Algoritmos y plataformas de “streaming”: cómo se han perfeccionado (y cómo “romperlos”)

Con la multiplicación de las plataformas de streaming en los últimos años, la palabra algoritmo comenzó a sonar con más fuerza. ¿Qué es un algoritmo? Por definición, es “una serie de instrucciones secuenciales que permiten ejecutar acciones o programas”.

Por ejemplo: un usuario elige muchas series y películas de terror, vio toda la filmografía disponible de Brad Pitt y Charlize Theron, y tiene predilección por las producciones argentinas. Tomando esos datos y muchos otros, el algoritmo predice qué títulos le pueden interesar a ese usuario y se los muestra. Mientras más consumo, más afiladas las sugerencias.

No todas las plataformas de streaming del mercado han desarrollado de igual manera esta herramienta. Netflix es una de las empresas más longevas en el rubro y le ha dedicado mucho tiempo a su algoritmo. Otras, como StarzPlay o Amazon Prime Video, no tanto.

Para los clientes de estas compañías, este guarismo de predicción puede ser a la vez una salvación y una trampa. Por un lado, facilita el visionado en un universo repleto de plataformas y contenidos. Está comprobado que los espectadores pasan mucho tiempo buscando qué ver, situación que se vuelve más engorrosa cuando además hay más de un servicio para elegir. En ese sentido, el algoritmo facilita el acceso a series y películas que posiblemente nos interesen y acorta así el tiempo de búsqueda, que en ocasiones se torna frustrante.

Pero donde hay un pro, hay una contra. Como el algoritmo se basa en primera instancia en nuestros consumos previos, corremos el riesgo de quedar metidos en una burbuja de contenido similar y sin la posibilidad de descubrir otros que seguramente podrían interesarnos.

Para no terminar encasillados en un monótono y diminuto espacio simbólico en medio de un universo de posibilidades, es que resulta necesario escaparle al algoritmo. Romperlo. Hackearlo.

¿Cómo hacerlo? Existen muchas maneras. La primera podría ser salirse de la página principal de la plataforma, donde suelen estar las recomendaciones, y buscar contenido en solapas que no hayamos visitado antes. También guiarse por recomendaciones de terceros, personas de carne y hueso que nos conocen y seguro serán más asertivos en sus sugerencias.

Porque hay que tener en cuenta que, al final del día, no sabemos cómo están formados los algoritmos de las plataformas de streaming. Es muy probable que no sólo tomen en cuenta nuestro consumo y gustos, sino también que prioricen los títulos que la empresa quiere destacar (como sus producciones originales, por ejemplo).

Ya lo dijo el gran Martin Scorsese en un ensayo publicado en Harper’s Magazine: “Si un algoritmo te dice lo que puedes ver a continuación basándose en lo que ya has visto, ¿dónde deja eso al arte del cine?”.

Un gran desafío

En la actualidad, con una competencia cada vez más feroz y una cantidad de contenido inabarcable, uno de los grandes desafíos de los servicios de streaming es cómo hacer más sencillo a sus suscriptores el visionado.

Dionne Bermúdez, líder de Producto de HBO MAX Latinoamérica, se refirió a esta cuestión en una entrevista con VOS. “Tenemos 15 mil horas de contenidos y pensamos mucho cómo ofrecerlo, cómo hacerlo llegar al consumidor. Es una mezcla de dos cosas. Por un lado, la curaduría, para lo que tenemos un equipo que piensa en cómo vamos a pormenorizar el contenido para cada mercado. El segundo punto es el algoritmo, basado en el hábito de cada perfil”.

Y sigue: “Otra cosa de HBO MAX es que tenemos hasta cinco perfiles. Y lo bueno de esos perfiles es que cada usuario puede ver el contenido que le gusta y la plataforma va reconociendo esos hábitos, esos gustos, y empieza a ofrecerle el contenido que pueda llamarle la atención. Además, hemos desarrollado carruseles con recomendados, tenemos lo más llamativo, lo que está trending, los estrenos…”.

Lo que explica la ejecutiva de HBO MAX demuestra un trabajo cada vez más dedicado a personalizar la experiencia del usuario. Pero el algoritmo no sólo contempla los consumos previos de las personas, sino también una serie de comportamientos que suman a la hora de sugerirnos contenido.

Por ejemplo, se tiene en cuenta en qué dispositivo el usuario accede a la aplicación, desde qué zona geográfica, a qué hora, qué conexión tiene, cómo hace scroll en la página y qué contenido deja de ver y en qué momento. Todo lo anterior no sólo permite mejorar las sugerencias de contenido, sino también la experiencia general del usuario.

En este sentido, Todd Yellin, vicepresidente de producto de Netflix, dijo en un evento de prensa: “Sabemos a qué hora del día se conecta nuestro cliente, cuánto tiempo pasa en la plataforma, sabemos qué vio antes y qué después. Incluso sabemos si lo hizo desde el ordenador, desde una tablet o el móvil. Tenemos mucha información”.

“Gracias a esos datos, podemos encajar el perfil de cada uno en lo que llamamos comunidad. Cada comunidad suele corresponder a los subgéneros que el cliente suele ver. Como por ejemplo terror adolescente que puede incluir series como Black Mirror, Stranger Things o The Innocents”, añade.

El conocimiento que tiene Netflix de sus usuarios es tal que llegan a personalizar la experiencia a puntos impensados. “Cada serie tiene unas cuatro o cinco imágenes con las que la ilustramos, y en función de los gustos de cada usuario, elegimos la que creemos más acorde”, explica Todd Yellin.

El caso de Mubi

Si bien las grandes plataformas tienen la virtud de ofrecer una experiencia diseñada al detalle para cada usuario, hay otras que tienen una metodología alternativa al algoritmo. El caso testigo es Mubi, un servicio de streaming que ofrece cine arte, películas que pasaron por festivales, cine independiente y joyitas del séptimo arte.

Al ingresar al sitio o a la app (tiene un período de prueba gratis de una semana), el usuario no encontrará un espacio de recomendados en función de sus consumos. Por el contrario, hallará una lista de contenido curado por especialistas y dividido por títulos como “Películas oscarizadas”, “Obras maestras de los años 80” o “Focos/ primeros planos” de diferentes actores o directores.

Lo distintivo de Mubi, además de su fino criterio de curación, es la posibilidad de calificar y hacer críticas de las películas. También dentro de la plataforma está el espacio “Notebook”, con entrevistas, noticias y reseñas de especialistas. Y las películas van acompañadas por una ficha con toda la información necesaria para saber qué vamos a ver: reparto y equipo, la sinopsis, un texto sobre por qué deberíamos verla, festivales en los que participó y premios que ganó, entre otros datos.

En definitiva, el algoritmo es una gran ventaja para el usuario y en ocasiones puede resultar una salvación. Pero es importante encontrar alternativas para que esa no sea la única guía a la hora de elegir qué ver en las plataformas de streaming. O correremos el riesgo de limitarnos a una sola visión del mundo.

La posibilidad de leer comentarios y reseñas, como ofrece Mubi, o buscar por fuera recomendaciones de amigos o referentes, es una buena manera de reconfigurar nuestro algoritmo.

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