Sobre la novela “Gema”: En busca de la amiga perdida

Si en También esto pasará, aquella encantadora y desgarradora novela, el personaje de Milena Busquets buscaba entender, entre el recuerdo y el presente, cómo la había definido el vínculo con su madre muerta, en Gema la narradora parece emprender el mismo camino. Sólo que esta vez esa figura ausente es la mejor amiga del final de su infancia y principio de la adolescencia, muerta a los 15 años.

Como un fantasma del pasado, apenas un recuerdo difuso, la narradora (una escritora con dos hijos y un noviazgo que tambalea) intenta recuperar en sus recuerdos y en el de las personas de esa época cómo era la joven Gema, qué fue de sus padres tras su muerte, quiénes la despidieron en su precoz final, qué significó para ella esa relación de amistad.

Pero la pesquisa nunca se desarrolla en profundidad, es un disparador para emprender otras búsquedas, y la imagen de Gema termina siendo un McGuffin para el abordaje de algunas ideas sobre la amistad, el amor y la maternidad, atravesados por el tiempo y tamizados por el olvido.

La novela se queda, así, a mitad de camino en su propuesta inicial. Pero Busquets, en ese ejercicio que termina en el abandono, sin embargo acierta en lo que sabe: ejercer una mirada trágica y a la vez liviana del mundo, realizar observaciones pertinentes y sensibles sobre la educación sentimental femenina, advertir la presencia del amor en la vida cotidiana en sus formas y velocidades, resaltar la necesidad de conjurar la solemnidad de estos tiempos con una cuota justa de frivolidad.

En esos instantes, Gema es brillante y fresca, profunda y amena, inteligente e irónica.

Gema. Milena Busquets. Editorial Anagrama. 150 páginas.Read MoreLa Voz

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