Castigar o premiar: ¿cómo motivar la vacunación contra Covid-19?

Varios países están aplicando diferentes estrategias para motivar a que las personas se vacunen contra Covid-19. Sucede que hay grupos que dudan en aplicarse la vacuna con diferentes argumentos, las rechazan, o bien, no saben cómo acceder a ellas.

Para cada grupo debe aplicarse una estrategia diferente y los expertos sugieren que lo mejor es llegar con información clara a toda la población, trabajar con los agentes de salud primaria y, eventualmente, dar incentivos positivos.

Analía Ureña, integrante del Grupo Confianza en las Vacunas Latinoamérica #ConfiaLA, apunta que hay personas que tienen dudas genuinas en relación con la vacunación. “La vacilación gira alrededor de los temores a efectos adversos, tienen baja percepción de riesgo o prefieren alguna vacuna en particular”, detalla.

“Cuando a esas personas se les explican en profundidad y de manera clara los beneficios y los riesgos de la vacunación, generalmente resuelven sus inquietudes. Comprenden que los beneficios exceden por mucho a los riesgos, y finalmente acceden a la vacunación”, advierte Ureña.

Pero Ureña, docente e investigadora de la Universidad ISalud, agrega que en los sectores sociales más vulnerables el desafío de la vacunación es más complejo y requiere de un trabajo fuerte en territorio.

“Es importante sumar a los referentes barriales, que muchas veces colaboran en la promoción y prevención de la salud. En algunos lugares, el agente sanitario tiene un rol fundamental a la hora de captar a la población objetivo de vacunación, ya que es quien más conoce a la población a cargo”, explica.

La planificación de las campañas de vacunación debe tener en cuenta la comodidad del lugar y el horario, los costos de transporte para llegar al lugar. Esta semana, Córdoba anunció que comenzará a vacunar en determinados barrios, con foco en la población de riesgo.

En otros países se aplican diferentes estrategias, con premios o castigos, para poder acelerar la vacunación. “Sin dudas es mejor un premio que un castigo. El castigo podría tomarse como una represalia y generar el efecto opuesto de mayor rechazo. Debemos recordar que, para el caso del Covid-19, la vacunación es voluntaria, por lo tanto no aplicaría ninguna política de castigo a quien opte por no vacunarse”, asegura Ureña.

Premios y campañas

Roma organizó una campaña de vacunación nocturna para las personas en situación de calle y personas que no están registradas en los servicios de salud de Italia. La iniciativa incluyó medialunas, café y música. La campaña logró inmunizar a 900 personas, aunque se estima que hay 700 mil no registradas en este país.

En Rusia, las tasas de vacunación son muy bajas (menos del 20 por ciento), a pesar de que el país ha desarrollado la Sputnik V, una de las vacunas más eficaces del mundo. Por este motivo, el municipio de Moscú anunció que las primeras 100 empresas, organizaciones y empresarios que completen la vacunación del 60 por ciento de su personal recibirán importantes beneficios fiscales.

El estado de Washington, EE.UU., otorga marihuana gratis a quienes se vacunen. En otras regiones de este país se realizan sorteos entre los vacunados o dan pequeños incentivos. En California, los primeros dos millones de inmunizados desde el 27 de mayo recibieron un ticket de 50 dólares para compras en el supermercado.

Castigo y obligación

Mientras tanto, otras naciones optan por el castigo. En Indonesia, los que rechacen la vacuna pueden recibir multas o las autoridades pueden suspender la asistencia social o negarles el acceso a servicios administrativos.

Tayikistán (Asia central) y Yibuti (oeste de África) son los únicos países donde la vacunación contra Covid-19 es obligatoria para todos los adultos.

Pero en Europa algunos gobiernos prevén que la inmunización sea obligatoria para el personal sanitario. En Francia, sólo el 57 por ciento de los trabajadores de este sector están inmunizados. Sin embargo, diferentes gremios se oponen a la medida.

En la región de Galicia, España, las autoridades presentaron un proyecto para sancionar a aquellas personas que se nieguen a vacunarse o a hacerse una prueba de PCR. Se trata de una infracción leve a la salud con un costo de tres mil euros. Pero la normativa fue declarada inconstitucional.

En Australia, los trabajadores de geriátricos deberán estar vacunados a partir de septiembre, pero recibirán un subsidio de 80 dólares australianos por cada dosis.

Pasaporte de vacunación

En Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los países con mayor tasa de vacunados del mundo, las personas no vacunadas no podrán ingresar a restaurantes, shoppings, bares, negocios, universidades y otros espacios públicos a partir del 20 de agosto.

El pasaporte de inmunidad consiste en la obligación de que las personas presenten un certificado de vacunación para ingresar a un lugar. La medida es resistida para algunos sectores.

Florida y Texas prohibieron este mecanismo en empresas, en agencias y en organizaciones. En Miami, las firmas deben pagar una multa de cinco mil dólares por cada cliente al que se le haya requerido dicho pasaporte.

Sin embargo, la firma Morgan Stanley anunció que para ingresar a sus oficinas los empleados y clientes deberán estar vacunados. Y cerca de 600 colleges y universidades (de las más de cinco mil) de EE.UU. anunciaron que pedirán a sus alumnos la vacunación como requisito para ingresar a sus campus.

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