Jorge Ferraresi: «La idea es que se pueda acceder a un crédito en función del salario»

A casi 6 meses del inicio de su gestión al frente del Ministerio de Desarollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi busca cumplir con el pedido expreso que le hizo Alberto Fernández al convocarlo: imprimirle mayor celeridad a una cartera que fue blanco de críticas por su bajo nivel de ejecución en 2020. Bajo esta premisa, el Gobierno anunció esta semana una inversión de 98 mil millones de pesos en créditos destinados a la refacción y construcción de viviendas, que se complementará con nuevos anuncios que hará el Presidente la próxima semana. 

En diálogo con Página/12, el exintendente de Avellaneda aseguró que Alberto Fernández brindará una solución definitiva para los hipotecados UVA y que lanzará medidas destinadas a resolver problemáticas específicas de los inquilinos. «Nuestra convicción es que se pueda acceder a una vivienda propia con el mismo valor que se paga un alquiler», sostuvo y remarcó la importancia de que existan créditos en función del salario. También rescató las herramientas que brinda la nueva ley de alquileres frente a los sistemáticos abusos del mercado y remarcó que, contra todos los pronósticos, este año sólo recibieron una denuncia por desalojo.

— ¿Qué balance hace de estos primeros meses gestión?

— El balance es muy bueno. En estos meses entregamos 6800 viviendas y para mayo vamos a llegar a 10 mil. Lanzamos Casa Propia, que generó convenios por 62 mil viviendas en toda la Argentina, y el programa Reconstruir, que tiene como objetivo finalizar 55 mil viviendas que estaban paralizadas desde 2015. Y esta semana el Presidente presentó dos líneas de créditos: refacción y construcción de viviendas. La primera, 65 mil créditos para refacciones pequeñas, no estructurales, de 100 mil y 250 mil pesos, que sirven para impulsar el consumo interno en cada uno de los territorios. La segunda, 22 mil créditos para la construcción de viviendas en lote propio. 

— ¿Qué impacto tuvo, hasta el momento, la nueva ley de alquileres?

— La Ley vino a poner los números blanco sobre negro. Algunos hablan de 2 millones de alquileres, otros de 4 millones. Lo cierto es que, por ahora, en la AFIP se inscribieron 139 mil de contratos. Lo primero que queremos saber es cuál es el universo de inquilinos. En función de eso, creamos dentro del Ministerio un órgano de alerta temprana de desalojos. Y, a pesar de que nos vinieron a ver muchas asociaciones de inquilinos, individualmente solo se presentó una persona.

— ¿Solo una persona denunció un posible desalojo?

— Sí, sólo un inquilino.

— ¿Y cuántas personas calculan que están en esa situación?

— No sabemos. El que más datos nos aportó fue el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que registró 2 mil juicios de desalojos. Nosotros buscamos en las Cámaras Civiles cuántos juicios había en cada juzgado y esa información no existe. Por eso generamos un mecanismo para tener esa información. En 2020 no hubo desalojos y existía una expectativa de que para 2021 iban a haber muchos, aunque nosotros no lo hemos detectado.

— ¿Qué medidas proyectan para mejorar las condiciones de los inquilinos?

— El Presidente va a hacer anuncios la semana que viene sobre cuestiones particulares que tienen que ver con los alquileres. Este es un gobierno que está del lado de los más vulnerables y estamos generando las herramientas para cuidarlos. De acuerdo a la Ley, para que se ejecute un desalojo el contrato tiene que estar registrado en la AFIP y pasar obligatoriamente por una mediación. Sin contrato registrado y sin mediación no se pueden ejecutar. Hay que concientizar a los inquilinos para que utilicen estas herramientas que los defienden de abusos. En cuanto al precio del alquiler, lo vamos a resolver en la medida en que bajemos la demanda. Nuestra convicción es que se pueda acceder a una vivienda propia con el mismo valor que se paga un alquiler. También sabemos que una de las mayores complicaciones se da en la renovación, cuando te piden una cantidad de recursos que probablemente no tenés. En Avellaneda generamos un subsidio a cada uno de los vecinos que estaban en riesgo de desalojo para que pudieran pagar toda esa primera parte.

— ¿Existe esa posibilidad de brindar un subsidio a los inquilinos?

— Si tuviéramos la información sobre todo el universo de inquilinos, podríamos definir un subsidio. Por ahora, no lo tenemos.

— ¿Van a presentar una solución definitiva para los hipotecados UVA?

— No lo voy a adelantar, la próxima semana el Presidente va a anunciar una solución.

— ¿Qué cambios proponen las nuevas líneas de crédito?

— Cambiamos el paradigma en el otorgamiento. La calificación ya no tiene que ver con las necesidades del sistema financiero sino con el trabajo que es el ordenador social ascendente. La idea es que se pueda acceder a un crédito en función del salario. Para calificar, por ejemplo, ya no tenés que entrar a la página de un banco sino que lo hacés a través del Ministerio. Pensamos el acceso a la vivienda como un derecho y una política de Estado. Y esa política, además, representa una fuerte inversión y un generador de consumo de insumos en la construcción que, en su gran mayoría, se producen en Argentina. El objetivo es generar una movilización de trabajo que nos permita también tener una impronta productiva fuerte.

«Macri sigue siendo el jefe político de la Ciudad»

— ¿Cómo analiza la posición que adoptó Juntos por el Cambio en torno a la suspensión de las clases presenciales?

— La oposición generó polítiquería en un tema muy sensible como es la salud. Si analizamos lo que muestran los medios concentrados, el Gobierno pierde 10 a 0. Si salimos a la calle, el Gobierno gana 9 a 1. Lo que queda claro acá es que Mauricio Macri sigue siendo el jefe político  de la Ciudad y que todos los intendentes del PRO estuvieron en sintonía con el recurso de amparo que presentó Rodríguez Larreta. Al mismo tiempo, hay medios que hablan de una posible dictadura. La historia de la derecha es la de gobernar a través de golpes militares y hoy vuelven esas voces.

— ¿Le preocupa la desobediencia del Gobierno de la Ciudad?

— Las escuelas públicas de la Ciudad están vacías, los docentes están de paro. En el Hospital Garrahan las camas de pediatría destinadas a pacientes con coronavirus están llenas y nuestra obligación es cuidarlos. Desobediencia sería si la gente acompañara la decisión de Larreta, pero eso no está pasando. Es preocupante la parte judicial en donde un juez municipal incide sobre un DNU que tiene fuerza de ley, pero lo más importante es lo que hace la gente.

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