La previa de un ajuste en las restricciones

“Las medidas se toman cuando se tienen que tomar, no antes”. Puede parecer una perogrullada, pero es la sentencia que los funcionarios del Gobierno provincial repiten por esta horas, en la previa de lo que seguramente será una vuelta de tuerca a las restricciones que se aplican en la provincia, hasta el momento ciertamente leves.

El crecimiento de los contagios fue luz amarilla cuando se estableció en torno a los dos mil diarios, diez días atrás. Pero se transformó en roja cuando rondó los cuatro mil casos durante las últimas dos jornadas consecutivas.

Si este número se sostiene y se transforma en meseta “altísima”, la ocupación de camas críticas no hará más que subir. En ese rubro Córdoba posiblemente se encuentre en mejor situación que su vecina Santa Fe, que se encuentra prácticamente al límite en sus dos grandes ciudades: la capital y Rosario. Pero en cuestión de días la situación puede empeorar.

La verdadera profundidad de las nuevas restricciones que habrá en la provincia es algo que se conocerá en las próximas horas, luego de la reunión que el Gobierno llevará adelante con los intendentes y jefes comunales.

Pero desde el Panal ya dejaron entrever que, al menos por el momento, no se trabaja en un escenario de cierre total, como el que la provincia (y todo el país) atravesó el año pasado durante meses.

A la hora de la valoración, de un lado estará el indicador de ocupación de camas de terapia intensiva -el único que termina pesando por sobre cualquier otra consideración- y del otro, la necesidad de sostener la actividad económica y, menos crítica, la educación presencial.

Todo tamizado por la atenta mirada de las encuestas de opinión pública, en las que la gente, casi a los gritos, pide que el cierre no sea asfixiante. Claro, mientras no le toque penar de hospital en hospital implorando por una cama y un respirador.

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