Lillard, el rival de Campazzo del que habla toda la NBA: sus récords y los elogios de las estrellas

Aún deben oler a chamuscado los piolines del Ball Arena de Colorado, escenario de los Denver Nuggets. Es que un descomunal Damian Lillard luchó como el “Llanero Solitario” para tratar que Portland Trail Blazers le arrebatara la localía al equipo de Facundo Campazzo. Pero sus 55 puntos y su nuevo récord establecido en la historia de los playoffs (12 triples en un juego) no le alcanzaron para torcer el destino.

Denver, tras batallar dos tiempos suplementarios, se las ingenió para quedar match point y este jueves) puede ser semifinalista de la Conferencia Oeste de la NBA. Para que eso suceda, claro está, los dirigidos por Michael Malone deberán controlar al “temible” Lillard. Algo que no parece muy sencillo.

Los 10.500 espectadores que anoche poblaron una mitad estadio de Denver (al igual que los millones que lo siguieron el partido por televisión) no abandonaron su asombro al ser testigos de tamaña demostración de eficacia, arrojo y competitividad del base nacido hace 30 años en Oakland (California). Tan es así que las postales que llegaron anoche no sólo mostraron enfervorizados aplausos y reconocimiento del público local por lo hecho por “Dame” sino también hasta las imágenes de una plegaria, en este caso elevada al cielo por Austin Rivers, uno de los encargados de controlarlo, luego que Lillard hiciera “boquear” uno de sus tiros.

Su soberbia tarea, que dejó perplejo a más de uno al ver la rapidez para armar un tiro en el aire, como si debajo de la camiseta habitara un cuerpo de gato, no sólo eclipsó la enorme tarea del pivote de Denver Nikola Jokic (38 puntos, 11 rebotes y 9 asistencias) sino que acaparó la atención de megaestrellas que expresaron sus sensaciones por lo realizado por Lillard.

Y por solo citar algunos, Kevin Durant puso en su cuenta del “pajarito” disparó: “Estuve inteando escribir unos cuatro tweets para describir la obra maestra de Damian Lillard, pero realmente me he quedado sin palabras”.

Curry etiquetó en su tweet “@Dame_Lillard eso es todo lo que tengo para decir”; o Damion Lee (Golden State), quien se refirió a la tarea de Lillard, diciendo: “Alguien debería poner a este Dame en una presentación en el Louvre. Es una pieza de arte”.

Lillard, que fue elegido por la franquicia de Portland en el draft del 2006, ratificó ante sus seguidores el “fuego” que lo rodea dentro de un parquet, maravilló a los que se asoman a los partidos de post temporada de la NBA y ratificó que necesita que lo rodeen de un equipo más sólido para luchar por cosas mayores (hizo el 57 por ciento del total de puntos de su equipo).

Y si bien no es novedad su tremenda capacidad anotadora, que esta vez le permitieron superar los 11 triples de Klay Thompson en 2016 (Warriors), “Dame” también estuvo cerca del nuevo registro con cifras de 10 y 9 triples en restantes partidos de playoffs.

Si de números y récords se trata, también hay que incluirlo en el selecto grupo de hasta ayer tres jugadores que superaron los 50 puntos y 10 asistencias en la NBA como lo fueron Jerry West en las Finales de 1969 (53 puntos, 10 asistencias), Sleepy Floyd en 1987 (51 y 10) y Russell Westbrook en 2017 (51 y 13).

Además demostró su frialdad mental para los momentos decisivos del juego. Las estadísticas de la NBA indican que en los últimos 12,8 minutos del partido Lillard sumó 16 puntos (4-5 en triples, 2-3 en dobles, 2 asistencias, 1 robo y ninguna pérdida). El más eficiente hasta ahora.

Para nuestra suerte y en una actuación que pervivirá en las retinas de los amantes de “la naranja”, se encontraba el cordobés Campazzo.

El base, pese a no haber tenido una de sus mejores noches, tuvo el atrevimiento y se dio el gusto de dejar a Lillard en el camino para hacer su único doble de la noche.

Quizás en sus tardes de tiros al aro y de piques en los mosaicos del club Municipal nunca habrá soñado con tamaño escenario y con una noche en la que tendría ante sí a uno de los jugadores que no será tan sencillo de alcanzar, en una liga que siempre hace emerger un acontecimiento, un dato, una proeza que no deja de sorprendernos. En este caso, lo que nos dejó el base de Portland.

En 24 horas la proeza quedará en la historia y Lillard irá por una nueva, fiel a su instinto insatisfecho. Será otra noche para desafiar el sueño y seguir de cerca, pese a la distancia, a un jugador pocas veces visto.

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