El fuego amigo de Patricia Bullrich contra Horacio Rodríguez Larreta

Bastó que Horacio Rodríguez Larreta se corriera un milímetro de la línea que plantea Mauricio Macri y el ala dura del PRO para que al jefe de gobierno porteño le lloviera fuego amigo. La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, cuestionó primero la falta de subsidios para comercios y luego que se pasara a los secundarios a un esquema bimodal (algunos días presencial, otros virtual). En la sede de Parque Patricios hay quien vio la mano del ex presidente en esos cuestionamientos repentinos a Larreta. Cerca de Macri, lo negaron: sostuvieron que fue una iniciativa de Bullrich. En cualquier caso, desde el gobierno porteño descartan responderle. «Solo le subiríamos el precio», dicen. De fondo, está la discusión de las listas porteñas, que Bullrich quiere encabezar.

Después de que Larreta desoyó un DNU, un fallo judicial y continuó con las clases presenciales, es dificil seguir hablando de una ala dura y una «moderada» en el PRO. Lo cierto es que las acciones drásticas del jefe de gobierno -que está a la espera de que la Corte le dé la razón- desdibujaron al sector que existe en la medida que se muestra radicalizado. Quizás con algo de eso tuvo que ver la repentina necesidad de Bullrich de salir a criticar a, y diferenciarse de, Larreta.

Lo cierto es que apenas Larreta anunció que mantendría presenciales los niveles inicial y primaria (contra el nuevo DNU de Alberto Fernández), pero pasaría a una modalidad intermedia a los secundarios, Bullrich le saltó al cuello por esto último. «Quienes integramos Juntos por el Cambio coincidimos en que la educación es esencial y debe ser nuestra prioridad porque iguala oportunidades y genera desarrollo a futuro. Ahora: ¿a quiénes se perjudican con el cierre del nivel secundario?«, se preguntó la presidenta del PRO. «Las clases virtuales expulsan del sistema a miles de estudiantes que no cuentan con los recursos para conectarse. Así, la educación por zoom profundiza la grieta de oportunidades. Las clases virtuales expulsan del sistema a miles de estudiantes que no cuentan con los recursos para conectarse. Así, la educación por zoom profundiza la grieta de oportunidades», indicó Bullrich. «Todos los niveles educativos son importantes. No les quitemos a nuestros chicos el derecho a estudiar y tener un futuro digno«, lanzó la ex ministra de Seguridad.

Las declaraciones llamaron la atención por ser una crítica directa de la presidenta del PRO al integrante del partido que ocupa el cargo máximo de gobierno. Pero no fue la primera: luego de una recorrida por La Boca, la dirigente cuestionó de forma no muy sutil, la falta de asistencia del gobierno porteño a comerciantes: «La Boca está vacía. Gastronómicos, comerciantes y artistas necesitan urgente un plan: créditos blandos, quita de impuestos y aprovechamiento del espacio público. Hay que asegurarles una oportunidad en esta crisis. No podemos dejar morir a un ícono de nuestra ciudad».

Cuando Larreta dio sus conferencias de prensa asegurando que desobedecería el DNU nacional y, luego, un fallo federal, Bullrich se había alineado con el gobierno porteño al punto de que parecía que todas las diferencias se habían extinguido. A algunos funcionarios porteños les llamaba la atención el repentivo interés de la presidenta el PRO por defender la gestión local. Lo mismo hizo Macri, aunque sus mensajes se podían leer como un respaldo o como un condicionamiento para que Larreta entrara en una línea de mayor confrontación.

Pese a que la disputa por las clases presenciales no se resolvió la semana pasada, lo cierto es que ambos gobiernos, el nacional y el porteño, tendieron a bajar la tensión, volvió a haber reuniones entre las distintas áreas y se llegaron a acuerdos de cómo implementar algunas medidas de la nueva etapa. Y Larreta hizo su anuncio de que los secundarios pasaban a la bimodalidad. Esto hizo salir a Bullrich a diferenciarse.

La otra explicación puede venir por las listas porteñas: Bullrich quiere encabezar, pero Larreta intenta convencer a María Eugenia Vidal para que sea la figura taquillera en la boleta de su distrito. Además, Bullrich pide más lugares de los que en el larretismo está dispuestos a darle.

En ese escenario, tras las críticas de Bullrich, hubo quien vio la mano del Calabrés: «Es Macri. Esas críticas son de él. Ella siempre fue su vocera», decían en uno de los despachos políticos del gobierno porteño. En las oficinas del ex presidente se atajaron de inmediato: «Lo que dijo Patricia responde a una opinión personal de ella. Macri no coincide», dijeron a este diario.

Quienes manejan la estrategia electoral de Larreta estiman que puede ser cierto que se haya mandado sola. «Lo que deja en claro que Macri no la conduce ni a ella», acotaron. «Está mal que se critique públicamente a alguien de tu mismo espacio y más siendo presidenta del PRO. Pero si le contestamos, le subimos el precio», advirtieron. Así las cosas, no habrá respuesta del gobierno porteño.

Pero sí seguirán las críticas de Bullrich, según prometen a su lado. Esta semana volverá a la carga: además de cuestionar las decisiones educativas, Bullrich pedirá que quiten impuestos a comercios gastronómicos y otros afectados por las restricciones que sí aceptó Larreta. Faltan meses para las PASO de septiembre (que Bullrich se encargó de que sigan existiendo, para poder competir si el larretismo la deja afuera de las listas). Esta interna recién comienza.

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