Vacunar a los niños: evaluar riesgos y beneficios y preguntarles

Durante esta pandemia, los adultos hemos tomado muchas decisiones con fuerte impacto en el presente y futuro de niños, niñas y adolescentes. Cerramos escuelas, guarderías, plazas, parques, boliches, academias de danza e inglés, etcétera. Algunas medidas fueron acertadas, pero en ningún momento les consultamos.

Pronto deberemos tomar otra decisión: vacunarlos. Ahora es el momento para reflexionar, evaluar riesgos y beneficios de esa política sanitaria y, esta vez, consultarles a ellos.

“Los adolescentes deberían poder opinar sobre si quieren o no vacunarse. Tienen una autonomía progresiva, por lo que se les debería pedir su consentimiento. En los niños se habla de asentimiento”, asegura Florencia Luna, directora del programa de bioética de Flacso e investigadora principal del Conicet.

Ejercicio teórico

Una forma de evaluar riesgos y beneficios de la vacunación es realizar el ejercicio teórico de estimar que ocurriría si se contagiaran todos los menores de 18 años y qué pasaría si se vacunara a todos ellos.

La mayoría de expertos y autoridades sanitarias coinciden en que los beneficios de vacunar sobrepasan a los riesgos, aun si se tienen en cuenta los peores efectos adversos de las vacunas.

En Estados Unidos, donde el testeo es más sólido en niños, el 14 por ciento de los casos notificados de Covid-19 corresponden a menores de 18 años. Entre el 0,1 y el 1,9 por ciento de los niños con Covid-19 son hospitalizados. La letalidad en este grupo etario no supera el 0,03 por ciento, según un informe de la Academia de Pediatría de ese país.

Supongamos que se contagiaran los 14 millones de menores de 18 años que viven en Argentina. Con esas tasas de letalidad y hospitalizaciones, tendríamos 4.200 fallecidos y 280 mil internados en este grupo etario.

Además, hay que sumar los efectos a largo plazo del Covid-19, que en los niños son conocidos como síndrome inflamatorio multisistémico. En EE.UU. se estimó una incidencia de 316 casos cada millón de infectados. El impacto en Argentina sería de más de cuatro mil casos.

Ese es el riesgo directo de no vacunarlos. Hay un riesgo indirecto, porque niños y adolescentes pueden transmitir el virus y contagiar a otros. Vacunarlos implica no sólo dar protección a ellos, sino a su entorno. Y también ayudaría a evitar que esta población se convierta en un reservorio del virus desde donde puedan surgir variantes aún más peligrosas.

Existen otros beneficios más difíciles de medir. ¿Cómo la vacunación ayudará a normalizar la vida de niñas, niños y adolescentes?

No vacunarlos

Siguiendo con el ejercicio teórico, ¿cuál sería el riesgo de vacunar a todos los menores de 18 años según sus efectos adversos? Por el momento, la única vacuna autorizada para menores de 18 años es la de Pfizer, que aún no está disponible en el país pero que ya se aplica en Estados Unidos.

En ese país se registraron 106 hospitalizaciones cada millón de adolescentes vacunados (de 12 a 17 años). Traducido a Argentina, serían casi 1.500 hospitalizaciones debido a la vacuna, si se inmunizaran todos los menores de 18 años.

“Es importante tener evidencia de que la vacunación es segura”, asegura Luna. Pero afirma: “Deberíamos poder inmunizar a todas las personas con todas las dosis. Hay algunos grupos que no pueden vacunarse por cuestiones médicas. Debemos proteger a ellos. Es una obligación moral vacunarnos para protegernos a nosotros y proteger a quienes realmente no lo pueden hacer”.

Parece claro que la vacunación contra Covid-19 tiene más beneficios que riesgos, pero niños, niñas y adolescentes deberían saberlo.

Read MoreLa Voz

¡Haz clic para votar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja un comentario