Milei abrazó al genocida Netanyahu en plena masacre en Gaza / Fanatismo ideológico y negocios de guerra ☢️🇮🇱
3 minutos de lectura
Javier Milei volvió a mostrar de qué lado está. Este lunes se reunió en Jerusalén con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, en el marco de una gira internacional que tiene más de show que de diplomacia. En plena ofensiva militar sobre Gaza —que ya dejó más de 35 mil muertos palestinos, la mayoría civiles y niños—, el presidente argentino decide abrazarse al poder sionista sin matices ni prudencia.
El encuentro con Netanyahu se produce en uno de los momentos más delicados para Israel, con acusaciones de genocidio en la Corte Internacional de Justicia y una condena global creciente. Pero lejos de tomar distancia, Milei elije ser cómplice, prometiendo profundizar la alianza estratégica y reafirmando su intención de mudar la embajada argentina a Jerusalén, una decisión que viola el consenso diplomático internacional.
Fanatismo y negocios
Milei no viajó solo: lo acompaña una comitiva de funcionarios y empresarios, con el foco puesto en negocios de defensa, tecnología militar y ciberseguridad. El respaldo a Israel no es sólo ideológico o religioso (recordemos que Milei se autodefine como “amigo del pueblo judío” y quiere convertirse al judaísmo ortodoxo), sino también económico y geopolítico.
Argentina necesita divisas, pero Milei elige ir a buscarlas entre drones, armas y contratos de seguridad, en lugar de fortalecer industrias nacionales o vínculos regionales.
Una imagen que duele
Mientras se saca fotos sonriente con Netanyahu, en Argentina los salarios siguen cayendo, las universidades están en emergencia, y la represión crece. El contraste es brutal: Milei se muestra internacionalmente como un “líder fuerte”, pero en casa impone ajuste, censura y precarización.
Además, su alineamiento total con Israel aisla a Argentina de América Latina, donde la mayoría de los países condenan la masacre en Gaza y exigen el alto al fuego. Incluso Estados Unidos, principal aliado de Israel, comenzó a expresar preocupación por la magnitud del desastre humanitario.
¿Y la política exterior?
¿Es esto una política de Estado o un capricho mesiánico? Con cada viaje, Milei consolida una diplomacia sin Cancillería, centrada en su figura personal, cargada de simbolismo religioso y carente de estrategia nacional.
El resultado es previsible: Argentina queda atrapada entre la improvisación y el ridículo, sin rumbo claro, y cada vez más lejos de una política exterior autónoma, soberana y en paz.
La historia juzgará a los que eligieron el aplauso de los poderosos por encima de la dignidad de los pueblos.
#MileiEnIsrael
Más en espacioteca.com – Informarse es resistir.
Descubre más desde Espacioteca
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.