“El padre hundió un cuchillo en el pecho a la madre

La orientadora social de una escuela se dirigió a la casa de un alumno porque, según trascendió, notaba su ausencia en las clases por Zoom, y al llegar se topó con un intento de femicidio. Podría decirse, incluso, que lo evitó. El hecho ocurrió este lunes en la localidad bonaerense de Quilmes. F. A. había ido hasta la vivienda para registrar el «contexto socioambiental» en el que el chico estaba «haciendo la tarea». «No hizo falta siquiera que golpeara las manos, porque en ese momento sale la mamá, gritando, y el padre con el arma y le hunde el cuchillo en el pecho», relató.

F.A. es socióloga y docente, y en la Escuela Nº9 se desempeña como orientadora social, uno de los dos roles que componen el Equipo de Orientación Escolar, comúnmente llamado «gabinete». El hecho ocurrió este lunes alrededor de las 10 en una casa de la calle Garibaldi al 1100. Cuando F. A. llegó y vio cómo el padre del estudiante apuñalaba a la madre en el tórax, alertó junto a los vecinos a la Policía que patrullaba la zona, que asistió a la mujer de 39 años, de nacionalidad paraguaya. El agresor (40), identificado como Gabriel Lezcano, también de nacionalidad paraguaya, intentó escapar, pero fue detenido por efectivos de la Seccional Primera de Quilmes de la Departamental local de la Policía Bonaerense, en la esquina de las calles Puccini y Alem, muy cerca del lugar del ataque.

«Yo iba a buscar al estudiante y a tomar registro del contexto socioambiental en el que estaba haciendo la tarea”, narró F.A. en diálogo con TN. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Iriarte, donde los médicos constataron que la puñalada le había lesionado el pulmón derecho. También “presentaba hematomas en el rostro y una pequeña herida en el labio inferior”. Según informó el doctor Juan Fragomeno, director del nosocomio, la paciente fue intervenida quirúrgicamente el mismo lunes, cuando ingresó al centro asistencial, debido a que “la herida de arma blanca le había producido un neumotórax”. Se le practicó una toracotomía, “para poder drenar el aire que queda atrapado en la cavidad torácica”, precisó el médico, quien aseguró el martes que el estado de la paciente era «muy bueno»; que se encontraba «fuera de peligro».

El estudiante y su hermano quedaron al cuidado de la cuñada de su madre y de uno de sus tíos. Los efectivos del Grupo Táctico Operativo (GTO) de Quilmes realizaron un allanamiento de urgencia en la vivienda donde ocurrió el hecho y secuestraron el arma blanca utilizada, que estaba en la mesa de la cocina, con manchas de sangre. En la causa interviene la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 del Departamento Judicial de Quilmes, a cargo de Karina Gallo, quien dispuso la aprehensión del imputado. Lezcano quedó detenido y acusado del delito de tentativa de homicidio en el marco de violencia de género.

«Docentes, policías y médicos tenemos en cantidad. Son funcionarios y funcionarias públicas. La implicancia del compromiso de esta docente hizo que se salvara una vida. Tiene que ver con una función social que entra dentro de un paradigma que rompe lo público y lo privado, con cómo llegamos al Estado como hogar», desliza Agostina Balastegui, directora de Intervención ante Situaciones de Alto Riesgo y Casos Críticos del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad Sexual bonaerense.

El relato de la orientadora

Consultada por las razones por las cuales se dirigió hasta el domicilio del alumno, la orientadora social contó que, ante «algunos emergentes del año pasado» el equipo directivo del colegio determinó ir a ver el contexto en el cual el estudiante no estaba presente en las clases virtuales.

«Su comunicación era muy escasa, también con los dispositivos. Es una historia puertas adentro, quizá conocida por los vecinos pero que no salía. Él hablaba como cualquier pequeño pero no contaba esta situación, que está naturalizada. Lógicamente el día de ayer (por el lunes) estaba muerto de miedo», relató la socióloga,

Aclaró que ni el alumno ni su hermano tenían lesiones. «El que llegué a buscar está en cuarto grado, estaba adentro. Esta es una situación que está naturalizada, donde no es extraño el golpe, no es extraña la agresión», remarcó. Recordó que escuchaba el grito de la víctima desde la esquina y que «no había nadie» alrededor de la casa, «salvo los vecinos en el momento en que se manifiesta (el hecho) en la puerta». La madre tenía el rostro desfigurado. «Son cosas que no ocurren en un momento determinado, sino que son de largo tiempo.»

Escuelas, pandemia, violencia

«La pandemia agravó la violencia de género, fundamentalmente en el momento de las restricciones más fuertes. Las escuelas detectan este tipo de situaciones en el marco de la presencialidad o yendo a las casas en el marco de la virtualidad. Cuando los chicos no concurren, se trabaja en ese sentido y se trata de averiguar si hay alguna situación compleja», dice el titular de Suteba, Roberto Baradel.

Las escuelas de la provincia tienen equipos de orientación educacional, compuestos por una orientadora social y una educacional. «La primera se encarga de los aspectos sociales del estudiantado; la otra del tema cognitivo. Cuando los pibes y pibas están con total desconexión intentás buscar dónde están, porque los conocés… los estudiantes no son números para nosotros. Las orientadoras tienen la oportunidad de ir a hacer visita domiciliaria con autorización de la escuela y una orden», explica Evelina Naveira, videdirectora de la EES 6, de Lanús, y jefa de área en el ISFDyT 103, de Lomas de Zamora. No todas las instituciones cuentan con Equipo de Orientación Escolar. «Lo venimos reclamando, es muy necesario.»

«La ESI está tan mal llevada, hay tanta ignorancia, prejuicio o falta de capacitación que muchas veces los temas de violencia de género terminan siendo, en muchas instituciones, otra vez temas del ámbito familiar y no del social. En las escuelas, la violencia de género nos impacta permanentemente. Con la pandemia peor, porque antes el pibe o la piba te contaba algo o le contaba a la preceptora… son espacios que ahora no están», subraya Naveira. «Tenemos una guía de intervención para casos de violencia de género. Muchas veces intervenimos y se pudre todo con la familia, terminan sacando a los pibes de la escuela, la madre niega. Muchas veces detectamos pibes que vienen circulando de escuela en escuela y cuando pasaron por cuatro, cinco de la zona te das cuenta de que hay un lío familiar que puede ser abuso o violencia.» La articulación, explica, se teje con la Municipalidad. «El laburo territorial lo hacen las agrupaciones y la militancia feminista», recalca.

«Lo que pasaba antes con todos estos temas era que los pibes y las pibas en la escuela, en ese espacio alejado de la casa, te contaban situaciones como ‘mi papá le pega a mi mamá’ o ‘mi papá me pega a mí’. Ocurría en momentos de confianza o cuando se abordaba algún contenido específico que les disparara sentir que podían ser escuchados», dice, en sintonía, Celeste Mac Dougall, docente especialista en Educación Sexual Integral (ESI). «Cuando teníamos reuniones con la familia, quizás la madre terminaba contando que estaba en una situación súper compleja. Eso –la escuela como espacio de resguardo, cuidado, garantía de derechos– con la pandemia se perdió», lamenta. Y concluye: “Lo que cambió ahora es que los pibes se animan a contar no desde la verguenza, ven lo tremendo de lo que les está pasando. Siempre esa violencia sobre la madre impacta sobre ellos».

El rol del Ministerio de las Mujeres

Balastegui cuenta que la cartera se comunicó con la familia de la víctima y con el área de Género de la Municipalidad de Quilmes. «Tenemos programada una presentación judicial en la Fiscalía y nos hemos puesto a disposición con los procesos que conlleva esta situación», agrega, y detalla que la mujer no había hecho denuncias previas por violencia.

Consultada respecto de las herramientas que aporta el Ministerio a las escuelas, la funcionaria resalta que la principal son las «mesas locales», en las que «se juntan docentes, supervisoras de educación, el servicio local de Niñez, juzgados, fiscalías». Las define como un «punto de encuentro» y hay 116, una en cada municipio. Balastegui también reflexiona acerca de los temas pendientes: «Nuestra apuesta fuerte es a la formación y capacitación con perspectiva de género, para el abordaje y la detección de las violencias. Se están trabajando algunos cuadernillos con el Ministerio de Educación». Según ella, la escuela tiene un rol central en la «detección temprana» de la violencia de género.

Datos de femicidios

Desde el 1º de enero al 31 de mayo de 2021 hubo 115 femicidios, 6 transfemicidios y 8 femicidios vinculados de varones, según un nuevo informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, que dirige La Casa del Encuentro.

El documento detalla que 120 hijas/hijos quedaron sin madre, de los cuales 67 por ciento son menores de edad. «Cada informe nos duele porque el altísimo índice de violencia sexista en nuestro país no desciende y demuestra que las medidas implementadas son insuficientes. ¿Dónde está Tehuel? Nos preguntamos cada día desde el 11 de marzo cuando Tehuel de la Torre, joven trans de 21 años, desapareció camino a una entrevista laboral en Alejandro Korn, localidad bonaerense del partido de San Vicente», expresa un comunicado de La Casa.

«Como casi todas las personas trans, Tehuel era discriminado social y laboralmente. Su desaparición ocupo los medios de comunicación solo los primeros días y es por eso que queremos visibilizarlo en este comunicado, porque su vida vale tanto como la de todas las personas. Nos solidarizamos con su familia y solicitamos a la justicia que disponga de todos sus recursos para encontrarlo.»

La Casa del Encuentro manifiesta la «urgente necesidad» de que el Estado «incremente y priorice» las medidas destinadas a la protección y prevención de la violencia de género «en todas sus expresiones». Buenos Aires sigue siendo la provincia con más femicidios (37), seguida por Córdoba (11) y Santiago del Estero (9). El comunicado precisa que 14 víctimas habían hecho la denuncia, siete tenían indicio de abuso sexual, cinco estaban embarazadas, una era de pueblos originarios, seis migrantes, dos se encontraban en presunción de prostitución o trata. Diez femicidas tenían dictada medida cautelar de prevención, 13 eran agentes o exagentes de fuerza de seguridad, 14 se suicidaron.

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