Niño, toma ese jarabe

El debate entre el gobierno nacional y el gobierno de CABA parece salirse del contexto de un país que va de cabeza a la catástrofe. La discusión sobre la presencialidad en las clases durante dos semanas, cuando se contagian más de 25 mil personas por día, y el sistema de salud está totalmente estresado, muestra al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta más interesado en diferenciarse del presidente Alberto Fernández que en combatir la pandemia.

Como en la primera ola de contagios, la región del AMBA, y fundamentalmente la CABA, es el centro de una onda expansiva. La ciudad de Buenos Aires es la que más contagios tiene en relación con sus habitantes, incluso más que el conurbano. Si se repite el mecanismo de la ola anterior, rápidamente se expandirá a los distritos vecinos y después a las provincias.

El gobierno plantea un cierre razonable entre las 20 horas y las seis de la mañana por 15 días. No es cuarentena absoluta, a pesar de que esta segunda vuelta de la epidemia es más virulenta que la anterior. Son medidas antipáticas igual que cuando hay que tomar el jarabe con gusto a remedio. Y el pataleo de Rodríguez Larreta asemejaría al de un nene que rechaza el remedio porque no le gusta, si no fuera que el país entró en un año electoral. El macrismo está decidido a que Alberto Fernández y el Frente de Todos paguen el costo de obligar a tomar el remedio a una sociedad en gran parte infantilizada.

Primero se mostraron contrarios a las restricciones. Cuando vieron el aumento exponencial de contagios, los gobiernos de Mendoza y de CABA dijeron que el gobierno nacional tenía que tomar decisiones y que no debía dejarlas al criterio de los gobernadores. Y cuando el gobierno nacional tomó las decisiones las criticaron salvajemente.

Como el adulto que le da el jarabe al nene, en los temas de salud no valen encuestas ni cálculos políticos. Si se puede circunscribir el virus al AMBA, será más fácil combatir la enfermedad y evitará sufrimientos a las provincias.

Suprimir por 15 días la presencialidad en las escuelas no es un problema tan grave. Muy pocos docentes están vacunados y muchos de ellos ya debieron pasar por uno o dos períodos de aislamiento, sin contar a los que han contraído la enfermedad o muerto por su causa. Clarín insiste en proclamar el fracaso de la campaña de vacunación.

El monitor público de vacunación señala que hay más de seis millones de personas vacunadas. En los próximos días llegará un millón y medio más de Astra Zeneca y Sputnik V. Son estándares que ubican a la Argentina entre los 16 países que más avanzaron con la vacunación, según Our World in Data. Más del 12 por ciento está vacunado.

“Las autoridades han confirmado cerca de 30 mil casos y 300 muertos por coronavirus en un día, en medio de un aumento de los contagios en las últimas semanas”. El vicecanciller de Alemania, Olaf Schiolz anunció el miércoles la restricción de salida de las regiones que tengan más de cien infectados por cien mil habitantes en una semana, así como el cierre de comercios, restaurantes e instalaciones de ocio. “No me quedaré de brazos cruzados cuando estamos en el peor momento de la pandemia”, desafió Angela Merkel. Alemania, Francia, Italia son países que han suspendido las clases presenciales. 27 países de Europa han aplicado restricciones y 21 tienen toque de queda. Las medidas para prevenir la pandemia no son invento del populismo o de Alberto Fernández. No da para que la gente de Patricia Bullrich vaya a la quinta de Olivos a escupir a los agentes de guardia para contagiarlos.

La irresponsabilidad que se ve en la calle muestra que alguna gente tiene la sensación de que la pandemia no es peligrosa. Es la que busca captar el referente de la supuesta ala blanda de Juntos por el Cambio, el jefe de gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta.

La Nación publicó una larga nota sobre la adquisición de cien millones de vacunas Pfizer por Brasil donde ya hay más muertes que nacimientos a causa de la epidemia. Fue una forma de poner en evidencia lo que ellos denuncian como incapacidad del gobierno argentino para negociar con el laboratorio trasnacional.

El contrato fue firmado en marzo y esperan que los primeros lotes lleguen este mes. Brasil adelantó 200 millones de dólares de los mil millones del total. Pero en el contrato, la empresa no se compromete a cumplir los plazos de entrega. Al mismo tiempo, el parlamento debió aprobar una ley por la que pierde inmunidad soberana. Cualquier organismo del Estado, incluyendo su Banco Central podrá ser embargado por el laboratorio. Además la empresa no podrá ser procesada por ninguna falla o consecuencia desfavorable que produzca la vacuna. Y por último, cualquier litigio tendrá jurisdicción en Nueva York. El gobierno de Brasil ni siquiera tiene derecho a abrir una vacuna para probar su estado.

Por supuesto, el acuerdo tiene una cláusula de confidencialidad estricta. Pero como Brasil también tiene una ley de transparencia que exige dar a publicidad todos los contratos del Estado, hubo una confusión y el documento fue publicado en la página del Ministerio de Salud. Cuando se dieron cuenta lo sacaron rápidamente, pero ya circulaba por las redes.

La visita de Juan González, director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad del gobierno de Joe Biden dejó una resonancia ambigua en el país. Reconoció que la actitud del FMI en pandemia no debe ser igual que en épocas normales. Adelantó que entiende la posición argentina, pero advirtió que los límites lo pondrán los negociadores.

El funcionario norteamericano afirmó que Washington será un líder global en la lucha contra la epidemia, “pero no queremos replicar el mercantilismo de Rusia y China”. Aclaró que “el mercantilismo de las vacunas de Rusia y China es para ellos una iniciativa para avanzar con su influencia. Pero es muy poco, porque no están organizando una respuesta global en la lucha contra la pandemia».

Resulta extraño que lo diga el representante de un país cuya primera decisión fue monopolizar la adquisición de vacunas y prohibir que las vacunas o cualquier insumo médico producido en su territorio se distribuya en el mundo, gracias a lo cual tiene cinco veces más vacunas que población, mientras hay países que no tienen o, como Argentina, deben esforzarse para conseguirla.

Estados Unidos embargó la exportación a México de insumos para el el fraccionamiento de la sustancia activa para 12 millones de vacunas fabricada en Argentina y que debía ser procesada en ese país. Ahora Joe Biden levantó esa prohibición y se supone que comenzarán a llegar. Lo insólito es que la vacuna de Astra Zeneca, desarrollada por laboratorios británicos y suecos y fabricada en Argentina y que debía ser envasada en México, no está aprobada en Estados Unidos, por lo que en ese país había una planta desocupada. El producto argentino fue a parar a esa planta y después Estados Unidos no lo quería liberar. Ahora anuncia como si fuera un gran gesto solidario, que cederá vacunas que en realidad les pertenecen a México y Argentina.

El virus está descontrolado en Chile y en Uruguay. Quiere decir que están al límite de camas de terapia. Brasil tiene una tasa vegetativa negativa, algo que sólo ocurre en las grandes catástrofes de la humanidad. La gente se muere, pero el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se niega a suprimir las clases por 15 días porque sabe que es una medida antipática y especula con las elecciones de medio término.

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