En Río Cuarto salieron a buscarlos casa por casa

De los 170 mil habitantes de Río Cuarto, ya hay 87 mil vacunados contra el coronavirus y 23 mil recibieron dos dosis.

Por su tamaño, es la única ciudad del interior que tiene barrios a modo de asentamientos similares a los de Capital. Allí también cuesta sumar más anotados al plan de vacunación general.

Un singular operativo desarrolló la Secretaría de Educación de la Municipalidad para rastrear a todos los adultos mayores no vacunados, pero en general de toda la ciudad.

Primero, visitó a todos los mayores de 70, luego a los mayores de 60 y, finalmente, a los de más de 50 años. Fue casa por casa y, a los que aceptaban la vacuna, les dio fecha y hora para concurrir al Polideportivo Municipal.

Mercedes Novaira, titular del área de Educación, explicó que visitaron a más de 8.500 personas y que la mitad aceptó la inmunización. Indicó que trabajaron “unas 60 alfabetizadoras, docentes y talleristas, con gran experiencia territorial”, y una base de datos suministrada por la Provincia.

“Chequeamos en el padrón y salimos a buscar a los no vacunados casa por casa. De los de más de 70 años, visitamos a 1.570 y se vacunó el 50%; de los de más de 60, que eran 2.030, en principio aceptaron vacunarse 450 y luego se fueron convenciendo y llegan casi a mil, y de los cinco mil sin vacunar de más de 50 años, ya se vacunaron 1.500”, precisó Novaira.

Detectaron además unos 100 casos de gente mayor que estaba postrada o no podía salir de su casa por distintas patologías y fueron vacunados por enfermeras del municipio en sus domicilios.

En paralelo, en algunas asociaciones vecinales, la Municipalidad realiza inscripciones en el Cidi a todos los interesados en inmunizarse.

Adicciones y temor

Ramón Contreras, vecino solidario del popular barrio Alberdi, revela que entre los más jóvenes cuesta más sumar inscriptos. “Muchos tienen miedo a que la vacuna les pegue mal si consumen drogas y los que viven al día se demoran porque si se pierden dos días de trabajo no tienen qué darles de comer a sus hijos. Hay gente que le queda muy lejos ir a vacunarse, no tiene recursos para hacerlo, no tiene trabajo y necesita ayuda, no sólo por el Covid”, señala el hombre que trabaja en forma desinteresada en los sectores más olvidados de la ciudad.

Lorena Toledo, creadora del comedor barrial Ilusiones, que contiene a niños de los asentamientos Cola de Pato, La Cava e Islas Malvinas, en Río Cuarto, sostiene que “gran parte de la gente mayor del sector se ha vacunado o está esperando el turno, pero los jóvenes no y dicen estar esperando que vacunen primero a los más grandes”.

En el sector aún no se ha hecho un operativo que facilite las inscripciones para vecinos de todas las edades.

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