Abrir y cerrar, en forma intermitente

La reapertura de actividades no esenciales y la vuelta, acotada, a clases presenciales que decidió Córdoba a partir del lunes tienen fecha de caducidad. Esto es así aunque no esté escrita ni figure en los anuncios. Igual que las restricciones más duras, que pierden vigencia con la última hora de este domingo, están sujetas a revisión.

Así como se cerró y ahora se abrirá, será necesario volver a cerrar y abrir muchas veces más, hasta que se pueda dar por superada esta etapa crítica de la pandemia.

Córdoba iniciará en las próximas horas la segunda etapa de un ciclo valvular, de cuarentenas intermitentes, afectando y aliviando actividades sociales y económicas, en un intento por gestionar al menos entre seis y ocho semanas más un alto número de casos y un creciente estrés del sistema de salud, .

“Es inaceptable este número de casos”, dicen desde el Ministerio de Salud provincial. Casos, internaciones y muertes: mayo ya está cerca de superar la marca de 500 fallecimientos por Covid, sin terminar aún de registrar la letalidad que se corresponde con el actual nivel de contagios.

Pero lo óptimo es enemigo de lo bueno. Y sostener medidas que no se cumplirán termina por quemar una carta que será necesario reusar. Esto explica por qué, sin ninguna mejora sanitaria, se decidió salir del confinamiento y mantener restricciones menos estrictas a la circulación.

“Las medidas tienen que tener inicio y fin, y debemos insistir mucho en su cumplimiento y control, para que tenga sentido el esfuerzo”, explica la secretaria provincial de Prevención y Promoción de la Salud, Gabriela Barbás.

La expectativa para los próximos días es que el número de casos que se notifican diariamente deje de escalar, como respuesta a los nueve días de restricciones que iniciaron el 22 de mayo. Es lo que ocurrió en Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) en las dos semanas que siguieron a las medidas de restricción que aplicaron. Se amesetaron, incluso bajaron los casos diarios levemente algunos días, pero el dato que preocupa a los expertos es que ya llevan casi dos semanas nuevamente en escalada.

Córdoba ve la película empezada, entre cuatro y seis semanas después. Hay que esperar que los casos se asienten algunos días, mientras siguen creciendo los internados en terapia y las muertes, por obra del desfase propio de la enfermedad entre el momento del contagio, las complicaciones que requieren atención hospitalaria y los decesos.

En uno de los escenarios que planteó el médico Sergio Konig -uno de los expertos que asesoran a la Provincia-, el impacto de la segunda ola podría ser mayor al doble de la primera, en un rango que con la actual proyección está casi triplicando sus números.

Si eso se da, quedará corto el cálculo de camas críticas que reservó la Provincia para enfrentar esta crisis: 3.700, dos veces y un poco más que las 1.700 unidades de terapia que estuvieron ocupadas por pacientes Covid a finales de octubre del año pasado, en el pico de 2020 de la pandemia.

Para enfrentar esta contingencia, la Provincia necesitará más de cinco mil camas críticas sólo para pacientes Covid. Parte de la estrategia de mitigación de este impacto es multiplicar las carpas prehospitalarias, el filtro que detiene antes de que se produzcan cuadros severos en pacientes potenciales de camas críticas.

Hasta aquí hubo días de más de 4.500 casos notificados en Córdoba, pero nadie se atreve a decir que se arribó al pico de esta ola.

La gestión enfrenta un fuerte desafío: administrar aperturas y cierres, para ganar tiempo a fin de que se extienda la vacunación, sin estrangular la capacidad de respuesta del sistema de salud. Y acostumbrarse a vivir con aceleraciones y frenos en los niveles de contagios.

Si se cumplen los anuncios del Gobierno nacional, en junio llegarán lotes importantes de vacunas para avanzar en la cobertura de grupos más numerosos de personas. La preocupación es alcanzar lo antes posible a todos los adultos con comorbilidades que, combinadas con Covid-19, generan cuadros graves. Son los más vulnerables hoy, cubiertos los adultos mayores.

Lo siguiente es avanzar sobre la franja etaria que hoy es más numerosa en las camas de internación, los adultos jóvenes de 40 a 55 años, activos, con mucha circulación por su trabajo y su vida social, que concentran el mayor crecimiento en contagios de la última semana: un 62 por ciento arriba, según los datos revelados por el ministro de Salud provincial, Diego Cardozo.

Cada vez más es la población económicamente activa la que se enferma y, en forma creciente, muere. Otro de los estragos a la sociedad y la economía que entrega la pandemia.

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