Aprueban límites de construcción para zonas de Núñez y Belgrano

Tras las protestas de agrupaciones vecinales de Núñez y Belgrano, la Legislatura porteña aprobó en segunda lectura diversas modificaciones del Código Urbanístico (CUR) para regular la construcción de edificios en parte del Bajo Belgrano y la zona conocida Lomas de Núñez. Aunque hubo consenso para la votación en el caso de Núñez, donde se limitarán las alturas constructivas, la oposición se abstuvo en los artículos vinculados a Belgrano y rechazó otras modificaciones del CUR que el oficialismo introdujo y que no tienen que ver con lo debatido en la primera lectura y en la audiencia pública. «No podemos avalar que no exista un trámite de doble lectura que incorpore estos temas puntuales», advirtieron, mientras que las organizaciones sociales sostuvieron que la práctica del oficialismo constituye un «fraude constitucional». 

Las nuevas modificaciones del CUR quedaron aprobadas de forma definitiva en la sesión de este jueves, donde el cuerpo legislativo se expresó con 32 votos a favor, 20 abstenciones y 6 rechazos. Daniel del Sol, legislador de Vamos Juntos (VJ) y presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, indicó al tomar la palabra que para las 36 manzanas que componen Lomas de Núñez se estipula «un plano límite de altura constructiva de nueve metros y la protección del patrimonio histórico». Se trata de la zona delimitada por las calles Vedia, Vilela, Cuba y las vías del tren Mitre. En Nuevo Belgrano, la parte del Bajo Belgrano ubicada entre Sucre, Migueletes, Monroe y Ramsay, Del Sol afirmó que «se mantendrán las características residenciales». 

“Celebramos que en la sesión de hoy el oficialismo no haya hecho uso de la suma de poder público que posee controlando la mayoría de esta casa y el Poder Judicial de la ciudad, y que finalmente haya escuchado los reclamos de los vecinos”, manifestó a su turno el legislador del Frente de Todos (FdT), Matías Barroetaveña, quien añadió sin embargo que “asistimos a un doble estándar, los vecinos de los barrios más exclusivos de la ciudad son recibidos por el oficialismo pero para los vecinos del sur, o incluso los de barrios de clase media como Villa Ortúzar, no hay ninguna predisposición al diálogo, llegando al colmo de tratar de planeros a vecinos de barrios populares cuando vienen a plantear sus reclamos». 

«Es
un buen día porque esta Legislatura escuchó a los vecinos y vecinas de
distintos barrios de la ciudad. Pero eso implica que tenemos que empezar a escuchar a
los vecinos de otros barrios que no son tan escuchados y que tienen la misma
situación», coincidió Claudia Neira (FdT). El bloque del FdT se abstuvo en general pero votó positivamente los artículos relacionados a Lomas de Núñez. 

En el caso de Nuevo Belgrano, Neira recordó que luego de la audiencia pública el oficialismo dictaminó un proyecto con modificaciones rechazadas por los vecinos y vecinas del barrio. El dictamen de mayoría incluía aspectos que retrocedían en relación con la versión original, como la exclusión de la prohibición de construcciones que no fueran «viviendas unifamiliares». Finalmente, con los vecinos y vecinas presentes en el recinto, el oficialismo dio marcha atrás y retrotrajo el proyecto a la versión votada en primera lectura. 

Así y todo, Neira anunció la abstención del FdT en esos artículos, ya que «hay puntos que todavía generan dudas en los vecinos, que presentaron su propio proyecto». También el Barrio River, ubicado junto al estadio de River Plate, fue incluido en el debate tras la audiencia pública por pedido de vecinos y vecinas que se acercaron a expresar que tenían el mismo problema que las otras dos zonas. «El Barrio
River queda designado como una zona independiente y se consolidará una baja altura para mantener la armonía urbanística», indicó Del Sol. 

Pero esos aspectos no fueron los únicos incorporados por el oficialismo luego de la audiencia pública. El despacho aprobado en el recinto incluyó un total de 22 artículos modificatorios del CUR que nada tienen que ver con lo debatido en el texto original, como la ampliación de los usos de la Universidad Di Tella, que autoriza el uso de «oficina comercial» y «espacio de trabajo colaborativo». «Esta Universidad no se encuentra dentro de ninguno de los dos polígonos del proyecto de ley aprobado en primera lectura», advirtieron desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC).

Además, los artículos incorporan una serie de «correcciones formales» del CUR, a las que Del Sol calificó como un intento de «subsanar errores materiales». “Lamentablemente todos los meses estamos discutiendo parches a un Código que nació sin ningún plan integral que lo respalde y que se hizo de espaldas a los vecinos y vecinas de la ciudad”, aseguró Barroetaveña. El FdT votó en contra de todas las nuevas «correcciones». Neira sostuvo en este sentido que «no podemos avalar que no haya un trámite de doble lectura que incorpore estos temas puntuales, el oficialismo tiene precedentes de querer utilizar estas cuestiones para modificar el CUR en detrimento de los vecinos».

Desde el ODC calificaron al procedimiento como un «fraude constitucional en la Legislatura porteña». «El procedimiento de doble lectura no puede ser dejado de lado a través de cambios de normativa urbanística que no estuvieron en el debate en la primera lectura y que no fueron puestos a consideración de la ciudadanía en la audiencia pública», señalaron y advirtieron que «este procedimiento genera un antecedente de suma gravedad institucional y democrática».

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