El peligro de militar cierres o aperturas

De nuevo, como viene sucediendo desde hace más de un año, entramos en un período de varios días de portadas y primeros planos relacionados con la pandemia, tema excluyente en el espacio mediático como consecuencia del inevitable interés público.

En efecto, en estos tiempos la lectura de esas notas se roba el protagonismo. Y no es para menos: la gente quiere saber qué pasa, cuáles son las restricciones, qué podrá hacer mañana y qué no. Quizá muchas de esas personas no estén tan interesadas en leer las terribles consecuencias de no cuidarse del virus: si lo estuvieran, no esperarían con tanta ansiedad que se anuncie el alivio de las restricciones.

Una gran parte espera que vuelvan las clases presenciales; otros aguardan que se declare el regreso ininterrumpido a la virtualidad.

Un sector recomienda que no se circule; otro quiere apertura total.

Los gremios dicen A; los comerciantes, B; los docentes, C; los médicos, AB; las autoridades, D; los jóvenes, E;los cuentapropistas, F, y así sucesivamente.

¿Cómo reflejar esa ensalada de posturas y presiones, la mayoría contradictorias entre sí?

Los primer plano de estas ediciones tienen el mérito de reflejar todas las voces, por más que las que no acuerdan crean que hacemos campaña por la otra.

No es un desafío fácil, y a veces caemos en la tentación de titular o de escribir una tapa con conceptos que nos parecen más acordes con nuestras posturas. Y a veces lo hacemos y nos equivocamos.

En esta pandemia, han recrudecido tanto los distanciamientos y la falta de voluntad por entender lo que piensa quien no piensa como nosotros que todo se milita:desde el formato de clases hasta el horario de circulación. Lo hace cada sector según sus intereses; lo hacen muchos medios y periodistas.

Periodismo es hacer el mejor equilibrio posible en este precipicio.

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