De aquellas glorias a estas miserias

Hace un par de meses me impactó una noticia, que se publicó en algunos medios. En ella se informaba el retiro de una estatua del general Julio Argentino Roca de una avenida principal de Río Gallegos, llamada Néstor Kirchner, por parte del intendente de esa ciudad, Pablo Grosso.

La noticia venía acompañada de una foto en la cual se veía la estatua cargada en un remolque, vaya a saber con qué rumbo. Y acá, si me permiten, introduzco una historia familiar.

En 1910, mis abuelos paternos, José Manuel Gutiérrez y María Clemencia Barón, fueron encomendados por el gobierno nacional para refundar la escuela N° 1 en Río Gallegos.

Este matrimonio joven, formados en los profesorados sarmientinos, asumieron esta función con vocación docente y con el entusiasmo de pioneros que contribuían a consolidar el Estado nacional en la Patagonia argentina. Las cartas y documentos que conservo así lo atestiguan.

No hacía tantos años que el general Roca, como ministro de Guerra primero y como presidente después, había logrado extender la soberanía nacional hasta los confines de Tierra del Fuego.

También poco más de tres décadas antes se había dictado la Ley 1.420, de educación universal, gratuita y obligatoria, bajo su presidencia.

Probablemente sin la presidencia de Roca no hubiera existido la escuela N° 1 de Río Gallegos, sino que ni siquiera hubiese existido Río Gallegos.

Bajo su mandato se dictaron también dos leyes fundamentales para la consolidación del Estado Nacional: la creación del Registro Civil, que le quitó a la Iglesia Católica el manejo de los nacimientos, matrimonios y fallecimientos, los cuales pasaron a la órbita del Estado Nacional, y la Ley de Unificación Monetaria. Inició también la ocupación argentina de la Antártida, al crear una base en las islas Orcadas en 1904.

Quizá haya sido uno de los presidentes más progresistas de la Argentina de los últimos 150 años. Probablemente el retiro de su estatua en Río Gallegos responda a un revisionismo histórico que establece que los próceres son enteramente buenos o enteramente malos. Para buscar seres impolutos, habría que bucear en el santoral… y creo que muchos de allí no pasarían la prueba.

A Roca se lo juzga por la conquista de la Patagonia y se lo acusa de genocida. La guerra contra el indio comenzó en las campañas de 1833 y 1834 encabezadas por Rosas, y siguió durante todos los gobiernos posteriores, hasta culminar con Roca, quien tuvo a su favor el telégrafo y el ferrocarril, dos adelantos tecnológicos en la comunicación y el transporte, que le permitieron culminar su campaña en pocos meses.

Se cometieron abusos, no cabe duda, pero no debemos sacar de contexto las acciones de los hombres. En ese momento, la enorme extensión patagónica estaba habitada por diversas tribus que respondían a diferentes caciques, y si la Argentina no la ocupaba lo iba a hacer Chile. Y si Chile y Argentina miraban para otro lado, lo más probable es que Gran Bretaña, la potencia hegemónica de la época, pusiera allí su bandera.

Roca no era un dechado de virtudes. Tenía, como todos nosotros, un espectro de grises. Hábil, ladino, pero con una gran visión de futuro, encabezó la generación que puso los cimientos de un gran país. Con fuerte decisión política para impulsar un conjunto de leyes progresistas que permitieron sentar las bases del Estado Nacional. Si ponemos en la balanza sus acciones, creo que el saldo es altamente positivo.

Volviendo a mis abuelos, fueron a ese confín de la Patagonia porque sentían que estaban colaborando con la construcción de un gran país posible y porque creyeron que la base de su construcción estaba en una educación laica, universal y gratuita. Se asombrarían de ver derribada la estatua de Roca. Tiene mucho de simbólico la foto que muestra a Roca cargado en un remolque. Del país que quisimos ser, al país que somos.

Esa foto nos está mostrando impúdicamente el fracaso de una República que se veía a sí misma como un actor importante en el concierto de las naciones; con un pueblo alfabetizado; con un ingreso per cápita entre los primeros del mundo e irrumpiendo al siglo 20 como un país que marcara rumbos.

De lo que estoy seguro es de que cualquier historiador serio que estudie dentro de 100 años la construcción del Estado Nacional argentino, seguramente no va a poder prescindir de la figura del general Roca y no va tener ningún registro de este intendente de Río Gallegos, un tal Pablo Grosso, diluido en el anonimato.

* Ex-secretario General de la UNC

Read MoreLa Voz

¡Haz clic para votar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja un comentario