El Senado repudiará el atentado a Cristina Kirchner con la ausencia de Juntos por el Cambio

Sin la presencia de Juntos por el Cambio, el Senado sesionará este jueves para manifestar su repudio al intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. Desde el fin de semana que un sector del interbloque oficialista insistía en que la Cámara alta, hogar institucional de la vicepresidenta, tenía que cumplir con el gesto político de salir a respaldarla luego del atentado, pero las conversaciones con la oposición no estaban llegando a buen puerto y los números propios eran frágiles. En una matemática contrarreloj, sin embargo, José Mayans y las principales espadas del Frente de Todos pudieron dar cuenta de que llegarían con el número justo si los opositores de Córdoba, Río Negro, Misiones y La Rioja acompañaban. Las cuentas terminaron dando y, así, este jueves a las 11, a una semana exacta del intento de magnicidio, el Senado manifestará su solidaridad con la presidenta de la Cámara (quien lo más probable es que decida no participar). Afuera de la foto quedarán les senadores de JxC, quienes supieron ser de los primeros en reaccionar luego del atentado y, sin embargo, ahora, prefirieron endurecer su postura.

«Cuando en 50 años quieran saber lo que pasó van a poder leerlo en el diario de sesiones: esto es lo que va a quedar en la historia, no un comunicado», deslizaban en el interbloque oficialista desde temprano, cuando la convocatoria a la sesión aún no se había oficializado pero JxC ya estaba anticipando que no participaría bajo el argumento de que sus senadores ya se habían manifestado la semana pasada en el comunicado conjunto con el FdT. En efecto, el jueves a la medianoche, cuando solo habían pasado unas horas del atentado contra CFK, les senadores cambiemitas – que habían estado intercambiando chicanas con el oficialismo en el recinto solo un par de horas antes – fueron los primeros en presentarse en el Congreso para dar su respaldo. Una de las imágenes más repetidas de esa noche fue la del titular del bloque PRO, Humberto Schiavoni, abrazando al titular del bloque oficialista, José Mayans, mientras el secretario parlamentario leía el comunicado que habían escrito en conjunto (ese mismo comunicado que después la Cámara de Diputados copió casi textualmente). El escenario, sin embargo, cambió en los últimos días: la dinámica de la interna cambiemita hizo efecto y terminó prevaleciendo la competencia por ver quién es más duro.

«Los senadores de JxC no avalarán el uso político partidario del Congreso», fue el título del documento con el que el interbloque opositor se desentendió del tema. Además de repetir que la sesión era «innecesaria» o «redundante», la oposición aprovechó también para acusar al propio oficialismo de «politizar» el atentado contra la vicepresidenta. «El oficialismo embarró la cancha porque empezó a politizar el tema. Yo no voy a ir a la sesión y sacarme la foto con el FdT para que a los dos días me empiecen a putear y me echen la culpa de lo que le pasó a Cristina», se quejó un senador del radicalismo que, sin embargo, aprovechó para diferenciarse de la postura adoptada por Patricia Bullrich: «Cuando fuimos al Senado ni sabíamos si era una pistola de verdad, pero fuimos igual porque era lo que correspondía hacer». Otro senador del radicalismo, mientras tanto, volvió a insistir en que la «respuesta contundente» la habían dado ellos el jueves a la noche: «Nuestra mensaje tuvo mayor impacto que el de Diputados porque actuamos inmediatamente», remarcó quien supo ser uno de los primeros legisladores opositores en arribar al Congreso esa noche.

La respuesta de JxC, sin embargo, no fue una sorpresa para el FdT. Mayans ya había estado hablando con Luis Naidenoff y Schiavoni el fin de semana, cuya respuesta había sido reprocharle que el FdT estuviera haciendo «campaña» con el atentado a CFK. «Con la masividad de lo del viernes, ¿a vos te parece que nosotros vamos a poder sumarle un punto a esta mina con una sesión? No necesita de nuestra ayuda», les dijo, entonces, Mayans. Frente a esa resistencia, sin embargo, el interbloque oficialista tuvo que ponerse inmediatamente a hacer números.

Con 34 senadores propios, el FdT necesitaba de al menos tres más para llegar al quórum. La ausencia de Maurice Closs por cuestiones personales hacía más acuciante la necesidad habitual de tener confirmados a les senadores «del medio», así como también tener bien asegurados al resto de los propios (y que ninguno se perdiera algún vuelo o se enfermara). El rionegrino Alberto Weretilneck, la misionera Magdalena Solari Quintana, la cordobesa Alejandra Vigo y la riojana Clara Vega dieron finalmente su okey y, a lo largo del miércoles, comenzaron a viajar a Buenos Aires. Había nerviosismo, sin embargo, por la partida de Antonio Rodas y Sergio Levy, que habían viajado a Brasil por un encuentro del Parlatino. Pero una vez que el interbloque se aseguró que viajarían también el miércoles a la noche la convocatoria pudo oficializarse.

La sesión comenzará a las 11 de la mañana y tratará dos proyectos de resolución. El primero, de Nora del Valle Giménez (FdT), expresa su repudio al atentado contra la vida de la vicepresidenta y lo califica como un delito que «pone en riesgo el orden constitucional democrático». El otro, de la riojana Vega, expresa su solidaridad con CFK y pide el «pronto esclarecimiento del hecho». CFK manifestó su respaldo a la convocatoria, sin embargo ninguna de sus dirigentes más cercanos anticipa que presidirá la sesión. «No va a presidir su propio repudio», zanjó un senador oficialista. «No creo que quiera exponerse», sumó otro. 

A pesar de su factible ausencia este jueves, CFK ha retomado su actividad en el Senado casi con normalidad. El lunes, 48 horas después de que le gatillaran dos veces el rostro, la vicepresidenta ya había vuelto a su despacho del primer piso, en donde mantuvo reuniones con su círculo íntimo y algunos gobernadores, como Axel Kicillof y Jorge Capitanich. El martes, incluso, se reunió con Mayans para repasar la agenda parlamentaria y, luego de intercambiar algunas observaciones sobre el atentado, le dijo: «Bueno bueno, métanle pata y sigamos trabajando». 

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