Indicadores claros para tomar conciencia

La información sanitaria tiene aspectos sensibles, por lo que debe ser tratada con cuidado. Existen datos que deben resguardarse para no violar la intimidad de las personas.

Pero otros indicadores deben ser públicos. En una situación de pandemia, hay información que se convierte en un insumo indispensable para tomar decisiones con un impacto sanitario y social inmediato.

Es el caso del semáforo epidemiológico definido por el Gobierno de Córdoba. Es el termómetro que utilizan las autoridades provinciales y municipales para determinar restricciones en la circulación de las personas, suspensión de la presencialidad en las escuelas y otras acciones, como aumentar la oferta de testeos o de atención médica en una determinada localidad o departamento.

¿Es necesario que esa información sea pública y se informe periódicamente? Algunos podrán argumentar que son datos sensibles, porque exhibirlos puede generar más miedo y/o resignación en las personas. Y por ese motivo deberían sólo ser accesibles para las autoridades.

Pero en situaciones de crisis, la transparencia y la claridad son pilares claves a la hora de comunicar. Algunos argumentos:

Durante una pandemia, la incertidumbre y el miedo ya están presentes en la vida diaria de las personas. Tener un diagnóstico, una cuantificación de cuál es la situación actual de la pandemia en su localidad puede ayudar a que las personas tomen conciencia del problema.Además, si esos indicadores están asociados a una escala para definir cuándo el riesgo es más bajo o más alto, pueden servir para que la gente asuma responsabilidades y contribuya a reducir ese riesgo.Es decir, hay una forma de comunicar el riesgo a la sociedad que sirve para empoderarla en lugar de paralizarla. La información puede ser una herramienta del Estado para ayudar a que la gente tome conciencia y actúe de manera responsable en medio de la crisis.De esta forma, las personas pueden sentir que están ayudando a frenar a la pandemia y así poder volver a una vida normal con más rapidez.

En Córdoba

A pesar de ser el nudo central de las decisiones sanitarias, el semáforo de riesgo epidemiológico no parece formar parte de la estrategia de comunicación de la Provincia.

No figura en el sitio web oficial de Córdoba sobre coronavirus. Y desde que se definió, el 1 de mayo, el Gobierno no ha dado a conocer esos datos de manera voluntaria. Sólo ante el pedido de este diario, el Ministerio de Salud acercó esa información.

Ocupación de camas

Hay otro indicador sensible sobre el que tampoco hay claridad: la ocupación de camas. Mientras la Provincia asegura que está por debajo del 50 por ciento, desde entidades como la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados (Aclisa) o la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (Sati) advierten que es cercano al 90 por ciento.

En octubre de 2020, cuando estábamos en el pico de la primera ola, las autoridades de Salud de Córdoba decidieron redefinir este indicador.

El dato más sincero debería dar cuenta de la situación real, es decir, la cantidad de camas de unidades críticas disponibles, sin importar si están ocupadas por pacientes con Covid-19 u otras patologías.

En cambio, la Provincia sólo detalla la cantidad de camas críticas ocupadas por pacientes con Covid-19 sobre el total de camas que tiene Córdoba. Es decir, quita de la ecuación a las camas ocupadas con pacientes con otras patologías.

De esta manera, el porcentaje luce más bajo. Pero la falta de claridad y transparencia lo alejan de la realidad que se vive en los hospitales.

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