este tipo de ideas. Aislarnos individualmente parece ser la única forma correcta de sobrellevar esto. Trato de educarme todos los días, sé que la gente perdió confianza en los medios principales y que también hay gente que se beneficia de esa falta de confianza.

El disco. Nature Always Wins es el séptimo disco de Mäximo Pärk. Fue producido de manera remota por Ben Allen (Animal Collective, Deerhunter).

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