Cómo vivieron los cordobeses la vuelta a Fase 1: preocupados y con más tiempo en casa

El retorno a Fase 1,que se extendió hasta este domingo y que puso a casi todo el país en un aislamiento estricto, activó sensaciones encontradas en las familias sobre cómo sobrellevar el nuevo confinamiento.

Algunos padecieron el peso de volver a trabajar desde casa, hacer las tareas del hogar y al mismo tiempo acompañar a los niños y adolescentes con las actividades escolares.

Otros cordobeses, aquellos que salían a diario a ganarse el pan haciendo chanchas o trabajando de manera independiente, sintieron la angustia de no poder generar ingresos, viendo cómo la crisis los atraviesa cada vez más.

Los que llevan la pandemia siempre a ritmo salieron a correr, a andar en bici por su barrio o volvieron a incursionar en la cocina, con recetas nuevas o repitiendo algunas que ya habían aprendido en el primer aislamiento. Los más optimistas aprovecharon para tomar cursos y arreglar la casa.

Muchos de estos relatos fueron recogidos desde las experiencias que nuestros lectores contaron a través del Facebook y el Instagram de La Voz.

“Volver a trabajar desde casa y con mis hijos con clases lo tomamos como un esfuerzo necesario. El más pequeño, de 5 años, dijo frente a esta nuevo momento de restricciones: ´Tengo un deseo muy grande que es crecer sin coronavirus para ser feliz´. Creo que es la síntesis justa desde la visión de un niño que entiende desde su sencillez lo más importante de la vida”, contó Andrea Zuliani.

“Ellos saben del trabajo y del esfuerzo de su entorno, que trabaja para atender la urgencia y el desastre. Saben de las limitaciones que como familia intentamos sortear, saben que somos trabajadores que intentamos sobrevivir, saben que hay quienes tienen mucho menos o nada. Por eso no están hartos, están conscientes de que se trata de la vida de mucha gente”, agregó la mujer.

Mónica Legiache es una de las mamás que sintió el peso de la suspensión las clases presenciales. “Lo viví súper estresada. Tres niños varones en edad escolar, clases virtuales desde de las 8, dos celulares para compartir las clases. Actividades con cosas que no hay en casa y tener que salir a comprar fotocopias a montones”, enumeró.

“Mi celular abarrotado, dos o tres grupos por grado, más los grupos de la familia, grupos de la Iglesia, de los cursos extras, dos grupos de la escuela de fútbol, más fotos, más stickers… En serio, quién puede vivir así”, se preguntó Mónica.

Lidia trabaja en una actividad esencial, y relató por qué para ella este tiempo significó más tareas. “En casa somos trabajadores esenciales y trabajamos todo el día, no veo la hora que llegue el fin de semana para descansar. Estamos agotados, pero más nos agota esto que estamos viviendo, que se abre, que se cierra, que se abre y se vuelve a cerrar. Es una cosa de locos”, dijo.

Lo mismo contó Mónica, quien sintió el peso de que sus chicos no pudieran salir a compartir con sus pares y la angustia de observar cómo se complicaban sus ingresos económicos.

“Ver a mis hijos deprimidos por no poder salir, no ver a sus amigos, no tener contacto con los familiares y sin ganas de estudiar. Es también la incertidumbre de no poder salir a trabajar. Ya con el encierro del año pasado quedamos endeudados y ahora de nuevo. Esto es un malestar total”, resumió.

Ana Orilla es de las que programó este momento de aislamiento para darse algún gusto en su casa y tratar de pasar los días. “Volví a hacer ejercicio en casa, hacer recetas dulces para merendar rico y ver documentales”, contó.

En cambio, para Andy García el no dictado de clases recargó sus actividades: “Fue amargarme con la tarea de los chicos. Un caos la verdad. Tengo tres en la secundaria y se me complicó”.

María Fernanda Casas, en cambio, tomó la pandemia como una oportunidad. Ya el año pasado empezó a manejar mejor la virtualidad, lanzó un emprendimiento y en estos días de Fase 1 lo consolidó.

“La verdad es que el año pasado me cambió la vida. Salvo no poder hacer algunas actividades, hago lo de todos los días, me reinventé. Soy buena en gestiones on line, así que emprendí sumado a mis nietos, mi pareja. Me faltan horas para hacer todo lo que me toca y volví a la cocina”, contó la mujer.

Alejandro Magoia es, por el contrario, uno de los que no lo pasó bien. “Estpy amargado, deprimido, derrotado y sin esperanzas, porque si volvemos a hacer lo que no funcionó, significa que no aprendimos nada. Vacunar a todos, todas o todes, como más les guste, y llamarnos antes de julio 2021. Esa es la forma. Lo otro es sólo querer parar el agua con las manos”, entendió.

Maxi Soria prefirió no pensar tanto en la pandemia y se propuso estar mejor. “Aprovechar el tiempo de ocio y hacer cosas creativas. Y sobre todo no quejarse tanto”, aconsejó.

Algo similar dijo Valen Hi, quien optó por optimizar el tiempo: “Volví a hacer cursos de capacitación”.

Germán fue por el lado del humor: “Justo empezaba a bajar la panza de la primera Fase 1…”.

También se expresaron aquellos que llevan hoy la peor parte porque se contagiaron o tienen a un familiar internado. “Estoy encerrado, esperando que esto pase. Y mi papá, esperando para hisoparse”, relató Federico.

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