Dos hermanas se encuentran a partir del Banco Nacional de Datos Genéticos

En un barrio de casas bajas, en Córdoba capital, vive Carina Rosavik. Nació en 1976 y desde los 23 años, cuando se enteró que es adoptada y que su origen biológico no corresponde a su familia actual, busca su identidad. Carolina Sangiorgi vive en Mar del Plata, nació en 1978 y siempre pensó que había sido apropiada por la última dictadura militar. Ambas hicieron sus pruebas de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). No resultaron compatibles con familias de personas desaparecidas. Sin embargo, el 24 de agosto recibieron el llamado de la CoNaDI –Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad—, que trabaja con Abuelas de Plaza de Mayo. Los estudios revelaban que eran “100 por ciento hijas del mismo padre y la misma madre” confirma a este diario Manuel Gonçalves Granada, uno de los coordinadores de la CoNaDI.

El encuentro fue en Córdoba. Allí viajó Carolina después de largas videollamadas, donde sentían que se conocían “de toda la vida”. Con la emoción a flor de piel, cuentan en la charla con Página/12, desde Mar del Plata, que “todavía no caímos”. “Pero estamos felices porque estamos juntas, me la traje a Mar del Plata, a que conozca a la familia” explica Carolina, Y agrega: “Nosotras todavía no hicimos la catarsis, somos las dos muy fuertes, pero estamos contentas por empezar a compartir una vida juntas”.

El recorrido fue distinto para ambas. Carina se presentó al Banco de Datos Genéticos “cuando me vinieron a buscar de Abuelas y me contaron que era adoptada. Me invitaron hacer un ADN y aunque dio negativo pude ver mi expediente, porque mi caso es judicializado”. Carina nació en Buenos Aires. Sus “padres adoptivos” quisieron hacer “una apropiación”, explica sobre la adopción ilegítima. “Ellos eran grandes y era medio raro, en el Registro Civil dudaron, alguien denunció y fui a Casa Cuna dos años. No se sabe cómo volví con ellos por una tenencia legal, nunca se concretó la adopción”, repasa.

Carolina siempre supo de su adopción. Llegó a la Casa Cuna de La Plata en 1978, con 10 días. La adoptó una familia de San Cayetano, al sur de la provincia de Buenos Aires. “Fui hija única y siempre tuve la sospecha, siempre pensé ir a Abuelas. Por ahí me está buscando una abuela, algún tío, un familiar”, pensaba. Cuando fue a vivir a Mar del Plata en 2005 “lo charlé con mi mamá y mi pareja, que hoy es mi marido, y fui a Abuelas que tiene sede ahí. Y mi mamá se puso re contenta, siempre me acompañó” explica.

Carina, y el activismo de la búsqueda

Cuando Carina se enteró que era adoptada, en 1999, empezó a buscar información por medio de la familia. “Nadie sabía a ciencia cierta nada de mi familia biológica, pero decían que aparentemente fui robada”. Tiempo después, para ayudar a una amiga se contactó con un grupo de búsqueda. Así conoció a María Gracia Iglesias quien coordina el Programa Nacional de Identidad Biológica, creado en 2020 y que pertenece a la
CoNaDI. Este programa se centra en la búsqueda por fuera del período de dictadura. “Y muchos de los casos tienen que ver con tráfico de bebés” explica, los casos son más difíciles porque no hay papeles. “Y los que hay son falsos, por eso ampliamos el rango y nos abanderamos bajo el lema: Mamá buscanos”.     

Carina volvió a hacer un ADN en 2004 “porque mi hermano menor también lo quiso hacer, y fuimos a la CoNaDi, porque había una nueva técnica. Fuimos y de nuevo dio negativo. Así que ahí cerré todo sobre mi historia personal”, relata. Y en 2009 se unió al grupo “Nosotros. Buscando Identidades Biológicas” de Córdoba, y al grupo: “Hermanas”, que trabajan en conjunto con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Carina ayuda en la búsqueda a otros chicos, acompaña. En una charla en Córdoba hace diez días “contamos nuestra historia y yo dije que ya no buscaba más –recuerda–, pero después me llama María Gracia y me cuenta que habían encontrado una hermandad del 100 por ciento. Era una buena noticia. Que bien, le digo, y ¿quién es? le pregunto pensando que hablaba de alguien más. ‘Es tu hermana’, me dice. Fue muy fuerte, pura emoción, quería saber todo, conocerla, verla, saber más de ella”.

Carolina y la persistente búsqueda de Abuelas

Carolina en 2005 tuvo una entrevista con las psicólogas de Abuelas. “Llevé los papeles, pero no se podía sacar información porque estoy registrada con origen desconocido” señala. El análisis de ADN da resultado negativo con personas desaparecidas. “Pero me explicaron que la duda esta planteada porque no están todas las familias en el banco. Pero ya no seguí buscando”. Hasta que este 24 de agosto recibió un mensaje de CoNaDI, porque tenían noticias de su legajo.

“¿Mi legajo? dije yo, no entendía, porque uno se arma de una coraza –comparte–, pero me dicen que hay una hermandad 100 por ciento, que tenía una hermana, y casi me muero. Estaba sola en mi auto esperando a mis hijos que salían del colegio, lloraba, no sabía qué hacer, no tenía a nadie cerca para contarle”. Las contactaron, les dieron los datos, y le explicaron que ella nació en el 76 y vive en Córdoba.

El encuentro

“Mandame todo, quiero verla ya” le dijo Carina a María Gracia. Eran las cinco y media de la tarde del miércoles 24. Se hablaron por videollamada. “No sabíamos que decir, no nos salían las palabras, moqueamos un poco, pero no lloramos. Nuestros maridos lloraban, y todos nuestros hijos también” repasa. Carolina le dijo que viajaba el domingo 28 “pero me dio covid y tuvimos que esperar 5 días para vernos”. 

El encuentro fue el viernes pasado. Y están juntas desde ese día. “Estamos felices, pero en una nube todavía, no caímos”. “Fue todo muy impactante, fuerte” agrega Carina.

Carolina que tiene 45 años y dos hermanos. “Una hermana mayor hija de mi papá con un matrimonio anterior, y mi hermano de crianza, a él lo trajeron en un canasto cuando yo tenía 3 años”. Tiene dos hijos, una nena de 10 y un niño de 7 años. Carina tiene 44 años, dos hijos grandes, y explica que todavía no hablaron con su hermana de cómo afrontar la búsqueda de los padres. “Dependemos de que el día de mañana alguna persona nos vea, conozca el caso y hable, es raro porque compartimos mamá y papá”, define. Por ahora “alcanza y sobra” con su hermana: “Recién estamos iniciando el vínculo. Es muy loca la situación. Yo voy a seguir en el activismo de la búsqueda y concientizando a las personas a recuperar su identidad”.

Carolina celebra que haya llegado esta linda noticia en momentos de tanta polémica. “Después de tantos años encontrar una hermana fue un shock, como que no lo podés creer” describe. Y espera que su caso abra las puertas a otras personas que necesitan reencontrarse y recuperar su identidad.        

El Programa Nacional de Identidad Biológica

María Gracia Iglesias es psicóloga y coordina el Programa Nacional de Identidad Biológica creado en 2020 y que pertenece a la CoNaDI. “Muchos se acercaban al banco y no resultaban compatibles. Porque Abuelas convocó a personas nacidas entre 1974 y 1983, y en ese período hay 10.000 personas que no son hijas o hijos de desaparecidos sino, en su mayoría, víctimas del tráfico de bebés, los milicos sacan de ahí el método, porque el trafico evita lo legal. Entonces no es una adopción legal, sino una apropiación”.

Alguien certificó que esa madre de crianza tuvo a ese niño o niña en su panza, pero es falso, explica. Y el programa amplía el período de búsqueda, no importa en qué fecha nació. Y se incorporan madres que buscan a los hijos. Desde 2018, la CoNaDI, tenía un área de “Legajos M” (Madres) que convocaba a todas las madres cuyos hijos pudieron ser víctimas de tráfico. “Es difícil porque es una búsqueda de datos, sin datos. No hay un legajo de adopción que te dice el nombre de tu mamá y por qué te dejó. Y cuando se crea este programa se incorpora ese registro porque ahora el programa se aboca al tráfico de bebes recién nacidos y se abre a todas las fechas” destaca.

“Acá lo único que tenemos es la partida de nacimiento, y es falsa. Se depende de los relatos de familiares y como es un delito están enmarcado en un pacto de silencio. Por eso es difícil encontrar a las madres, tenemos que hacer que las madres los encuentren a ellos”. Por eso María explica que están abanderados bajo el lema: “Mamá búscame”.

El programa recepciona a todas las personas que buscan sus orígenes biológicos y a todas las madres que fueron separadas de sus hijos al nacer “madres y familiares biológicos” puntualiza la psicóloga. “Ponemos al alcance todas las herramientas que CoNaDi tiene para tratar de resolver la situación: libro de partos, ingresos a cementerios, todo lo que pueda aportar a la búsqueda de la verdad, al origen biológico, o a la verdad de dónde está ese hijo. La mayoría no cuenta con información escrita. Cuando no hay datos es difícil investigar. Pero cuando surge un dato, se hace la investigación, acompañamos y revinculamos” concluye. 

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