La oposición pide que el Paicor presencial no pueda suspenderse por la pandemia

“La composición de los módulos alimentarios entregados como respuesta paliativa al cese de la presencialidad del Paicor muestra una baja proporción de aportes de proteínas (ausencia de huevos y carnes), como así también un bajo aporte en fibra, vitaminas y minerales al no contener frutas y verduras de estación”.

Este es el argumento central del proyecto de ley de los bloques de la UCR y Juntos por el Cambio que reclaman que el emblemático programa alimentario creado durante el gobierno de Eduardo César Angeloz, Paicor, sea de “presencialidad obligatoria”.

El pedido de apertura de los comedores escolares –que se repite entre varios actores de la comunidad educativa- apunta a “garantizar la alimentación y desarrollo de los niños, niñas y jóvenes, atenuando los efectos del aumento progresivo de la pobreza en la provincia de Córdoba”.

La iniciativa señala las deficiencias que produce en la calidad alimentaria el módulo de 34 productos secos para 45 0 30 días, según la modalidad, en comparación con el servicio de comedores presenciales. “Las verduras en conservas tampoco se recomiendan, debido a que pueden contener sal y/o aditivos para ser preservadas, como traer “ingredientes ocultos” que no son tan fáciles de identificar y durante el proceso de conservación pueden perder vitaminas, minerales y propiedades benéficas”, agrega el informe.

Presencialidad continua

El pedido sobre el regreso del sistema presencial de manera obligatoria va más allá del período escolar. El proyecto pide que se garantice la modalidad de asistencia alimentaria durante las vacaciones.

“Incluso en receso escolar, en el marco de pandemia o cualquier otro contexto extraordinario”, se lee en el texto presentado en la Unicameral que está acompañado con un informe que detalla la situación social en la provincia relacionada con el plan alimentario y la pobreza.

El proyecto advierte sobre la deserción escolar que se dio a partir del cierre de los comedores escolares. Apunta a “contener en el corto plazo y, disminuir a futuro las altas cifras de deserción escolar a temprana edad, situación que encontró en el contexto de pandemia y la anulación de la presencialidad del programa Paicor un factor altamente agravante”

“El proyecto de ley va más allá de la presencialidad escolar, busca la presencialidad en los comedores escolares ante el problema del hambre y la calidad alimentaria, que los módulos no pueden brindar, más allá de que se sigan entregando”, apuntó Marcelo Cossar, presidente del bloque de la UCR.

El impacto negativo de la entrega de módulos en la calidad alimentaria de los niños fue señalado en su momento tanto por organizaciones vinculadas a las políticas públicas como Fundeps en un estudio supervisado por Unicef, como por el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Córdoba.

Desde el Gobierno provincial en su momento señalaron que el módulo debe complementarse con otras formas de asistencias- tanto nacionales como provinciales- como la Tarjeta Alimentar, la Tarjeta Social y el programa Más Leche, para completar una canasta equilibrada e incorporar alimentos frescos. Antes de las últimas restricciones y frente al problema de la presencialidad el Gobierno de Córdoba lanzó el Programa Fortalecer.

La iniciativa es otra acción coordinada de los legisladores del espacio “Juntos por el Cambio”, una dinámica que parece tomar fuerza como alternativa a la “unificación” de bloques que demandan los tiempos políticos y las elecciones que se aproximan.

Informe

Según los últimos datos oficiales el programa cuenta con 288.836 beneficiarios y desde el 20217 a esta parte creció su demanda un 35 por ciento.

De acuerdo con el relevamiento de la oposición que toma los datos oficiales, el Paicor se distribuye en 3.155 comedores y 338 municipios: 921 reciben racionamiento en cocido, 341 están a cargo de la gestión centralizada y otros 1.893 son parte de la gestión federalizada que articulan los municipios con fondos provinciales.

“Al dejar de funcionar los comedores de Paicor, la mayoría de niños acudía a clases -antes de las últimas restricciones- sin desayunar y eso influye en el rendimiento escolar, disminuyendo la capacidad cognitiva, la capacidad de atención, la energía necesaria para realizar actividades tanto intelectuales como físicas” apunta el relevamiento.

Y agrega: “las y los docentes manifiestan una alta proporción de alumnas/os que se saltean el desayuno, incluso el almuerzo (que antes era garantizado al asistir a la escuela), por lo cual concurren a clases sin la energía suficiente y con el riesgo de afectar su salud (desmayos y baja de tensión arterial) y bajas defensas por el clima frío”.

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