A Randazzo se le angostó la avenida del medio

«No estamos de acuerdo ni con el oficialismo, ni con la oposición». De tan inclusiva, la frase podría ser pronunciada por gran parte del electorado, aun por muchos de quienes adhieren al oficialismo, y a la oposición. Y es la que sigue embanderando a la recurrente «avenida del medio» que, otra vez, intentó pavimentar Florencio Randazzo, con ancho envión mediático en un principio, cada vez más angosta a medida que se fueron tachando chances que se barajaban como posibles, como las de de Margarita Stolbizer y Facundo Manes. Vencido el plazo para la inscripción de alianzas, la del exministro ocupó menos renglones de los que se imaginaban en un comienzo. 

La fórmula quedó reducida al núcleo incial del lavagnismo más Libres del Sur junto a Hace Buenos Aires, el partido de Randazzo. Tienen el visto bueno de un sector del Socialismo, pero no su inclusión formal en el frente: al igual que el GEN de Stolbizer y Republicanos Unidos de López Murphy, el Socialista es uno de los 14 partidos inscriptos en la alianza de Juntos por el Cambio en CABA, y también esta vez en provincia de Buenos Aires, donde el nombre quedó rebanado a «Juntos». Juan Manuel Urtubey guarda silencio pero acompaña. El armado sigue explorando frentes vecinalistas provinciales que puedan sumar territorio, un detalle que no aparece como fortaleza del frente. 

«Florencio Randazzo hiberna los años pares, Clarín lo besa como a Blanca Nieves en los impares para que despierte«, definió en estas páginas Mario Wainfeld el cíclico devenir de quien hasta hace unas semanas se seguía presentando como «exministro del Interior y Transporte de la Nación», y hoy se define como «precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires».

Un recorrido por el paso a paso inmediatamente previo a la precandidatura del hombre de Chivilcoy verifica la analogía con el cuento de los hermanos Grimm. 

La cuenta de Twitter inactiva desde 2019, por ejemplo, recobró vida en este 2021. Arrancó con anuncios estratégicos: un encuentro con Roberto Lavagna, otro con Humberto Tumini, otro con Mónica Fein. Con la embajadora de Israel Galit Ronen, justo después del voto argentino en la ONU a favor de una investigación sobre posibles abusos de los derechos humanos en los territorios palestinos. Con el titular de Coninagro, justo después del cierre de las exportaciones a la carne. Con jóvenes a favor de la educación, justo en el debate por la judicialización de la presencialidad. Un pedido por «los varados», justo en medio del operativo clamor que sobrevino a las medidas para evitar el ingreso de la variante Delta del coronavirus. Una reciente (no) definición sobre Cuba que dejó no tan contentos a sus posibles votantes, en la mención simultánea al bloqueo y la «falta de libertades». 

Un par de notas en los medios hegemónicos lo presentaron en el arranque como una supuesta «sorpresa electoral», con una llamativa encuesta que lo ubicaba por encima del Frente de Todos (cuanto menos desajustada con respecto al 5,3% que cultivó en 2017, teniendo en cuenta su desaparición total de la escena en el medio). Clarín le dedicó una «entrevista exclusiva» para anunciar su candidatura. Infobae lo presentó como un self made man chivilcoyano, amplio ganador de todo lo que encara, en un emotivo perfil. Lo mismo con Carolina Castro, la dirigente de la Unión Industrial y exfuncionaria del Gobierno de Mauricio Macri que se reveló como la «sorpresa» que secundará a Randazzo en la boleta del flamante frente Vamos con Vos. 

Unas semanas atrás circuló la versión de un encuentro en la quinta de Olivos con el presidente Alberto Fernández, quien fuera su jefe de campaña. Pronto fue desmentida tanto desde el Gobierno como desde las filas del exministro, pero alcanzó para prender la duda: ¿a quién le saca y dónde divide votos?

Desde Casa Rosada minimizan el impacto del jugador. «Quien vote por Randazzo lo haría en opción a Santilli, no al peronismo que representa el Frente de Todos. Dividiría más el voto de ellos que el nuestro, que tenemos a todos los referentes unidos», analizan con encuestas en mano. Y aunque advierten que «el gobierno no subestima ningún movimiento», le restan entidad: «estamos más compenetrados en los ejes de mantener la unidad, acelerar la vacunación y darle más consistencia a la recuperación económica», dicen. 

No es la mirada del consultor Gustavo Córdoba, director de Zuban Córdoba y Asociados. «El contexto es bastante favorable a Randazzo, si uno compara la elección de hace cuatro años, que es bastante parecida, con la diferencia de que Massa está integrado al Frente de Todos, lo cual libera un caudal electoral que Randazzo podría aprovechar en términos electorales», asegura el analista. 

Y arriesga que «es probable que Randazzo termine consolidando una proporción electoral importante: su matriz está compuesta por un 55 por ciento de votos provenientes del Frente de Todos, y un 45 por ciento de Juntos por el Cambio. Puede configurar una real amenaza al caudal electoral de estas fuerzas, de ambas, pero especialmente del oficialismo. Todo depende del nivel a polarización, que habrá que seguir atentamente». Si lo que el candidato necesita para apoder sobrevivir a este turno electoral es una elección de dos dígitos, para Córdoba es un escenario posible: «es altamente probable que saque entre 11 y 13 puntos, dependiendo de la kirchnerización o no de la lista del Frente de Todos», es su análisis.

Para la consultora Analía del Franco, en cambio, es difícil que la cosecha del candidato supere el piso de 5 puntos. Los trabajos que tiene hasta el momento midieron solo GBA, y arrojan que algo presentado como «el espacio de Florencio Randazzo» obtendría un 3,7 por ciento de los votos. «Seguramente si se suman municipios del interior de la provincia el número crezca, pero no mucho más. Es un candidato con buena imagen, pero sin fuerza electoral. Esto de aparecer y desaparecer también le juega en contra», analiza.   

Un sector del sindicalismo de vieja relación con Randazzo figura entre los aportantes campaña. 

Desde el Congreso empujan Graciela Camaño y su Tercera Posición y especialmente Alejandro “Topo” Rodríguez desde el lavagnismo, quien aseguró a Página/12: «Ni con el macrismo en cualquiera de sus variantes, ni con el kirchnerismo en cualquiera de sus variantes. Las puertas están abiertas pero no para cualquier lado». 

En el vaivén de esas puertas se ilusionan con el antecedente del trabajo compartido en el Congreso con los diputados diputados de Córdoba Federal, en el Interbloque Federal. Otras puertas que fueron golpeadas como la de Facundo Manes –que saltó por arriba con los radicales– o Margarita Stolbizer –con quien hubo reuniones, pero que se sumó entre elogios a las filas del neurólogo cognitivista– ya habían quedado cerradas. El próximo 24 de julio será el cierre de listas, y excepcionalmente se iniciará el mismo día la campaña electoral para las PASO. Queda una avenida por recorrer. 

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