Denuncian  un «boicot» del Gobierno porteño a la vacunación de los docentes

El secretario adjunto de UTE y dirigente de la Ctera, Eduardo López, advirtió que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, «boicotea la campaña de vacunación para los docentes» de la Ciudad, y reclamó que todos los maestros reciban las vacunas contra el coronavirus que el Gobierno nacional destinó al distrito y que, según dijo, Larreta «destina a otros sectores». 

Tras la denuncia, hubo un nuevo cruce entre la Ciudad y Nación sobre los protocolos de cuidado en las aulas. La ministra porteña, Soledad Acuña, ratificó que analiza flexibilizarlos, pero el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, consideró que, con la llegada del invierno, la situación en las aulas «se va a complejizar porque empiezan las temperaturas más bajas».

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) plantea que, aunque el gobierno nacional envió 33.300 dosis de vacunas para los docentes de CABA, al viernes sólo habían sido asignados 15.958 turnos, es decir menos de la mitad de las dosis disponibles. El dato coincide con lo manifestado por la propia ministra Acuña, que este lunes, en declaraciones radiales, dijo que en la Ciudad “se vacunaron 16 mil docentes”. Lo que el gobierno porteño muestra como un logro, para el gremio es lo contrario: la evidencia de su poca voluntad de vacunar. 

En este sentido, demandan que la ciudad aumente los lugares de inmunización. «Queremos que se agilice la aplicación de la totalidad de las 33.000 vacunas acordadas en la paritaria nacional docente, tal como manifestamos en la intimación que presentamos junto a la Ctera el lunes pasado», reclamó López.

Si la demora en la aplicación de las vacunas ya preocupaba a los maestros de CABA, el  anuncio de que habrá una nueva flexibilización de las medidas de cuidado en las escuelas del distrito agravó el malestar .

La ministra Acuña ratificó este lunes que la idea de la Ciudad es ampliar la presencialidad.  «Estamos evaluando ciertas modificaciones en el protocolo, como la entrada y salida escalonada de alumnos (si ingresaran sin escalonamiento tendrían más horas de clase)  y que abran los kioscos y comedores» (con lo que podrían asistir en doble jornada), anticipó.

Acuña agregó, por otra parte, que las escuelas podrían abrir también los sábados para trabajar con 9 mil chicos que no pudieron acreditar los aprendizajes del año pasado. 

Sin embargo, el ministro de Educación de la Nación relativizó los anuncios de Acuña, al aclarar que hasta el momento la ciudad no formalizó ninguna de estas propuestas.  

«Cualquier modificación implica un debate de los especialistas que excede al campo educativo», subrayó Trotta.  Consultado sobre la posibilidad de cambiar el ingreso escalonado a las escuelas, dijo que  «no está en los planes de ninguna de las jurisdicciones; es más, es uno de los puntos donde observamos debilidad en los protocolos».  

La mirada del  responsable nacional de Educación difiere totalmente de la planteada por Acuña. Para Trotta,  con la llegada del invierno, la situación en las aulas «se va a complejizar porque empiezan las temperaturas más bajas». «Muchas veces los chicos tienen fiebre, lo que activará los protocolos», señaló, anticipando un aumento del aprendizaje a distancia en los meses de frío y con una segunda ola de contagios en puerta. «La escuela actual no es la que queremos sino la que impone la pandemia», concluyó el funcionario.

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