“La mitad del planeta no tiene acceso a la salud moderna”

Naresh Trehan (76) advierte que el Covid-19 sacó a la luz una realidad sombría: “La pandemia que tiene en vilo al mundo nos hizo ver que alrededor de cuatro mil millones de personas, la mitad de la población del planeta, no tiene acceso a la salud moderna”.

El azote sanitario es impiadoso tanto con una cantidad inmensa de individuos que viven en países económicamente poderosos como con quienes soportan su existencia en los suburbios del orbe, donde la pobreza se ensaña a diario con los más vulnerables.

Habla con conocimiento de causa.

Su madre era ginecóloga y su padre, otorrinolaringólogo. Ambos ejercieron la profesión en Lyallpur, la tercera ciudad más poblada de Pakistán, hasta la partición de la India.

Ellos le despertaron la vocación por el arte de sanar y le inculcaron con el ejemplo que “conocer el alma del paciente es fundamental para curar su cuerpo”, trae a cuenta.

Naresh se crió en Sri Hargobindpur, en el estado indio de Punjab, lindante con la frontera paquistaní. De aquella época recuerda el gozo del esparcimiento en las orillas del río Beas y los atardeceres en el andén de la estación ferroviaria local desde donde partían los adeptos del Gurú Ram Das en busca de los sueños revelados por el maestro espiritual y sus discípulos.

Se graduó en el King Georges´s Medical College, de Lucknow, India, institución académica fundada en aquellos dominios británicos por el rey Jorge V de Inglaterra (entonces príncipe de Gales), en 1906.

Con el título debajo del brazo se mudó a Estados Unidos. Fue admitido en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en Manhattan, donde trabajo de 1971 a 1988.

Regresó a su terruño y fundó Fortis Healthcare Limited, empresa de salud que integra IHH Healthcare Berhad, proveedor líder de servicios de salud integrados en la India, con cuatro mil camas operativas y más de 400 centros de diagnóstico y especialidades múltiples.

Para atender a La Voz, Trehan hizo una pausa en sus labores como director de Medanta. Se trata de una cadena india de institutos médicos de especialidades múltiples, que fundó en 2009. La red tiene sede en Gurgaon y policlínicos en Nueva Delhi, Lucknow, Indore, Ranchi y Patna, entre otras ciudades de la nación asiática, de 1.400 millones de habitantes.

“La medicina moderna es muy efectiva en la mayoría de los casos que trata”, valora el cardiocirujano. “Sin embargo, al ser muy invasiva y depender en gran medida de las innovaciones tecnológicas, de la aparatología de punta y de nuevos fármacos, es cara e inaccesible para muchísimas personas”, razona. “Hoy, la mitad de la población del planeta no tiene acceso a ella y el desamparo avanza cada día”, reitera. “Algo tenemos que hacer para revertir la tendencia”, plantea.

Fusionar para sumar

Una de las alternativas que propone en ese sentido es la fusión de la medicina científica con la ayurveda. Este es el nombre de la medicina tradicional y alternativa que se practica a gran escala en la India. Tiene como propósito la unificación de cuerpo, mente y espíritu, proclamando que la enfermedad y la salud son el resultado de la cadencia o disonancia de esos tres aspectos esenciales de la existencia.

“Ambas opciones, fusionadas, ofrecerán en los próximos años beneficios tales como mayor eficiencia con relación al uso por separado, efectos secundarios menores y costos más baratos y accesibles para los pacientes”, avizora.

“Si lográramos avanzar en la fusión, estaremos haciendo una contribución importante al mundo”, se ilusiona.

Reconoce que los estragos que está causando la pandemia en gran parte del mundo pusieron en agenda el desafío en la India, donde el Covid-19 castiga con saña colosal.

Ayer, el país asiático registraba casi 28 millones de contagios y poco más de 320 mil personas fallecidas a causa de la infección.

“En nuestros laboratorios hicimos análisis bioquímicos y encontramos que el 35 por ciento de la población evaluada tenía anticuerpos contra el coronavirus. Muchos de ellos estuvieron infectados e hicieron la cuarentena; otros jamás se enteraron de que estuvieron contagiados y cursaron la enfermedad sin síntomas”, comenta el consejero del gobierno indio.

“De ahí que la meta (del primer ministro Narendra Modi) es llegar a agosto con 300 millones de personas vacunadas con las dos dosis para que, sumadas al tercio de la población con anticuerpos por contagio, podamos acercarnos a la inmunidad de ‘rebaño’ y bajar el índice de infección, que hoy es altísimo”, explica.

Reconoce que el desafío es difícil pero confía en lograrlo.

No sólo fe

La presunción se sustenta en la condición de India de mayor proveedor mundial de medicamentos y fabricante del 60 por ciento de las vacunas que se utilizan en el planeta.

No obstante, la demanda de antígenos contra el coronavirus supera con amplitud a la capacidad de producción propia y a la posibilidad de compra en el exterior, en estos momentos.

India había vacunado hasta el miércoles de esta semana al 11,6 por ciento de su población (alrededor de 159 millones de personas) con una dosis, incluidas las 42,5 millones de personas que han recibido las dos, según el Ministerio de Salud del país.

Trehan destaca que Modi otorgó subsidios a las empresas farmacéuticas para mejorar la infraestructura de sus fábricas de vacunas.

Además, autorizó la aplicación de vacunas que tengan autorización de la Agencia de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y del organismo equivalente de la Unión Europea.

También, dispuso la incorporación de 60 mil estudiantes del último año de Medicina, de 30 mil posgraduados en salud y de unos 100 mil enfermeros y enfermeras “para dar una mano en esta contingencia sanitaria extraordinaria, bajo la supervisión de profesionales médicos”, concluyó.

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