María Teresa García: “El compromiso de este gobierno es con la gente”

“Tener la actitud de ir en busca de quienes no están inscriptos para vacunarse, habla del carácter de este gobierno” dice María Teresa García. En un alto entre los megaoperativos de vacunación desplegados este 9 y 10 de julio, en más de 100 postas itinerantes, en la provincia de Buenos Aires, la ministra de gobierno de Axel Kicillof analiza el avance de la inmunización contra la pandemia de coronavirus. Y explica el alcance de los operativos que permiten no solo llegar a quienes no tienen dispositivos para inscribirse, sino también «despejar la confusión y el miedo de mucha gente, producto de las campañas antivacuna”. Así se alcanzó este fin de semana, con esa mecánica de postas itinerantes más los turnos ya entregados en las más de 600 postas habituales, una cifra record de vacunación: 182 mil dosis aplicadas el 9 de Julio.

La ministra habla desde el llano. El sentido común es su aliado. Y el conocimiento de la geopolítica provincial se conjuga en su persona, con la cercanía con la gente, en cada lugar que visita. Respecto al factor económico, visto por muchos como el gran déficit, señala la necesidad de incorporar al empleo formal “a los trabajadores informales afectado por la pandemia”. Para ella, ese es el desafío “para cuando hayamos logrado la inmunidad necesaria”, sostiene. Y añade: “Solo el peronismo es capaz de hacerle un gol al arco iris, y lo estamos logrando”. La metáfora la describe. En su convicción y en la certeza con que lleva adelante los megaoperativos y sus acciones complementarias, como los programas surgidos en pandemia para entrega del primer DNI a quienes “hasta hoy eran NN”, explica en la entrevista con Página/12.

Como parte del programa ‘Mi identidad y mi derecho’, la ministra de gobierno estuvo el jueves en Moreno, en Lujan y en La Plata. “En Moreno entregamos partidas de nacimiento, una fue para una chica de 26 años, Karina, estaba con una bebe, no tenía inscripción y su nena no tenía documento. Es gente NN, no existe para nadie, no tienen AUH, ni ningún otro derecho”, lamenta. “Este programa acelera 4 años de trámites en el registro civil. El certificado de parto surge del lugar donde nacieron. Armamos el expediente y en 15 días tienen certificado de nacimiento y luego el DNI”, se alegra.

Sin sacar el ojo de ese programa, donde se evidencia “el compromiso de este gobierno con la gente”, Teresa García pasa revista a su día patrio. Y detalla el megaoperativo que logró vacunar en una jornada –el 9 de Julio–, a 30.800 personas que se acercaron en forma espontánea, a las postas itinerantes dispuestas en clubes de barrio, plazas o estaciones de ferrocarril. 

–¿Cómo vivió este 9 de Julio, tan atípico?

–Por la mañana estuve en Plaza de Mayo, con los curas de Opción por los Pobres, en la celebración por la libertad de Milagro Sala y de todos los presos políticos. De ahí fui a la Unión Ferroviaria, en Bulogne, uno de los lugares donde se armó el Casa por Casa, para buscar a la gente que no esta inscripta y a los que pueden vacunarse y no lo sabían. Fue impresionante. Cuando llegué ya se habían vacunado 450 personas. De ahí fui a la posta itinerante de La Cava, en San Isidro.

–¿Resultaron positivas entonces las postas itinerantes?

–Mucho. Sobre una población aproximada de 12 millones de personas mayores de 18 años, en condiciones de vacunarse en la provincia, hay más de 9 millones de dosis aplicadas. Hasta ayer: 7.282.720 personas recibieron una dosis, y 1.906.196 las dos. Con estos operativos se suma otro dato: casi el 50 por ciento de chicos de 18 a 20 años, está inscripto, y el 55 por ciento, entre los que tienen de 20 a 29 años. Producto de insistir, tanto el gobierno provincial como los intendentes, en que la gente se informe. La campaña antivacunas produjo miedo y confusión. A medida que la vacunación avanzó, la gente vio que sus tíos, abuelos o amigos estaban protegidos, y fue perdiendo el miedo. Ya hay 31 distritos donde se vacuno prácticamente al total de personas inscriptas. Se llaman: ciudades protegidas.

–¿En qué consiste una posta itinerante?

–Son lugares de vacunación y de inscripción que suman recorridos casa por casa. En La Cava armamos además una presentación con la banda de músicos de la Policía de la Provincia: fueron a tocar el himno por el día patrio. Y por la tarde se armaron dos gacebos con juegos para los chicos que esperaban mientras los papas estaban en la cola del vacunatorio. Fue maravilloso. Hay muchas personas no inscriptas. Algunas por que no quieren, pero muchas por desinformación, porque no tienen dispositivos y no saben cómo hacer. Ir a los barrios permite llegar a gente que no iba a ir al hipódromo a vacunarse.

–¿Qué números totales arroja el operativo?

–El viernes se vacunaron sin turno y por el operativo 30.800 personas. Y en total entre quienes ya tenían turno y fueron a los vacunatorios habituales y los que se acercaron en forma espontánea a las postas hubo 182.000 personas vacunadas, un récord total. A este ritmo, vamos a estar en un promedio de 150.000 vacunas diarias, en provincia.

–¿Cuáles son las proyecciones con este esquema?

–En unos 20 días estaremos en más de 75 por ciento de la población inscripta, vacunada. A partir de ayer se vacuna a mayores de 40 años, sin turno y con DNI que certifique residencia en provincia. Y a mayores de 18 con enfermedades preexistentes. Embarazadas y personal esencial. Esta semana se dieron 800.000 turnos. Esto incluye los dados por sistema, y por las postas itinerantes.

–¿Cómo evalúa hoy la consideración de las medidas restrictivas?

–Se ha criticado al gobierno nacional como al provincial por utilizar medidas restrictivas, pero si no se hubieran tomado, habríamos tenido escenarios de catástrofe como en otros países. Y no se dieron. Al virus lo trasportan las personas. Es una regla de tres: sin restricciones en momentos de expansión del virus; llegamos a 40.000 casos en un día; hubiera sido un desastre. Algunos sectores golpean con que la gente es grande y sabe cuidarse. No. Si fuera así no habría choques en la ruta, ni fiestas clandestinas. La gente está cansada, aburrida, agotada, quiere escapar a los límites. Pero las medidas eran necesarias, no hubiéramos podido administrar la pandemia sin restricciones.

–¿Cuáles son hoy los focos más problemáticos en ese sentido?

–Lo que ahora padece la provincia son los ingresos de viajeros: hay 5 casos de infección con cepa Delta, es muy contagiosa y circula en poco tiempo. Si no frenas el ingreso de gente que pude traerla, lo más probable es que haya circulación comunitaria. La responsabilidad del gobierno de Kicillof es cuidar que eso no pase. Más en un momento de alta vacunación.

–¿Cuál cree que es la valoración social respecto al proceso que combina medidas restrictivas y vacunación?

–Es normal que cuando decís vamos a cerrar el gimnasio, los que van al gimnasio se enojen, el caso de las escuelas fue parecido, los padres se quejaban porque no tenían con quién dejar a los chicos. Pero el malestar está alimentado por algunos medios y para oponerse por oponerse. Aquí hubo una marcha antibarbijo cuando en el mundo ya no había dudas de que había que usarlo. Hubo marcha aniticuarentena cuando el mundo sabía que era ‘la medida’ correcta. Llegamos a tener denuncias de envenenamiento por la vacuna. Dirigentes políticos decían que la vacuna producía una imantación, es insólito. A pesar de todo eso, que ha sido de una enorme presión, al final de la cuenta y por lo que veo en la provincia, hay un reconocimiento a lo que está haciendo el Estado. 

La salud necesaria para salvar la economía

–¿Cómo evalúa las críticas al deterioro económico?

–Tengo certeza sobre la recuperación económica, cuando terminen estas medidas y con la salud cuidada. Estamos ante una enfermedad que mata, pero nadie va a poder decir que en esta provincia o en este país, alguien falleció por falta de atención en la salud pública. Recibimos una provincia quebrada, y no vale quejarse, porque cuando uno se propone gobernar asume el desafío, pero lo de la pesada herencia, es real. Recibimos déficit en cuestiones básicas como salud y educación que hubo que poner de pie en medio de una pandemia. Pero el gobierno no abandono lo productivo y laboral.

–Sin embargo, hay sectores muy golpeados económicamente …

–Cuando se discuten las aperturas con CABA, qué se abre de un lado y el otro, Axel siempre priorizo la industria. Se resintió un área que incluye comercio y la actividad turística y hotelera, porque la gente no pudo seguir consumiendo en ese sentido, pero hubo mucha ayuda estatal, y líneas de crédito para mitigar el daño que causó la enfermedad. Se asiste en el área turística y también a las pymes, el Banco Provincia ha dado gran cantidad de créditos para tratar que las pymes no cierren. Quienes no tiene trabajo no lo van a entender, pero si uno mira los índices, en lo formal no cayó el empleo. Sí la changa, lo informal. Por eso hay un doble desafío, ahora, para que se ponga de pie la reactivación económica, y es que la gente tenga un peso en el bolsillo para consumir, no hay nada más virtuoso que ese circuito. Y revisar, ver y discutir muy profundamente como convertir en empleo formal, el trabajo informal.

–¿Esto se complementa con el sistema de asistencias desde el Estado?

–Hay que revisar la ayuda del Estado para la población más humilde, la que perdió la changa y definir la política más efectiva. Para modificar la realidad de la pobreza, la única salida es el empleo. El debate es interesante y tenemos que saber con qué sujeto social nos vamos a encontrar cuando termine la pandemia. No será el sujeto tradicional. En materia laboral el ‘home office’ vino para quedarse. Tenemos que fortalecer la actividad productiva en la provincia para que no se pierda más empleo formal y podamos transformar la informalidad laborar en empleo, más allá de la asistencia.

–¿Qué parámetros toma en referencia a la productividad?

–Que la economía se paró, en el mundo. Se rompió y está reparándose. No solo en la Argentina. Pero aquí hay una clase dirigente, y no solo política sino también empresaria, que parece no entenderlo. Lo de San Nicolás expresa a los sectores empresarios del campo. Si uno piensa cuánto vale el kilo de harina para una familia, habría que preguntarle a los molinos, cuál es su margen de ganancia. Y tiene que haber un rinde cuentas. Los señores que producen este defasaje entre la realidad y los discursos, son dueños del agronegocio. Y decidieron hacer una protesta, tiene legítimo derecho. Pero les cuestiono el motivo y la presión sobre el sector. Porque los productores pequeños, las pymes, quieren volver a trabajar y sacar su tambo adelante. Esto ya lo vimos hace unos años y vuele a repetirse. Pero la sociedad hoy no acompaña ese reclamo, la gente sabe que hoy la cosa pasa por la salud. Ese es el costo que hay que cuidar.

–¿Y respecto al empleo, cómo evalúa el escenario actual?

–En los índices del INDEC, la perdida de trabajo formal no ha sido alta en la comparación con EE.UU. o Brasil, donde cayó estrepitosamente. Acá muchos comercios y grandes tiendas han dejado personal en la calle, pero la banda más ancha de desempleo ocurre en la informalidad. Ahora ¿estamos ante un bache laboral en nuestro país? No. Hubo fuerte ayuda de los gobiernos, incluso exenciones impositivas transitorias importantes. Esos comercios el problema que tienen no es que el Estado les suba o baje el impuesto. ¡Es que entren clientes! Eso va a suceder cuando la gente tenga plata en el bolsillo para el consumo, porque el circulo más virtuoso, insisto, es el del consumo interno.

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