Becas para pocos / El Gobierno relanza Progresar e incluye a universidades privadas
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Este lunes 4 de agosto se abrió una nueva convocatoria a las Becas Progresar, el histórico programa que asiste a estudiantes de niveles secundarios, terciarios y universitarios. Pero esta vez, con un giro inesperado: por primera vez se habilita a estudiantes de universidades privadas a inscribirse.
📉 El problema no es solo quién accede, sino cuánto reciben
Mientras la inflación pulveriza los ingresos y miles de estudiantes abandonan sus carreras por no poder pagar transporte, conectividad o materiales, el monto de la beca sigue congelado en $35.000 mensuales. Un número que en 2021 podía ayudar a sostenerse, pero que hoy no alcanza ni para cargar la SUBE todo el mes.
La decisión de incluir a privadas genera indignación. ¿Por qué expandir los fondos públicos hacia universidades que ya cobran cuotas altas, en lugar de reforzar la educación pública, que está en emergencia?
🏛️ Las universidades nacionales, al límite
En paralelo, las universidades públicas enfrentan recortes presupuestarios, paros docentes y un inicio de cuatrimestre en jaque. Docentes universitarios convocaron a paros el 7 y 8 de agosto y del 11 al 15, denunciando sueldos de pobreza y una caída del poder adquisitivo de más del 35 %.
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) advirtió que el cuatrimestre corre peligro real si el Ejecutivo no actualiza partidas y abre negociaciones salariales. Mientras tanto, el gobierno anuncia con bombos y platillos una medida que parece más una jugada de marketing que una política educativa real.
📱 En redes no pasó desapercibido
El anuncio encendió el debate en TikTok, X e Instagram. Cuentas estudiantiles viralizaron capturas de la web oficial con frases como “¿Becas para quienes ya pagan cuotas?”, o “El Progresar ya no es progresar”.
El hashtag #BecasParaQuiénes creció en posteos que contrastaban la noticia con imágenes de universidades públicas tomadas, pizarrones sin tizas o aulas sin calefacción.
🎓 Universidad como derecho o como servicio
En un contexto donde se discute abiertamente la privatización de derechos, esta medida borra aún más la delgada línea entre lo público y lo privado. La universidad pública —esa que recibe a más del 80 % del estudiantado argentino— sigue sin recursos reales para sostenerse.
¿Tiene sentido ampliar beneficios a instituciones privadas mientras la educación pública se desangra? ¿Qué país queremos construir si dejamos caer a la única universidad que no deja a nadie afuera?
El acceso a la universidad no puede depender de marketing ni de cuotas. Progresar tiene que volver a ser sinónimo de equidad, no de ajuste encubierto.
#BecasParaQuiénes
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