Sergio Lapegüe: Siempre fui un adicto al trabajo

Recuperado casi totalmente, vacunado, con anticuerpos. Así describe su estado de salud el periodista Sergio Lapegüe después de 21 días de internación por complicaciones del covid-19. El comunicador multifunción publicó el libro que tituló Parar. Tocar fondo, resetear y volver a empezar. En charla con VOS, Lapegüe se ocupa de cada punto de ese recorrido.

–En la radio (“Atardecer de un día agitado”, por La 100) decís “Respirá, es un consejo de amigo”.

–Estoy aprendiendo a respirar con una maestra que conocí cuando estaba internado. Es maestra de relajación, yoga, reiki. Hay una frase que me quedó grabada: “No duele para que sufras, duele para que cambies”.

Dice Sergio que ahora van en familia a hacer meditación. En su libro, escrito a fines de 2019, cuenta los intentos por relajarse, por lograr la plena conciencia (mindfulness). Intentó y no pudo antes de que su vida cambiara por completo cuando estuvo internado en terapia intensiva por Covid-19.

Ahora llega al canal y hace meditación antes de salir al aire.

–¿Para quién escribiste el libro?

–Lo escribí como un grito desesperado de una persona que le va bien, es exitosa, con una familia, pero que no puede parar. Lo escribo para mí. La computadora fue mi psicóloga: escribí mi problema para ver si podía sanar. Y cambiar. En este libro está la respuesta al cambio que vivo ahora. Lo escribí antes del covid. Veo frases, como por ejemplo, cuando no tenía WhatsApp, “era como si me faltara el aire para respirar”, y pienso que después de un año me faltó el oxígeno y me salvaron en el hospital. Es como si lo hubiera escrito para otra persona.

Lapegüe recibe cantidades de mensajes en los que sus seguidores se sienten identificados con el contenido del libro. El periodista asume que todos estamos viviendo un momento “espantoso”, presionados por uno mismo, por la sociedad o por el entorno. “Y no podemos parar, no podemos salir del círculo vicioso de las presiones”, dice.

El epílogo de Parar resignifica el libro, ya que fue escrito cuando le dieron el alta y comenzó su recuperación paso a paso.

Entre el reloj y el teléfono

Además de las exigencias propias del multitasking actual, no es un dato menor que Lapegüe haya comenzado en el oficio como productor de Bernardo Neustadt.

–¿Dónde comienza todo? ¿Neustadt te marcó en ese frenesí?

–Neustadt fue mi gran maestro. Yo hago más cosas de las que hacía él, que era un enfermo del laburo. Lo viví de cerca. Llegaba a las cinco de la mañana a leer los diarios que le teníamos listos pero venía con un papel escrito a máquina con los temas del día. Armaba su propio diario. Era un intuitivo del periodismo.

Neustadt tenía 63 años cuando trabajaba así. Lapegüe tiene 56. “Me di cuenta antes de que tengo que parar”, dice y recuerda un llamado de Neustadt poco antes de morir.

“Dos semanas antes de morir (fines de mayo de 2007) me llamó para felicitarme por mi carrera. Fue muy generoso conmigo. Después de 20 años reconoció mi crecimiento. Me dijo: ‘Me encanta cómo transmite todo en forma natural, habla como en la vida real’. Y agregó: ‘Te quiero ver. Me siento muy solo. Quiero ver a tu familia’. El más trascendente periodista, el primer influencer de la radio y la televisión, con más rating que Tinelli, se había quedado solo. Yo no quiero quedarme solo”, remata Sergio.

La última cita no se concretó. Neustadt murió el 7 de junio en Mar del Plata. Cuenta Sergio que él no fue porque tuvo que grabar su primera publicidad (para Actimel).

–¿Dónde nace la adicción? ¿Cuándo percibiste que las cosas no estaban bien?

–Siempre fui un adicto al trabajo.

La charla deriva en una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Sergio recuerda la primera charla con quien es su esposa, Bochi. Dice que la abrumó contándole todo lo que hacía: productor de Bernardo Neustadt (¿bailando en Adrogué?); militante político de la juventud de un partido en provincia de Buenos Aires, le faltaban cinco materias para recibirse de contador público nacional; diez, para licenciarse en Economía; manager de una banda.

Por supuesto, Silvia, Bochi, no le creyó. Pero era cierto.

Actualmente el periodista conduce Tempraneros por la mañana (TN); está al frente del noticiero de El Trece al mediodía; hace el programa de radio a la siesta por La 100; maneja su página y redes; tiene su banda, Lapeband (actuarán el 25 de septiembre en el Broadway, en calle Corrientes), y está sacando un disco.

“Siempre hice muchas cosas, pero llegué a un nivel de estrés en el que mi cuerpo ya no me defiende. Tuve muchos episodios, los cuento en el libro. Estuve corriendo una maratón durante toda mi vida y ahora me está costando llegar a la meta. Me di cuenta de que no es necesario correr. Sí es necesario no dejar de caminar”.

–Mucha gente tiene que correr porque de lo contrario no come. ¿Qué o quién te obliga a correr?

–En mi caso, el amor propio, no dejar lo que logré cuando conseguí mucho. Necesito entender que uno puede vivir sin ser exitoso. El éxito es mi familia, mis amigos, leer un libro debajo de un árbol, disfrutar los pequeños momentos. Sé que mucha gente tiene la presión de trabajar mucho para mantener lo poco que tiene. Tal vez es la sociedad la que nos presiona pero creo que tiene que ver con uno mismo, con la autoexigencia.

Sergio, que quiere y admira a sus amigos, señala que no todos son como él. Cita el caso de Hernán Palazzo, que vive de otra manera. “Me dijo: ‘Mirá que si llegás a viejo contando plata es porque hiciste mal las cuentas’. Estoy escuchando mucho a mis amigos, como a Juan Miceli, que paró y dejó todo. ‘Menos metros cuadrados, menos humedad’, me dice”.

En este descargo sanador, Lapegüe reconoce: “Siempre puse la excusa del trabajo para no hacerme cargo de otras cosas, una coraza que me impuse para no hacer lo que no tenía ganas de hacer. No tengo una explicación de por qué estamos tan enloquecidos. Estoy aprendiendo a hacer una cosa por vez”.

–¿En qué sentido vas a bajar un cambio?

–Es un desafío, lo estoy pensando. No voy a dejar de trabajar pero no necesito hacerlo tantas horas. Hago diez horas de aire por día, más lo previo. Ahora entré en vacaciones. Este es el último año en el que trabajo tantas horas. Ya avisé a las autoridades del canal. Es muy difícil decidir qué hacer y qué no. Tengo ganas de hacer un late night show, como el que hace Jey Mammón. Lo propuse hace varios años y me rechazaron el proyecto. Tengo claro que tengo que dejar uno de los noticieros. Sé que los cambios son de a poco.

Parar. Tocar fondo, resetear y volver a empezar. Editorial Planeta. Buenos Aires, 2021. Autor: Sergio Lapegüe. 188 páginas.

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