Punto de vista: ¡Ya paren de cocinar en tele!

Una nueva moda se apoderó de la televisión argentina y vaya a saber cuánto tiempo más nos tendrá cautivos. Así como nos obligaron a usar pantalones oxford en 1999, así los programas de televisión nos obligan a ver recetas e intentar replicarlas –en vano– en nuestras casas.

Podrán decirme que “obligar” suena a mucho pero les aseguro que era imposible encontrar otro corte de jeans en los albores del nuevo siglo y que ahora hay que llegar a apagar la televisión (y las redes) si uno se quiere escapar de la secta de la “masa madre” y de las “recetas saludables”.

Vale admitir que en materia de entretenimiento las modas siempre simplificaron las complejas reuniones de producción televisiva. Cada tanto, la pantalla chica de aire (y también de cable) cae en una especie de embudo que le da forma y el resultado es más o menos el mismo para todos los programas.

Recuerdo cuando Perdona Nuestros Pecados moldeó la moda de los programas de archivo televisivo a mediados de la década de 1990. Fue bueno cuando arrancó pero la idea fue caldo de cultivo para “la copia de la copia” y recién se terminó (aunque no del todo, pensemos en Bendita) cuando cayó el mememismo.

A partir de allí empezó la moda de los programas de panel que perduran hasta hoy. Está claro que siempre hubo paneles en la tevé y en la radio (antes eran las llamadas “mesas”) pero hubo un momento en el sólo había programas de panel, como si no hubiese otra idea para explotar que sentar a mucha gente a opinar de cosas que veces no conoce en profundidad. Todos hablando a la vez, claro.

La ¿novedad?

Ahora al panel se lo combina con cocina en vivo, algo que tampoco es nuevo. Basta con revisar la grilla de los canales para evidenciar que todos los programas que han surgido en el último tiempo tienen a alguien cocinando.

Flor de equipo, Es por ahí y la reciente incorporación Lo de Mariana, que además de cocinar comen en vivo. A eso se le suman los programas que son netamente de cocina como Cocineros argentinos y los que agregan reality como MasterChef Celebrity y El gran premio de la cocina, entre otros.

A toda hora hay cocina y comida en la tevé. Los únicos ciclos en los que no se cocina son los noticieros centrales de mediodía y noche.

Si nos retrotraemos en el tiempo, podemos recordar que antes este tipo contenido estaba reservado para programas o canales de cable muy específicos. Recordemos Utilísima o el canal de nicho El Gourmet que lleva 21 años en el podio de la materia.

Los programas y noticieros de aire trataban “temas importantes” y cada minuto valía oro como para gastarlo cocinando, esa era la mentalidad tiempo atrás. Nadie puede negar que cocinar y comer es un tema importante (hoy que vivimos gran parte del tiempo confinados, lo sabemos) pero también hay que decir que no es el único.

La pandemia

Creo que la pandemia del coronavirus y su inevitable confinamiento fueron los responsables de que no podamos pensar en otra cosa que en comida. María Lis del Campo, docente de la Universidad Nacional de Córdoba, es investigadora del tema y supo decir a este diario meses atrás que “la mediatización del comer” tiene su “auge” en los contenidos ligados a la cocina y a la gastronomía. Y que todos son la continuidad de un fenómeno más amplio.

Ese “fenómeno” se terminó de moldear con la llegada en pleno confinamiento de MasterChef Celebrity, aunque Bake off Argentina ya había hecho lo suyo meses atrás. Entonces la discusión pública empezó a pasar por el “salmorejo” de Georgina Barbarosa o los “ñoquis de la Tata” de Claudia Villafañe.

Una vez que los números de rating ratificaron que todos estábamos encerrados y hambrientos, las producciones que no la tenían incluyeron a la comida, y las que nacieron a partir de allí tampoco se jugaron en evitarla.

Entonces, así estamos todos mirando en la pantalla combinaciones de sabores que rara vez vamos a aplicar en la diaria, con el mismo entusiasmo con el que vemos viajes a lugares del mundo a los que no vamos a poder ir.

Así, nos transformamos en “espectadores/consumidores aspiracionales” de algo tan básico como la comida. Creo que ya estamos bien de recetas. Es tiempo de poder pensar y ver otras cosas.

¿Qué? No lo sé. Tarea para el hogar de los grandes productores televisivos.

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