30/04/2026

Espacioteca

Becas y Universidades

Lo que viene después de decir basta/ Crónica Revista Anfibia/ Florencia de la V

3 minutos de lectura

Llegó al espectáculo por azar y se ríe de su ser travesti desde que tiene 20 años, pero en un momento ciertos chistes dejaron de causarle gracia. Su biografía personal y su carrera coinciden con tiempos de profundas transformaciones subjetivas, sociales y políticas de la Argentina. Cuál es su vínculo con el activismo LGBT, sus pedagogías, sus autoras, sus infancias; cómo sobrevive a la farándula, sus fantasías con la política. Flor de la V revisa su propio archivo, piensa en la ilusión que la convirtió en quien es hoy y reconoce que quizás ocupe un lugar en la memoria trans más enorme de lo que nunca soñó.

Por: Marce Butierrez – Arte: Lucía Prieto

Esa noche Florencia cenó junto a su esposo y sus dos hijos en la mesa familiar. Cansada de las grabaciones de La Pelu pero revitalizada por los rostros sonrientes de sus niños, compartieron la cena entre anécdotas y risas. En la sobremesa, sentados frente a la televisión, Flor le da a su hijo menor la mamadera. Su cabello recogido de modo informal, las pantuflas y la compañía de su esposo Pablo recostado en el sillón son la postal soñada de un hogar familiar. De pronto la TV anuncia un informe sobre la pelea de Flor con Marcelo Polino, un tonto cruce de palabras instigado por el mediático chimentero. Mientras sostenía a su niño en brazos la siempre inefable Viviana Canosa dice al cronista que la pelea de Flor y Polino le hace gracia, porque es la pelea de “dos tipos”. Otro panelista dice que la pelea es por saber quién la tiene más larga. Una insistente catarata de chistes remanidos y vulgares sobre los genitales de Flor inunda la pantalla de la TV. Pablo se lleva a los niños a la habitación y Florencia se queda sola. Sentada en el sillón, con la mirada vacía, la luz de la TV ilumina una lágrima que empieza a nacer temblorosa de sus ojos, seguida por otra y otra que dejan un trazo azulado en su cara invadida de miedo. Florencia mira en su mente un castillo de naipes derrumbándose, toda su alegría de una noche familiar feliz se carcome por unos puntos de rating.

Al día siguiente Flor llega al estudio de Telefe. Hace el programa con la mejor onda, se divierte con sus invitados y bromea con el resto de equipo. Hacia el final del programa la cámara muestra un plano distinto. Un primer plano del rostro de Flor, que mira a cámara fijamente. Ya no es el personaje quien nos habla, la conductora ya no está aquí. Flor comenta los detalles del clip de Bendita TV que había visto anoche, se acomoda en ese sillón de peluquería y cambia su voz drásticamente, como si una mezcla de orgullo y furia emergiera de su corazón trava:

“Lo que me provocó profundo dolor y que fue lo que hizo que estas lágrimas no pararan de salir de mis ojos fue que no le dieron el debate que la situación merece. Porque se está hablando de una persona, no se está hablando de una cosa, ¿entienden? Yo la verdad Viviana, yo no sé qué tipo de sociedad le querés dejar vos a tu hija Martina. Pero claramente no es la que yo quiero para mis hijos. Yo quiero otro tipo de país. Nosotros somos ejemplo en el mundo por muchísimas cosas, con los derechos humanos, con la ley de matrimonio igualitario, con la ley de identidad… pero realmente en este país la igualdad aún no existe”.

Continuá leyendo en Revista Anfibia


Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo