Por ahora, el gobierno porteño quiere esperar antes de tomar nuevas medidas

«Se va evaluando día a día. Por ahora, seguimos igual», indicaron a este diario desde la administración de Horacio Rodríguez Larreta. En el día que los casos positivos de Covid-19 llegaron a 3358 y los sistemas de salud privados superan el 90 por ciento de ocupación de las camas de terapia intensiva, el Gobierno porteño eligió esperar. El vicejefe Diego Santilli buscó transmitir tranquilidad y dijo que hay que monitorear los casos para ver el efecto de las medidas que -de forma reacia- comenzaron a aplicar la semana pasada. Esa posición llevó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, al encuentro virtual con su par nacional, Carla Vizzotti: en Ciudad prefieren aguardar y observar si cambian los indicadores antes de pensar en nuevas medidas.  Entre las que se mencionaron, está la posible derivación de pacientes entre el sistema público y el privado, si este último ya no da abasto.

En la Ciudad de Buenos Aires, en los últimos siete días se registraron cerca de 500 casos cada cien mil habitantes, en lo que constituye el peor indicador a nivel nacional (junto con el de la provincia de Buenos Aires, que está por 320 casos cada cien mil). En el sector privado, las camas de terapia intensiva están por encima del 95 por ciento de ocupación en el Hospital Italiano, el Británico, Otamendi, el Mater Dei, el Sanatorio Güemes y la Trinidad, según la Unión Argentina de la Salud (UAS). La cantidad de internados tuvo un salto entre semanas de un 26 por ciento.

Pese a esto, en el Gobierno porteño consideran que «no estamos en un escenario de colapso inminente», según indicaron a este diario. Sostienen que la ocupación en el sistema público de salud camas de terapia intensiva está cerca del 50 por ciento. Son unas 218 camas, 110 menos que en el pico de 2020. No obstante, hay hospitales como el Muñiz que ya informaron que llegaron al cien por ciento de ocupación. Y otros, como el Ramos Mejía, disponen de solo 4 camas libres.

En el Gobierno porteño, tampoco tienen una evaluación del sector privado tan alarmante: sostienen hay unas 510 camas ocupadas, y son unas 140 menos que en ese pico del año pasado. «El privado volvió a atender todo lo que no había podido en 2020 y ahora tiene que refuncionalizar el sistema y dedicarlo al COVID», indicaron en el Ministerio de Salud porteño. Esto implica hacer lo que se le ordenó que hagan a los hospitales públicos: suspender cirugías, postergar todo lo que no sea urgente y desocupar camas. ¿Están considerando derivar pacientes entre el sistema privado y el público? «Siempre existe la posibilidad», afirmaron.

No obstante, en el Gobierno porteño sostuvieron que «hay que ocuparse de la situación, porque las internaciones están subiendo». ¿De qué manera? Por ahora, Larreta no tiene previstas nuevas medidas, más allá de las que comenzaron a aplicarse la semana pasada. Prefiere esperar a ver cómo impactan las restricciones nocturnas.

Así lo explicó el vicejefe Diego Santilli, quien dijo que «los casos son altos y siguen en aumento«, pero que esto se debe a que estamos viendo «el impacto se Semana Santa y los días previos». «El fin de semana fue bueno en términos de acatamiento, tuvimos que
clausurar solo cuatro lugares y eso habla de una inmensa mayoría que
cumplió», afirmó el vicejefe, quien se mostró optimista en que se verán los resultados de las nuevas restricciones.  «Hay que estar monitoreando todos los días sector público y privado para ver la ocupación de camas. Se están liberando camas de otras patologías y desprogramando intervenciones programadas», indicó.

Según Santilli, hacia «fin de esta semana debería notarse el efecto de las nuevas medidas adoptadas en todo el país». En el Gobierno porteño prefieren esperar hasta ese momento antes de tomar nuevas decisiones. Eso fue lo que plantearon en la reunión entre Nación, Ciudad y provincia de Buenos Aires. Esta última tiene una postura de esperar menos antes de aplicar nuevas restricciones.

Sobre el sistema educativo, no hay previsiones de tomar nuevas medidas: tanto Larreta como la ministra de Educación, Soledad Acuña, vienen sosteniendo que frenar las clases presenciales debe ser una medida de último recurso. Para esto, sostienen que el índice de contagios en escuelas es del 0,12 por ciento sobre el total del alumnado matriculado y un 0,79 por ciento entre docentes y personal auxiliar.

No obstante, los gremios docentes vienen alertando sobre la cantidad de casos, sobre cómo impacta la movilización de trabajadoras y trabajadores y de las familias en el transporte público y sobre lo estancada que está la vacunación para docentes. Por esto, Ademys hará un paro este miércoles (ver aparte).

La tendencia del Gobierno porteño desde que comenzó la pandemia en 2020 es a priorizar la economía y cerrar la mínima cantidad de actividades posibles. Esto se vio con las reaperturas anticipadas el año pasado de actividades y del sistema educativo y con el comienzo de clases en forma presencial y antes que cualquier otro distrito. En el momento en que la cantidad de casos crece de forma alarmante, esa orientación no cambia: la semana pasada, Juntos por el Cambio cuestionó las «restricciones excesivas» aún antes de que se anunciaran, Larreta dijo que cumpliría las medidas de nocturnidad aunque no estaba de acuerdo con restringir la circulación y otros integrantes llamaron a la resistencia civil.

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