El duelo en la niñez: cómo ayudar a atravesarlo en contexto de pandemia

La pandemia por coronavirus no sólo modificó rutinas y el modo de relacionarnos, sino que nos acercó en mayor medida, en forma directa o indirecta, a la posibilidad de la muerte.

Las consecuencias que generan la imposibilidad de despedir a los seres queridos, sin velorios en caso de coronavirus, o de poder acompañarlos en sus últimos días de internación, han sido motivo de debates y de controversias.

Menos abordado ha sido el duelo que atraviesan los niños. Muchas veces se presenta la duda de cómo acompañarlos en ese duelo, cuando el motivo que se llevó a su familiar está rodeándolos como un aviso de peligro constante y rigiendo sus rutinas escolares, sus festejos de cumpleaños y su vida cotidiana.

“Atravesar el proceso de duelo por la pérdida de un familiar en pandemia aparece como una pérdida repentina, que no permitió a los adultos o cuidadores del niño/a anticiparles la situación ni ensayar una preparación. Cada familia ha transitado formas de acompañar el duelo que hoy el aislamiento no permite ponerlas en juego ni beneficiar a los miembros que lo padecen del apoyo familiar, de sus amigos o contactos cercanos. Estos rituales no aparecen en estos casos para dar compañía o seguridad, pudiendo esta situación de aislamiento intensificar las emociones propias de la pérdida”, explicó Alejandra Bertolez, coordinadora de la Comisión de Educación del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Córdoba y docente titular de Psicología del Desarrollo Infantil en la UNC.

A su vez, recalcó que es importante explicar el motivo al niño o niña pero acotando que esa muerte sucedió porque el familiar se enfermó, pero que eso no implica que les sucederá a todos los que se contagien.

María tiene tres hijos, de 7, 4 y 2 años, a los que les tuvo que explicar la muerte del abuelo, a fines de 2020. “Fue una partida rápida y de sorpresa. Fabiola, mi hija más grande, se puso un poco nerviosa en el momento en el que le conté, aunque luego se calmó. Y Guadalupe (4), que era muy apegada a su abuelo, se lo tomó con más naturalidad. Luego fue un proceso, cada tanto preguntan por qué se murió y con mi marido les explicamos”, resumió María.

“Creo que algo ayudó y fue que dentro del dolor siempre vieron a su papá bien y a su abuela también, con optimismo”, aclaró María. Sin embargo, luego María atravesó la pérdida de un embarazo y los niños volvieron a escuchar sobre internaciones y eso afectó nuevamente el ánimo en la familia. “Estaban ilusionados con el bebé y en un momento una de ellas me preguntó por qué Jesús se quería llevar a todos al cielo”, narró María.

Cuando la mayor volvió a las clases en marzo, lloró algunos días y dijo que era por la muerte de su abuelo. “Creo que en ese momento, cuando sentíamos una especie de vuelta a la normalidad, ella puede haber sentido lo que habíamos perdido en el camino. El tema surge cada tanto y lo hablamos mucho, también rezamos todas las noches por él. También hicimos mucho esfuerzo para -dentro de los cuidados- distendernos, solemos ir al campo a tener contacto con la naturaleza y podemos relajarnos y sentir un poco más de libertad”, concluyó María.

Acompañar

Viviana Bilezker es psicoterapeuta, presidenta de la asociación El Faro y coordinadora de “Acompañar, red de ayuda compasiva”, en la que participan más de 100 voluntarios atendiendo llamadas diarias de personas que están atravesando una crisis a raíz de la pandemia. Si bien indicó que no reciben muchas consultas sobre cómo acompañar a niños, hizo foco en un aspecto: “Observamos que en algunas familias los chicos están participando más de las conversaciones. El mismo confinamiento hace que las situaciones se hablen en los hogares, lo cual es bueno si se dan una adecuada respuesta y un adecuado acompañamiento a los procesos de duelo en los niños”.

Bertolez recordó que, cuando un ser querido muere, es normal que nos cueste trabajo comprender el proceso y que, en el caso de los niños y niñas, ese proceso dependerá en gran parte de su entendimiento y de su edad. “El niño podrá presentar durante el proceso de duelo tristeza, enojo, culpa, ansiedad, confusión, fatiga, tensión, agresividad, preocupación, llanto. Allí será momento de poner en práctica con ellos habilidades socioemocionales que ayuden a comprender y manejar sus emociones, establecer y lograr metas positivas, sentir y mostrar empatía por los demás”, explicó Bertolez.

Luego agregó: “El duelo es un proceso natural que posibilita la aceptación de la pérdida, su evolución es personal; cada uno lo atraviesa de manera única y no hay una duración determinada. Salir va a ser una situación acompañada”, agregó.

¿Cómo acompañar?

Desde la psicología se recomienda prestar atención a los síntomas que puedan estar relacionados con ansiedad y posibilitar ayuda profesional si se lo considera necesario.

“Es importante brindarles soporte y comprensión. Invitarlos a llevar adelante algún rito (prender vela, escribir una carta de despedida, recordar buenos momentos con esa persona). Asegurarles que estaremos allí con ellos, acompañarlos a continuar con sus rutinas. Y ayudarlos a comprender que esta pérdida sucedió porque este abuelo o abuela, o ser cercano, se puso muy enfermo, pero que no todos los que nos contagiemos vamos a morir”, marcó Bertolez.

A su entender, es importante que se deje lugar para el aprendizaje en el duelo, en forma acompañada. “No decaigamos como adultos ante las emociones aflictivas y los cambios que pueden acompañar a la pandemia y busquemos estrategias para salir adelante. Seamos amorosos, demostremos a nuestros niños y niñas lo mucho que nos importan a través del cuidado de su salud”, concluyó la especialista.

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