Los Bichunos presentan “Faldeo”: “Es como un Tiny desk del monte cordobés”

Anochecer al pie del cerro Uritorco. Los cantos de los pájaros se entreveran con los de los grillos y los cuchicheos de los niños y niñas, mientras se prepara la comida comunitaria. Con ese espíritu comienza Faldeo, el corto musical que por estos días estrenaron Los Bichunos.

El dúo integrado por Nyorai Castro y Emanuel Danza, que en este proyecto se transforma en trío con la participación de la violinista Malva Bifari, publicó su primera producción audiovisual de alta calidad en su entorno natural de origen, el barrio serrano que lleva ese nombre en Capilla del Monte. Aunque oficialmente se llama Faldas del Uritorco, todos lo conocen como El Faldeo.

Después de coquetear con lo audiovisual en diferentes videoclips cocinados con mucho amor y pocos recursos técnicos, Los Bichunos finalmente pudieron plasmar un trabajo súper profesional, sin perder la esencia del proyecto y el contexto, algo que se está replicando en otros puntos de las sierras como con los ciclos Canto al monte nativo o Monte adentro, por citar algunos casos.

“La idea era mostrar en canciones y en imágenes nuestra vida como artistas y como habitantes de un lugar que viene manteniendo un estilo de vida en contacto con el monte que incluye una cultura marcada y propia hace más de 30 años”, introduce al respecto Emanuel Danza, encargado del cuatro venezolano y una de las voces bichunas.

Nacidos y criados

Ambos músicos son nacidos y criados en esos suelos, después que sus padres se instalaran allí en la década de 1980, provenientes de Buenos Aires y Entre Ríos, al igual que muchas personas atraídas por esos paisajes, pero sobre todo por la certeza de que un mundo en comunidad y respetando al máximo la naturaleza era posible.

Una de las características más singulares de la música de Los Bichunos es que pueden mechar el sentimiento tan propio de ese entorno, con historias de personajes de las sierras, chusmeríos de barrio, guiños al rock y al folklore, y mucho humor. Como cuando cuentan que conocieron la carne por el Paicor en sus años de escuela primaria o mezclan una chacarera de Peteco Carabajal con un himno punk del fallecido Ricky Espinosa.

En el repertorio elegido para el corto, también hay otro link a la cultura popular latinoamericana con la inclusión de un fragmento de Tonada de luna llena (del venezolano Simón Díaz, popularizada mundialmente por Caetano Veloso) en medio de su Copla del grillo y la luna, una pintura perfecta del estilo “bichuno”.

“Una de las grandes inspiraciones para realizar este material que fue registrado en febrero de este año fue Latcho Drom, el documental de Tony Gatlif sobre el pueblo gitano, con el que nos sentimos muy identificados los jipis del Faldeo, así con ‘j’”, cuenta Danza remarcando la forma en que se conoce a esa comunidad en Capilla y el resto de las sierras.

Para encarar semejante desafío, el dúo convocó a Fardo, una reconocida productora audiovisual de Buenos Aires que trabajó con gran cantidad de artistas, desde el español Muerdo hasta los más cercanos Nafta y Militantes del clímax. “Ahora se encontraron con una experiencia totalmente nueva como venir a filmar al Uritorco. Para nosotros fue un encuentro muy profundo”, revela el músico.

El otro dato fundamental fue era lo económico. “Lo pudimos encarar con un subsidio del Inamu, al que nos anotamos choreando el wifi con un celular de la peor generación”, acota entre risas, demostrando que la tecnología no es su fuerte, aunque se van adaptando a estos tiempos.

La mezcla y la masterización del sonido estuvo a cargo de Fede Flores, el dee jay, productor y aliado desde las primeras horas del dúo, que también cuenta con una versión grupal y bailable a la que llaman Tropicalsón.

“En definitiva es como un Tiny desk del monte cordobés”, resume medio en broma medio en serio, citando al reconocido ciclo que nació en los estudios de la radio pública NPR de Estados Unidos con la biblioteca de fondo y en este año y medio de pandemia sumó otros escenarios, en las casas o locaciones especialmente elegidas por los propios artistas.

“Le sacamos provecho a la cuarentena, nos vino muy bien para poder mostrar lo que es la vida acá. A veces como músicos nosotros salimos mucho a tocar a otros lugares y llevamos esta impronta en canciones, pero ahora pudimos reflejar todo ese entorno que nos inspira y es parte de nuestra música”, agrega Danza.

El cierre del corto con una toma intensa del fuego ”amigo” en medio de una ronda bien musical, es una clara muestra de eso.

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