El manejo de la inteligencia emocional en las aulas virtuales

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Es relevante remarcar, que en los procesos de aprendizaje la interacción social representa un papel muy importante, debido el alumno está esperando que el guía representado por el  docente o profesor le muestre las características del curso, la manera en que va a resolver los diversos cuestionamientos o problemas que se presenten para poder acreditar la materia, el tener acceso a trabajos individuales y en equipo, a exámenes parciales y finalmente un proyecto que involucre o que incluya todo lo visto en este mismo  (Bain, 2006)

La educación tiene un lugar muy importante en el uso diario de la movilidad, la sustentabilidad y el manejo de las TIC. Puesto que desde el nivel básico hasta el nivel superior, es cada vez más probable encontrar cursos que estén “en línea”, incluso ahora es posible realizar estudios superiores. El estudiante debe poseer algunas características, qué le permitirán ir desarrollando su trabajo de manera autónoma. En el caso de la educación básica, se afronta un reto muy importante debido a que las generaciones nacidas posteriormente del año 2000,  están inmersas por completo en la  tecnología, sus vidas han estado en constante interacción con las TIC debido a que la dinámica social y educacional los ha obligado al uso constante de las mismas. Se estima que para el año 2025, las personas que estén en estudios superiores serán en su mayoría los niños que nacieron posteriormente al año 2000 y que manejaron la tecnología digital incluso antes de aprender a escribir a mano (Wallace, 2008).

Es por esta razón que este trabajo va enfocado a enfatizar las distintas estrategias educacionales, permitiendo incluir a la inteligencia emocional dentro de las aulas virtuales. En la actualidad, las personas y sobre todo el estudiantado tienen acceso a una infinita cantidad de conocimiento a diferencia de las generaciones anteriores, y es por esta razón qué es importante distinguir cuál es la información que se necesita para adquirir conocimiento positivo, de acuerdo a bases sólidas. Al estar alejados físicamente en su mayoría los participantes de las aulas virtuales se abre un campo nuevo no visto antes en las comunicaciones humanas, la posibilidad de interactuar con personas de distintos idiomas, nacionalidades, creencias religiosas y estratos sociales, lo cual permite enfatizar el cómo se maneja “en línea” la inteligencia emocional (Coll, 2008).

 La importancia que ha tenido la educación virtual en nuestros días, y los avances que se han desarrollado en materia de telecomunicaciones, han sido los pilares por los cuales las personas tienen conocimiento, enseñanza, notificación, interacción, en tiempo real sin necesidad de desplazarse de un lugar fijo como puede ser su hogar, su centro de trabajo, o un área destinada a espacios virtuales de comunicación (Hernández, 2015).

Esto hace que el desplazamiento que se realizaba en el siglo XX para poder interactuar con otras personas es prácticamente a medida que pasa el tiempo tema del pasado, que resulta en una eficiente comunicación interactiva de las personas, no requiriendo el uso de transporte público o personal para los desplazamientos, contribuyendo así significativamente al impacto ecológico de nuestro entorno (Jiménez, 2013).

Para tener una comunicación fluida entre los participantes, es importante conocer la manera en cómo el docente va a dirigirse a los alumnos, para alcanzar una comprensión plena de los contenidos que se tienen dentro de las materias que se ofrecen por esta vía. Es adecuado remarcar que el proceso de aprendizaje conlleva a una relación socioemocional, en donde el docente debe romper la barrera que muchas veces existe entre él y el alumno, para que exista un ambiente adecuado y de confianza al momento de realizar las sesiones virtuales (Arévalo, 2011).

En este caso el manejo de las emociones es muy importante ya que, cómo se ha comentado anteriormente, el proceso educativo conlleva al uso de las mismas. Es significativo remarcar que la inteligencia emocional es un concepto qué fue desarrollado en un principio por Salovey y Mayer (Salovey, 1993), en Iberoamérica por Fernández Berrocal y Extremera (Fernández, 2002) y a nivel mundial fue dada a conocer a través de la obra de David Goleman (Goleman, 2009).

La conducción adecuada de las emociones, es un buen indicio para establecer el conocimiento, el aprendizaje, la enseñanza y  la comprensión de los temas que se abordan, tanto presencialmente como “en línea”, es aquí donde se cambia el paradigma del profesor, poseedor de toda la verdad y del conocimiento (Bruner, 2001).

En la educación actual prevalece la situación de que los alumnos y el profesor intercambian mutuamente conocimientos (Calzadilla, 2002). Como se ha comentado anteriormente en los alumnos, el uso de la tecnología y la facilidad en involucrarse más rápidamente con las herramientas tecnológicas que se utilizan ahora en la educación, es trascendente el manejo de la inteligencia emocional debido a que el discente es socialmente activo, ya que como individuo se relaciona con otras personas (docentes y compañeros).

En la niñez es cuando se adquiere el conocimiento y las habilidades de comunicación, el infante va descubriendo sus emociones, pero a veces no las puede controlar; sin un adecuado manejo de las mismas esto puede llevar al individuo a situaciones en las cuales no pueda resolver problemas comunes de la vida (De Bernal, 2003).

El manejo de las emociones es trascendental  no sólo para la vida diaria, también para la educación. En este sentido ha sido motivo de una serie de trabajos en donde se hace hincapié del involucramiento tanto del profesor como de los alumnos en el desarrollo de actividades para la medición de la inteligencia emocional, con la cual se busca que se tenga una relación de confianza para el establecimiento del entorno educativo (García-Ruiz, 2019).

Los alumnos actualmente por la dinámica actual, se familiarizan con las nuevas tecnologías, la aulas inteligentes, las redes sociales, los blogs en internet, la gestión del conocimiento en la nube, la interacción en tiempo real con otras personas, que lo llevan a una dinámica en la cual la clase tradicional del profesor y pizarrón ya no tiene cabida (Camacho, 2003).

En la educación tradicional, el profesor es quien transmite conocimientos al alumnado que de forma pasiva comprende, transforma y construye sus conocimientos con base en lo que el profesor le enseña, mientras que en la educación virtual tiene como protagonista al estudiante; entonces el profesor se convierte en un asesor o un instructor para los alumnos y los orienta para que ellos se desarrollen de manera autodidacta y que tengan iniciativa y creatividad para su aprendizaje (Marcelo, 2002).

Es claro que la trascendencia de la comunicación “en línea”, enfocado en este caso a la educación ha sido muy importante en nuestra época actual. Ya que el alcance de difusión del conocimiento, se ha extendido, y de ser clases presenciales que sólo tienen como receptor a un número determinado de alumnos, la posibilidad de que los alumnos adquieran el conocimiento con esta herramienta de telecomunicación se ha acrecentado de manera significativa (Bartolomé, 2002).

La educación presencial se apoya en materiales generalmente producidos por los profesores como son diapositivas, esquemas o lecturas los más usados, se apoyan en videos  o audios educativos para que enriquecer sus clases.

Para lograr una interacción eficaz y que se diversifiquen los medios por los que el alumno accede al conocimiento, la educación “en línea” se utilizan diversas herramientas y materiales tales como la multimedia, los chats, foros, blogs entre otros.

Aulas virtuales

 Como ya se había comentando anteriormente los entornos o las salas de aprendizaje virtuales que se utilizan para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje mediante las TIC pueden ser de dos tipos: asíncronos y síncronos.

 Los sistemas asíncronos serán aquellos en los que habrá una separación espacial y temporal entre el profesor y los estudiantes. Estos sistemas asíncronos (Baruch, 2007) no imponen ningún tipo de restricción temporal en el desarrollo del proceso de aprendizaje. De esta manera, no será necesario que el profesor y los estudiantes estén sincronizados temporalmente, con todo el material de capacitación disponible para los estudiantes en cualquier momento.

 Los sistemas síncronos, por otro lado, serán aquellos en los que solo habrá una distancia y no in situ, entre los participantes. Estos sistemas impondrán la existencia de una sincronización entre el profesor y los estudiantes, de modo que deben coincidir en el tiempo, para que el proceso de aprendizaje pueda llevarse a cabo, independientemente de si están muy alejados geográficamente.

Enfocándolo al ámbito de la educación se plantea la posibilidad de que se tengan sesiones “en línea” y que en una sesión síncrona podamos estar interactuando con el guía o el profesor y con otros compañeros al mismo tiempo; pero no solo interactuar, sino que en este tipo de enlaces aunque son a distancia permeen las emociones y así el alumno adquiera la suficiente confianza de desarrollarse plenamente dentro del curso. Es decir, trasladar las emociones de un aula real, en donde hay empatía, participación, comunicación bidireccional, entre otros, al plano digital.

Otro de los beneficios es la posibilidad de llevar educación a diferentes lugares de forma remota, incluso carreras o cursos de especialización “en línea”. Esto aunado a la ventaja en materia de sustentabilidad ya que las personas no tendrían que trasladarse en transporte público o auto, evitando así el gasto de tiempo y de combustibles.

En este caso la problemática ecológica nos exige hacer uso urgente de tecnologías que permitan optimizar recursos naturales, pero además, con este planteamiento no se dejan de lado los sentimientos de las personas y toda esta interacción socio educacional que está presente de una forma natural en un aula normal. Entonces este trabajo plantea la necesidad de poner al ciudadano en el centro de una sociedad y de crear espacios educativos que permitan fortalecer conceptos de convivencia.

Cerebro, Emoción y Educación

La sociedad actual tiene el anhelo por anclar la educación en conceptos fijos, en datos sólidos en algo que esté más allá de lo que son las humanidades, las opiniones y las metodologías.

Es importante el sustanciar la educación en la neurociencia en la base de cómo funciona el cerebro porque, finalmente todo es producto del funcionamiento del mismo, debido a que lo que conocemos de nuestro entorno, es el producto de la interacción del hombre con el ambiente que lo rodea. El hombre desde la infancia a través de su paso por la educación básica hasta la universidad, tiene el concepto de que el alumno aprende y el maestro enseña, pero el docente también aprende cuando enseña, como decía Cicerón, la verdadera forma de aprender es enseñando. Incluso los que no son ni discentes ni docentes, esto significa un cambio de paradigma en la enseñanza (Campos, 2019)

En el mundo la cultura actual se está transformando y está naciendo una nueva que nos empuja a saber qué significa los pensamientos crítico, analítico y el creativo frente al pensamiento “mágico”. Esto debe orientar al hombre a encontrar su propia naturaleza. Comentaba Kant: “El ser humano es lo que la educación hace de él”. El funcionamiento del cerebro es lo que nos permite funcionar de acuerdo al medio ambiente en el que vivimos y esto hace que haya una nueva perspectiva

Un docente debe saber que es aprender y memorizar en el contexto de lo que verdaderamente significa en la propia supervivencia, dice un dicho popular: “aprende mal y perecerás muy pronto, aprende bien y vivirás largo tiempo”. Tanto en lo biológico como en lo social es tan importante el saber lo que es aprender y memorizar igual que comer o beber, es decir mantenerse vivo y con éxito, en donde quiera que sea el ambiente en que el individuo se desenvuelva.

 El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación es un tema de gran interés para toda la comunidad educativa en los últimos años, especialmente desde principios del siglo actual. Se ha pasado de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento, la innovación y la imaginación. En todas ellas, estas tecnologías están y deben estar presentes. Y para que esto tenga éxito, es necesario que la experimentación de estas metodologías tenga lugar en los lugares más vanguardistas del conocimiento y esto no es otro que la propia Universidad.

 Las TIC abren nuevas formas de aprendizaje y modifican el papel del profesor. Comienzan a cuestionar los métodos utilizados hasta ahora. La posibilidad de acceder a una gran cantidad de información hace que el profesor abandone su actividad tradicional consistente en la transmisión de conocimientos y comience a dirigir sus esfuerzos hacia el aprendizaje de los alumnos. La enseñanza, por lo tanto, está dirigida hacia el desarrollo de procesos de aprendizaje para guiar al estudiante hacia la creación de su propio conocimiento a partir del conjunto de recursos de información disponibles.

En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) existe un proyecto denominado “Sensitive Cities”, en el que se busca que exista una buena convivencia entre los habitantes de una ciudad, haya equidad, armonía, y además de ello, los servicios sean accesibles y se privilegie la sustentabilidad.

Comunidades urbanas inteligentes y la educación

Varias investigaciones han sugerido la importancia que tiene la innovación en la educación en el desarrollo del concepto de comunidades urbanas inteligentes.

El ámbito de desarrollo es un elemento clave. La mayoría de las innovaciones educativas son exitosas cuando hay una confluencia entre la creación del conocimiento con el talento y los incentivos. Pensar en que las ciudades se convirtieran en uno de los motores de la felicidad y el bienestar, como en su momento ha correspondido a asociaciones y grupos colectivos, y si la planificación urbanística se pensara  desarrollarla de acuerdo a  las emociones de quienes habitarán sus espacios. Se trata de pensar la ciudad desde los parámetros del bien común para devolverle su esencia social y vital. Es una forma de logística de la ciudadanía, definida por: “Pensamiento en código abierto para la transformación urbana, ciudadana y  social” . (Núñez Jover, 2009)

Entornos urbanos emocionales y la educación

En el futuro la apariencia de las concentraciones urbanas no se alejará mucho de su aspecto actual pero sí que cambiará su funcionamiento los recursos se utilizarán de un modo más eficiente y razonable, en general serán más sostenibles de lo que son hoy y convertir los núcleos urbanos en mejores sitios para vivir, esto será posible gracias a la integración de las tecnologías digitales con las infraestructuras de la metrópolis. La tecnología fortalece el lado humano de las ciudades (Ratti, 2011).

Haciendo una analogía con el cuerpo humano, éste no baja la guardia para que todo funcione a la perfección, si una persona se quema,  el dolor le avisa de que debe estar alerta, si falla la energía a la persona se le abre el apetito, incluso cuando se duerme el cuerpo humano no deja de respirar, ni de hacer la digestión, ni de tiritar si siente frío o de sudar si percibe calor,  quien coordina todas estas tareas y vela por el equilibrio de nuestro cuerpo es el sistema nervioso, a través de las neuronas sensoriales recibimos estímulos del entorno que nuestro cerebro procesa para mandar una respuesta y evitar la quemadura o ingerir alimentos.

En este caso las ciudades son como un gran cuerpo, ya que cuentan con órganos, células, sistema circulatorio, inmunitario, otro encargado de proveer alimento y digerirlo, etc.;  pero en las ciudades ¿dónde se encuentra el sistema nervioso?,  es donde el Ayuntamiento o Gobierno Municipal actúa como el cerebro al coordinar el correcto funcionamiento de la metrópoli, pero es pertinente recalcar que muchas veces la información de un problema como una congestión vehicular o un apagón llega a ese cerebro demasiado tarde y cuando los agentes de la ciudad, hagan acto de presencia es seguro que el caos ya esté sembrado.

El dotar a las ciudades de un sistema sensorial que manda información a tiempo real de lo que sucede permitiría prevenir problemas y actuar antes en realidad, esto se está poniendo en práctica en la revolución digital que hace posible el despliegue masivo de estos sensores que actúen como verdaderos órganos de los sentidos y que midan el pulso de la urbe en todo momento.

En esta línea trabajan muchos equipos de investigación en donde su objetivo es el de añadir a las ciudades una capa digital con la que se puedan prevenir problemas de movilidad, contaminación, mal uso de recursos y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, es aquí donde los ciudadanos juegan un papel crucial y no solo como beneficiarios de todas estas mejoras  también se tiene un gran potencial en generar información sobre aspectos de la ciudad y compartirla con el resto de habitantes y además se puede hacer de manera casi inmediata gracias a los sensores que llevamos incorporados en los teléfonos móviles y tabletas. Aún no damos crédito de que en el futuro se vivirá en el tipo de ciudades que tenemos en mente con la modernidad y tecnificación,  mediante la cual la ciudad usa información en tiempo real para modificar la vida de los ciudadanos y mejorarla sustancialmente.

Las grandes concentraciones urbanas siempre han exhibido diversidad. Constantemente han sido más que solo sitios densamente construidos, centros de poder económico o concentraciones de población. También han sido mercados y han atraído flujos de personas diversas que tradicionalmente han intercambiado pensamientos e ideas. Estas entradas de “extraños “ han estimulado a las ciudades a convertirse en centros para las artes, la creatividad y la innovación.

Hoy, sin embargo, la diversidad de la ciudad toma una nueva dimensión, entre otras cosas porque se ha reducido a la diversidad étnica. Numerosos desarrollos han contribuido a este desarrollo: la globalización; reestructuración política, económica y social; y re escalamiento de la gobernanza. A esto se suma la reciente crisis financiera, económica y ahora social.

Para llegar a la etapa de entornos urbanos emocionales, se necesitan transformar a las urbes que existen a través de la participación activa de su ciudadanía. Una ciudadanía proactiva, comprometida y sensibilizada con las problemáticas de su entorno, qué hace un uso inteligente de los recursos, recupera su condición política y es capaz de generar nuevos imaginarios sociales, el  construir entornos más equitativos y sostenibles desde una perspectiva integral, económica, social y ambiental. Por más que las emociones sean efímeras, inician los procesos de creación colectiva. La emoción no permanece pero si lo hacen los procesos (Collins, 2009).

En las redes comunes, pero a menudo se trata simplemente de vivir lado a lado, sin mucha interacción o comunicación, si es que la hay. La migración internacional ha contribuido en gran medida a esta creciente diversidad de la población urbana (Mazzucato et al., 2004).

El llamado reescalamiento de la gobernabilidad es un problema importante en este contexto. Las autoridades nacionales, regionales y locales se están complementando y, a veces, reemplazadas por gobiernos supranacionales, como la Unión Europea (UE), lo que lleva a discusiones y desacuerdos sobre dónde y cómo regular los desarrollos sociales (Bulkeley, 2005; Rhodes, 2007; Jessop, 2008).

Renate Mayntz afirma que:

“Gobernanza moderna significa una forma de gobernar más cooperativa, diferente del antiguo modelo jerárquico, en el que las autoridades estatales ejercían un poder soberano sobre los grupos y ciudadanos que constituían la sociedad civil”. (Mayntz, 1998)

“En la gobernanza moderna, las instituciones estatales y no estatales, los actores públicos y privados, participan y a menudo cooperan en la formulación y la aplicación de políticas públicas. La estructura de la gobernanza moderna no se caracteriza por la jerarquía, sino por actores corporativos.” (Mayntz, 1998)

Se tiene el contexto actual de recesión económica, que se está convirtiendo en una crisis social, no solo como resultado de políticas cíclicas restrictivas. Muchas suposiciones de los responsables políticos (y académicos) sobre la expansión económica están siendo socavadas, o al menos desafiadas. La recesión significa la disminución de las oportunidades del mercado laboral para muchos y la alta probabilidad de aumentar la intolerancia hacia los grupos minoritarios y la falta de armonía social e incluso la polarización entre “nosotros “ (quienes pagan impuestos y contribuciones) y “ellos “ (quienes se benefician de las asignaciones sociales). Crear un discurso sobre los aspectos positivos de la diversidad es mucho más difícil en un contexto de recesión que en un contexto de prosperidad económica.

Como consecuencia de estos desarrollos generales, muchas ciudades en economías avanzadas se han enfrentado con una pérdida significativa en el poder inclusivo y en la cohesión y con un aumento en las formas de exclusión y polarización. Se ha preguntado específicamente a las preguntas sobre la contribución de los migrantes a su sociedad y ciudad anfitriona. Indudablemente, varias rondas de inmigración han traído consigo una serie de ventajas, en términos de mantener los niveles actuales de empleo y de contrarrestar los efectos de una población envejecida, estancada o incluso en declive. Sin embargo, parecen estar eclipsados por problemas como la integración, el aumento de las actitudes racistas y xenófobas, la polarización y la exclusión. Más específicamente, los creadores de políticas enfrentan el desafío de implementar políticas para incluir a los inmigrantes (integración; asimilación; aculturación) en diferentes sectores de la sociedad, así como la necesidad de desarrollar una “cultura general “ para la competitividad económica continua y la cohesión social de ciudades. Esto ha resultado en estigmatizar el concepto de diversidad, que se ha definido en términos de un problema social en lugar de un conjunto de oportunidades. Sin embargo, recientemente, los efectos positivos de la interfaz entre lo social y lo espacial, los beneficios de la mezcla étnica y social para el contacto social, el capital social y más respeto mutuo han figurado en muchos artículos (De Souza Briggs, 2005; Arthurson, 2010).

Estos cambios masivos en las últimas décadas no solo han resultado en nuevas diversidades, nuevas desigualdades sociales y nuevos patrones de segregación espacial urbana, sino que también han llevado a un cambio de gobierno a gobierno y a un aumento concurrente en la importancia de las asociaciones, entre organismos públicos, entidades privadas y grupos del tercer sector, como organizaciones no lucrativas. En toda la UE también ha habido un creciente énfasis en la ciudadanía activa, un nuevo localismo y la movilización de comunidades. Se espera que dentro de los nuevos marcos de gobernanza, los ciudadanos y las comunidades individuales sean más responsables de su propio bienestar y de los procesos de políticas locales que dan forma a sus vidas y los lugares en los que viven. Los viejos modelos de democracia representativa, asociados con la era del poderoso gobierno local, están siendo reemplazados, aunque gradualmente, por modos más participativos de participación democrática y responsabilidad. Esos cambios ofrecen posibilidades para nuevas políticas.

En el plano Latinoamericano se ha prestado más atención en los temas de gobernabilidad a los de gobernanza, es por eso que este trabajo se presenta como una propuesta de cambio en el enfoque del flujo del desarrollo local con la educación como estandarte.

Compartir, colaborar reutilizar y regenerar. Son conceptos los cuales los entornos urbanos inteligentes deben estar enfocados. El trabajar juntos para encontrar la forma de desarrollar las urbanizaciones que se anhelan en el futuro y es  obviamente donde la educación desempeña un rol muy importante en este sentido, puesto que fomenta la implicación de los ciudadanos en la mejora de la calidad de vida en su ciudad. En este sentido la educación juega un papel muy importante, ya que es el medio por el cual se va a realizar esta tarea de involucrar a la ciudadanía desde la edad escolar y sensibilizarla en el sentido de que debe de tener conciencia de su entorno y es importante que adquiera este conocimiento, involucrándose en estos temas de manera emocional. El concepto que se ha manejado sobre la sensibilidad en las ciudades o llamadas “Senseable Cities” (Greco, 2014). Pensar en la gran importancia que va adquiriendo el manejo de las emociones dentro de la educación y más si se encuentra “en línea”.

La inteligencia emocional en la educación virtual

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