“Hugo López y Patricio Robles son guías de Luis Miguel, pero en sentidos opuestos”

Uno aparece retratado como un padre sustituto de gran corazón y sabiduría. El otro, como un frío y ambicioso estratega dispuesto a todo con tal de escalar. Son Hugo López y Patricio Robles, personajes clave como mánagers en Luis Miguel: la serie, interpretados por dos de los mejores actores del envío.

Se trata respectivamente del argentino César Bordón (que ya estuvo en la primera temporada con un paso consagratorio) y el mejicano Pablo Cruz Guerrero.

VOS mantuvo un diálogo vía Zoom con ambos, que comparten con asombro el impacto de una serie que traspasa la pantalla.

“Este producto es un fuego, un reguero de pólvora que empieza a encender la mecha y hay mucha demanda. Uno lo vive con inmensa alegría y un poco de ansiedad, y a Pablo lo recibimos con todo y le ponemos el arco grande para que salga a jugar”, declara Bordón.

“Y a qué estadio me invitaron a jugar… al más grande de todos”, recoge el guante el mejicano. “En otros momentos de mi carrera habría salido a jugar esperando que la gente comprara el boleto para ver ese partido, y ahorita caí en la final del Roland Garros y sé que todo el mundo lo va a ir a ver. De ahí viene mi ansiedad. Tengo mucho entusiasmo y un poco de frustración, ya que de repente veo a gente que quiero mucho y me contesta con monosílabos e inmediatamente me sacan el tema de Luis Miguel”, dice en tono de broma.

Pero no es tan exagerado finalmente. Para un actor mejicano como Cruz Guerrero, aun cuando tiene experiencia y bagaje en cine y televisión, esto es como si hubiera sido “convocado para la selección nacional de fútbol”.

“Cuando me dieron la noticia, quedé hasta un poco en shock. Lo que hice desde el día 1 en la construcción de Patricio Robles fue tratar de estar a la altura de las circunstancias, y estoy muy contento con lo que me llevo de este proyecto y con las interacciones humanas que tuve oportunidad de crear y de tener. Y sí, el público está muy expectante frente a cada episodio nuevo”, explica.

–¿En qué cambió tu carrera, César, a partir de tu participación en la primera temporada?

–C: A ver… sinceramente, yo tomo las cosas con bastante calma y tengo una personalidad que trata de que no se me descentre mucho el ego y esas cuestiones. Concentrarme en que soy un actor que tengo que trabajar. Algunos productos tienen una trascendencia de locos y otros a veces pienso que la van a tener y no la tienen. Es un poco relativo. Naturalmente con esta serie pasaron algunas cosas muy llamativas, como el tema de la popularidad. Pero la realidad es que yo accedo al mercado mejicano porque dentro de la elite del cine soy un actor internacional en la medida en que he hecho películas en Alemania, en Colombia y en otros lugares. Pero en Argentina de alguna manera me consagré a partir de esta serie que tiene dos componentes que son vitales para el actor: calidad y prestigio, acompañados de popularidad. Algo que no siempre van de la mano, y esta serie junta todo eso. Yo lo tomo con mucha alegría y disfrutando el momento porque entiendo que son algunas de las oportunidades que se dan en la vida y no se repiten a cada hora.

–¿Cambió en lo personal la percepción que tenían del propio Luis Miguel?

–C: Y naturalmente uno lo quiere más, je. Estas más cerca de su vida, ¿no? Es una de las claves de la serie, el hecho de asociar lo emocional a lo musical y popular. Entonces vos decís: esta canción respondía a tal cosa, o esto le sucedía mientras grabó tal otra. No sólo a nosotros que la hemos hecho, sino el público también llega de forma más emotiva al artista. Eso ha sido clave no sólo del éxito de la serie, sino del relanzamiento, por llamarlo de alguna manera, de la carrera de Luis Miguel.

–P: Yo no pude evitar sentir ternura y compasión por este personaje ahora que siento que lo conozco de una manera más íntima.

–Sus personajes son como algo contrapuestos. Hugo es una figura paternal y adorable, y Patricio no se sabe bien, pero parece un monje negro…

–P: Creo que, a falta de una guía amorosa, poderosa y coherente en la vida de Luis Miguel, más que ser opuestos son dos guías, maestros para Luis Miguel, nada más que en direcciones diferentes. Sin embargo, Patricio Robles también pretende ser una figura paternal para Luis Miguel, ve en él a un personaje más adolescente y piensa que él puede representar esta estructura que lo sostenga.

Grabar en pandemia

Esta segunda temporada debió haberse rodado y emitido mucho tiempo atrás, pero por la pandemia los planes se vieron alterados. Eso, para Bordón, no afectó de todos modos el trabajo final. “La verdad que la mística, la magia, no se perdió en ningún momento del rodaje, por más que hubiera interrupciones y protocolos por el tema Covid, algo que padecimos todas las personas en el mundo. Particularmente me he sentido muy cuidado y contenido por la gente de salud, lo cual hacía que fuera una tranquilidad poder rodar. Y hubo cuestiones a las que nos tuvimos que acostumbrar: nos saludábamos de lejos, ensayábamos con el tapabocas, nos ponían gel en las manos, pero tanto en la primera como en la segunda etapa de rodaje de esta nueva temporada pudimos hacerla con mucho cariño y metiéndonos inclusive más en los personajes”.

–P: Esas pausas en el rodaje nos permitieron indagar más, investigar más y ser más profundos en nuestros personajes, definitivamente, y eso nos abrió otras puertas narrativas para construirlos.

–C: Claro, calculá que inicialmente teníamos seis meses para prepararlos y finalmente tuvimos un año y medio, y eso nos puso en contacto directo con la serie todo ese tiempo.

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