Reunión de presidentes del Mercosur: Alberto Fernández planteó que el bloque debe apuntalar al sector productivo

El presidente Alberto Fernández encabezó este viernes una reunión del Mercosur para conmemorar los 30 años de la creación del bloque comercial. «La
inserción del Mercosur en el mundo global debe darse en favor de nuestros
sectores productivos y no en su contra», planteó el madantario, quien destacó que en tres décadas los países que lo integran dejaron atrás «la lógica de la rivalidad para pasar a la de la cooperación». También anticipó que en la reunión de cancilleres del próximo 22 de abril Argentina propondrá el arancel externo común «se base en preservar el equilibrio entre los sectores agroindustriales e industriales, y corregir las inconsistencias».

La reunión por el aniversario fue eminentemente protocolar: no hubo agenda de trabajo más allá de lo conmemorativo y del anuncio del Estatuto de Ciudadanía. El mes próximo, si la evolución de la pandemia lo permite, habrá una reunión presencial de cancilleres para avanzar en esos temas pendientes de Mercosur.

«No debemos erosionar las estructuras productivas de nuestros países. Aspiramos a alcanzar consenso con nuestros socios; aunque pensemos diferente, debe primar la voluntad de integrarnos», dijo Fernández al adelantar la posición sobre el arancel común que la Argentina llevará a ese encuentro.

El
presidente argentino destacó, por otro lado, el crecimiento del comercio en el
Mercosur «tanto en volumen, como en calidad y valor agregado», y
remarcó que «no es un bloque cerrado de comercio exterior sino una
plataforma para que nuestros países se proyecten al resto del mundo». «La
inserción del Mercosur en el mundo global debe darse en favor de nuestros
sectores productivos y no en su contra»
, afirmó.

El presidente argentino también destacó que la conformación del Mercosur «dejó atrás la lógica de la rivalidad para pasar a la lógica de la cooperación» regional y sostuvo que el bloque «favoreció la consolidación de las instituciones democráticas de la región». «Sentó las bases para dejar atrás el peligro de las dictaduras y entramos a un proceso de integración de importancia para construir confianza mutua», apuntó.

La agenda de la reunión incluyó la presentación del Estatuto de Ciudadanía, que compila derechos y beneficios en temas como circulación de personas, residencia, trabajo y educación. Desde Cancillería explicaron que aborda «cuestiones como la posibilidad de que un ciudadano de un país del Mercosur obtenga de forma simplificada la residencia en otro del bloque y acceda a un trabajo formal, estudie y ejerza sus derechos y libertades en las mismas condiciones que los nacionales; o poder tramitar el reconocimiento de un título primario o secundario y que se le de validez como en el país de origen, son algunos de los derechos incluidos en el ECM»

El encuentro lo encabezó Argentina, por ser el país que está a cargo de la Presidencia Pro Tempore del bloque comercial. El Gobierno eligió el Museo del Bicentenario como escenario local de la cumbre en que participan el canciller Felipe Solá y de diversos funcionarios de su cartera.

La reunión iba a desarrollarse de manera presencial –con la expectativa que creó la noticia del que iba a ser el primer encuentro cara a cara entre Fernández y su par de Brasil, Jair Bolsonaro— pero el incremento de casos de covid-19 en los países de la región obligó a modificar la modalidad y convertirlo en una reunión remota.

La conmemoración del trigésimo aniversario de la firma del Tratado de Asunción –por el que se creó el Mercosur– reunió a Fernández, Bolsonaro, los mandatarios de Bolivia, Luis Arce; de Chile, Sebastián Piñera; de Paraguay, Miguel Abdo Benítez, y de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

El video de la reunión

El discurso completo de Alberto Fernández

  • Quiero agradecer y dar la
    bienvenida a los Presidentes
    de los
    Estados Partes del MERCOSUR por su participación en esta conmemoración de
    los treinta años de la creación del Mercado Común del Sur: Jair Messias
    Bolsonaro, de la República Federativa de Brasil; Mario Abdo Benítez, de la
    República del Paraguay; y Luis Alberto Lacalle Pou, de la República
    Oriental del Uruguay; así como a los Presidentes del Estado Plurinacional
    de Bolivia, Luis Alberto Arce Catacora, en proceso de ingreso como Estado
    Parte al MERCOSUR; y de la República de Chile, Sebastián Piñera Echenique,
    país hermano que ha acompañado al MERCOSUR casi desde los inicios de
    nuestro proyecto de integración; que también están aquí con nosotros.
  • La conmemoración de los 30 Años
    del Tratado de Asunción es un momento oportuno para realizar un balance
    honesto del MERCOSUR, que valore los logros alcanzados en el camino
    recorrido y que también nos permita reconocer las deudas pendientes y los
    desafíos por delante.
  • Estoy convencido de que, con el
    MERCOSUR, nuestros países han dado forma a un verdadero hito para América
    Latina: somos una zona de paz sin fisuras, que dialoga y coopera para
    pensar y construir en conjunto un camino al desarrollo.
    Eso es
    importante para nuestros pueblos e instituciones, así como para muchos
    socios, inversores, emprendedores y ciudadanos y ciudadanas de otras
    latitudes, que desean desarrollar proyectos y promover asociaciones con
    nosotros. Es un activo intangible que pocas regiones en el mundo
    pueden exhibir. Debemos estar orgullosos de lo que logramos con nuestra
    decisión política de dejar atrás viejas tensiones y optar en cambio por
    una estrategia de unidad y vocación integradora.
  • En estos treinta años hemos
    alcanzado consensos fundamentales: el compromiso con la democracia como
    una condición fundamental para la vida de nuestros pueblos; el respeto por
    los derechos humanos como un valor esencial e irrenunciable para la
    convivencia; y el reconocimiento de nuestra diversidad.
  • El MERCOSUR debe proteger a los
    gobiernos democráticos y a las instituciones que los respaldan. La
    pandemia y la crisis económica que de ella se deriva hacen compleja la
    tarea de gobernar. Por eso propongo la creación de un Observatorio de
    Calidad de la Democracia que sea una herramienta para el fortalecimiento
    de la gobernanza de nuestras naciones. En definitiva, es un esfuerzo común
    orientado a comprometernos con la protección permanente y promoción de la
    democracia, la libertad y la paz en la región.
  • Estos logros se han traducido en
    beneficios tangibles para nuestros ciudadanos y ciudadanas. El Canciller
    Felipe Solá compartirá con el plenario de Presidentes el Estatuto de la
    Ciudadanía
    como muestra de lo que venimos construyendo para que la
    identidad común que tenemos como MERCOSUR se fortalezca y siga
    profundizándose.
  • Vivimos épocas complejas. La
    conmemoración de estos treinta años del MERCOSUR nos encuentra atravesados
    por un imponderable: una pandemia que ha desestructurado las bases mismas
    del mundo que conocíamos, y que se agrega a desafíos globales
    preexistentes como el cambio climático, la inestabilidad del sistema
    financiero internacional y la desigual distribución de los beneficios del
    comercio y la tecnología. Hablamos en todos los casos de problemas de
    acción colectiva, que demandan respuestas cooperativas e instituciones
    regionales y multilaterales capaces de generar compromisos estables. De
    allí el rol fundamental que posee el MERCOSUR para actuar como un bloque
    cohesionado en ámbitos internacionales donde actualmente se reescriben las
    reglas de juego.

· La pandemia no ha hecho más que intensificar y mostrar con mayor claridad las violencias de las que son víctimas las mujeres y niñas en toda su diversidad. Hoy más que nunca es imprescindible contar con mecanismos que nos permitan combatir la violencia por motivos de género de un modo integral y transversal. Es por ello que proponemos la creación de un Observatorio para la Prevención de la Violencia de Género del MERCOSUR, como parte fundamental de los compromisos que hemos asumido para alcanzar la igualdad sustantiva en nuestra región.

  • Desde su creación tres décadas
    atrás, el MERCOSUR nos ha permitido avanzar desde una lógica de rivalidad
    hacia una de cooperación. Fue y es un espacio catalizador de principios y
    valores compartidos, que ha favorecido la consolidación de las
    instituciones democráticas en la región y ha sentado las bases para dejar
    atrás el peligro de las dictaduras y los gobiernos de facto. El proceso de
    integración nos permitió reconocer, asimismo, la importancia de construir
    confianza mutua, y por eso la cooperación dentro del bloque se extendió a
    numerosos ámbitos: desde empleo, educación, derechos humanos y ciencia y
    tecnología, hasta defensa y usos pacíficos de la energía nuclear. En la
    actualidad, nuestros ciudadanos pueden radicarse en otro país del bloque y
    trabajar libremente de manera fácil, algo que no es común en el resto del
    mundo. También debe destacarse el Parlamento del MERCOSUR, el PARLASUR,
    que se constituyó en 2006 y conforma una realidad institucional, que
    refleja el pluralismo y las diversidades de la región.
  • Por supuesto, el MERCOSUR ha sido
    fundamental como plataforma de desarrollo económico y comercial.
    Comenzando en 1991 creamos una zona de libre comercio para que nuestros
    bienes y servicios circulen sin restricciones, y también un arancel
    externo común. Esto permitió que nuestro comercio creciera vigorosamente.
  • Nuestro bloque exporta anualmente
    más de US$ 120 mil millones en alimentos. Ese número nos coloca en una
    posición de relevancia internacional y es central en nuestras
    negociaciones comerciales internacionales. Debemos hacer valer nuestra
    capacidad de producción de alimentos y mejorar las condiciones que
    enfrentan nuestros productos para ingresar a los mercados externos, al
    mismo tiempo que nos abrimos al comercio internacional.
  • En estos años también conseguimos
    promover un intercambio de productos con valor agregado entre nuestros
    socios que dinamizó actividades de exportación no tradicionales y
    creadoras de puestos de trabajo de calidad, en rubros como
    biocombustibles, química y petroquímica, plásticos, productos
    farmacéuticos, siderurgia, automotriz, servicios basados en el
    conocimiento, entre otros.
  • Efectivamente, mientras que los
    países del MERCOSUR son tradicionalmente fuertes exportadores de productos
    primarios, gran parte de las exportaciones que se realizan entre los
    socios del bloque son productos industrializados. Durante las primeras
    décadas de integración, el incremento del comercio intra-MERCOSUR fue
    mayor al global y triplicamos el comercio entre nosotros, si lo comparamos
    con el inicio del proceso de integración. Un comercio que creció en
    volumen, pero también en calidad y valor agregado.
  • Al mismo tiempo, hemos trabajado
    en la armonización de reglamentos técnicos para que estos brinden
    seguridad a la producción y a los consumidores, sin afectar
    innecesariamente el comercio.
  • El MERCOSUR también ha sido
    protagonista de nuestra inserción externa. Desde sus primeros años, el
    bloque buscó avanzar en acuerdos comerciales con todos los países de la
    región, lo que permite que hoy en día se haya construido un área de libre
    comercio con la mayor parte de los países de América Latina. Asimismo,
    hemos negociado también acuerdos comerciales con la Unión Europea, la
    EFTA, Israel, Egipto, India, los países del sur de África, entre otros. El MERCOSUR no es un bloque cerrado al
    comercio exterior, sino una plataforma para que nuestros países se
    proyecten al resto del mundo.
  • Efectivamente, hoy en día el
    MERCOSUR cuenta con una de las agendas comerciales más dinámicas del
    planeta. Tiene negociaciones activas con siete contrapartes que comprenden
    36 naciones: la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio,
    Canadá, Corea, Singapur, Líbano e Israel y diálogos exploratorios con
    Vietnam e Indonesia. Hemos hecho propuestas negociadoras a nuestros socios
    de América Central y República Dominicana. Mantenemos conversaciones con
    India y aspiramos a iniciar un diálogo con la Unión Económica Euroasiática
    y en diseñar una estrategia de inserción en África.
  • Sería muy difícil tener una mirada
    idéntica sobre plazos y prioridades de nuestra agenda externa. Por ello es
    preciso partir desde una visión pragmática que nos permita consensuar una
    agenda común. No una agenda para cada semestre, sino de mediano plazo, que
    trascienda urgencias políticas, fije prioridades, esté interrelacionada
    con la consolidación interna del bloque y que esté profundamente anclada
    en una visión de desarrollo de nuestros sectores productivos. La inserción
    del MERCOSUR en la economía global debe darse en favor de nuestros sectores
    productivos y no en su contra.
  • El bloque tiene la responsabilidad
    de desarrollar políticas conjuntas de desarrollo de ventajas competitivas
    que sirvan para distribuir equitativamente las ventajas de la integración
    regional entre los socios. De igual manera, necesitamos redoblar nuestros
    esfuerzos para alcanzar resultados satisfactorios en otras cuestiones
    centrales, como el perfeccionamiento del arancel externo común (AEC) y la
    coordinación de políticas macroeconómicas, para continuar avanzando hacia el
    concepto de mercado común al que se aspiraba en 1991.
  • Nuestros cuatro países se
    encuentran actualmente trabajando en la revisión, precisamente, del
    Arancel Externo Común (AEC), con vistas a impulsar la competitividad del
    bloque y una mayor integración a las cadenas regionales y globales de
    valor, como mencionáramos en nuestro Comunicado Conjunto del 16 de
    diciembre pasado. La Argentina ha sido pragmática en sus propuestas y
    trabajos metodológicos de revisión de este importante instrumento, tras 25
    años de un AEC que ha atravesado diversos cambios, adaptándose a los
    intereses de los socios. Sin embargo, no creemos que una reducción del
    Arancel Externo Común parcial y lineal para todo el universo arancelario
    sea el mejor instrumento frente a la posibilidad de nuevos acuerdos con
    otros países. Preferimos continuar con la metodología con la que viene
    trabajando el Grupo ad-hoc sobre la materia. En la reunión del GMC del 22
    de abril próximo trabajaremos sobre ésta y otras cuestiones solicitadas
    con la presencia de nuestros Cancilleres.

La propuesta argentina en materia de revisión del Arancel Externo Común se basa en: preservar el equilibrio entre los sectores agroindustriales e industrial, corregir las actuales inconsistencias para lograr un mayor estímulo a la agregación de valor, tomando en cuenta las negociaciones MERCOSUR con terceros y finalmente darnos los tiempos de implementación necesarios a fin de no erosionar nuestras estructuras productivas. Aspiramos a alcanzar el consenso con los socios hacia el fin de nuestra Presidencia Pro Tempore, de forma tal que atienda los intereses de todos, y sea posible su aplicación en el futuro próximo.

  • El panorama de la economía y
    comercio internacional desde 2019, cuando empezamos el proceso de revisión
    del AEC, hasta ahora, con el impacto de la pandemia, ha cambiado. Las
    economías del mundo demuestran una renovada apuesta por la asociación
    regional y la conformación de cadenas de valor más cortas y previsibles en
    un contexto de incertidumbre global. Por eso debemos hacer una revisión
    racional y pragmática orientada a lograr mayor competitividad y a obtener
    resultados que beneficien el desarrollo de nuestras economías y la
    generación de empleo para los ciudadanos y ciudadanas del MERCOSUR.
  • Creemos que el sentido de la
    integración es buscar acuerdos respetando la diversidad de nuestros
    países. Aun cuando pensemos de manera diferente en ciertos temas, debe
    primar la voluntad de querer integrarnos, de construir una agenda común.
    Nuestros países impulsan un regionalismo solidario en materia política,
    económica y social porque sabemos que enfrentar las dificultades unidos
    nos hace más fuertes. En este difícil momento de emergencia sanitaria
    global, agregaría también el concepto de regionalismo sanitario solidario,
    porque tenemos las capacidades humanas y materiales para trabajar
    cooperativa y solidariamente a fin de llevar alivio y soluciones a
    nuestros pueblos, y particularmente a los más vulnerables; allí donde el
    Estado es el depositario de la esperanza de los pueblos para asistir y
    dignificar su vida cotidiana.
  • Tenemos que reforzar nuestra agenda ambiental
    y avanzar de esta manera hacia un
    desarrollo integral y sostenible que fortalezca el bienestar de nuestros
    pueblos. Creemos que esa es una responsabilidad de hoy hacia el futuro del
    MERCOSUR. Por eso, quiero proponerles la creación de un
    Observatorio de Medio Ambiente para visibilizar los activos ambientales de
    nuestra región y sostenerlos frente a quienes cuestionan o desconocen
    desde otros foros internacionales el desarrollo sostenible con el que estamos
    comprometidos.
  • Nuestro peso específico es en
    conjunto. A todos nos conviene, independientemente de nuestra extracción
    partidaria o ideológica, un bloque más fuerte, más unido, con más
    protagonismo internacional y capaz de generar intereses regionales de
    largo plazo.
  • Creo firmemente que somos capaces
    de reconocer lo mucho que se hizo, y lo mucho que falta por hacer. El
    trabajo por delante nos exige creatividad, generosidad y compromiso.
  • Como se dejó constancia en el
    Tratado de Asunción, tenemos como objetivo el desarrollo económico con
    justicia social y debemos alcanzarlo mediante el más eficaz
    aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio
    ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación
    de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes
    sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad,
    flexibilidad y equilibrio
    . A treinta años de la creación del MERCOSUR
    este objetivo y estos medios siguen vigentes. Casi trescientos millones de
    habitantes en cerca de quince millones de kilómetros cuadrados de
    territorio nos invitan a redoblar esfuerzos y profundizar la voluntad de
    caminar juntos. Nuestros pueblos lo merecen. Vamos por muchos años más de
    MERCOSUR.
  • No quiero dejar de agradecer el
    permanente respaldo de los Estados Partes y los Estados Asociados del
    MERCOSUR a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa
    de soberanía relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas, su rechazo al
    desarrollo de actividades unilaterales británicas que incluyen, entre
    otras, la explotación de recursos naturales renovables y no renovables del
    área en controversia, y su llamado a retomar el diálogo para alcanzar,
    cuanto antes, una solución a la prolongada disputa de soberanía bilateral,
    de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y
    las declaraciones de la Organización de los Estados Americanos, del
    MERCOSUR y de otros foros regionales y multilaterales.
  • La recuperación del ejercicio
    efectivo de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur,
    Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, conforme el
    derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, es
    un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino y constituye
    una política de Estado. El apoyo de los países del MERCOSUR es, en tal
    sentido, invaluable.

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