Ciencia en la mira: el retroceso de Estados Unidos bajo la influencia de Trump
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Estados Unidos, país históricamente reconocido por su liderazgo en ciencia e innovación, atraviesa un momento crítico. Desde el regreso de Donald Trump a la escena política, la comunidad científica ha encendido las alarmas: recortes presupuestarios, censura de investigaciones, fuga de talentos y una retórica que desprecia el conocimiento empírico. ¿Qué está pasando con la ciencia en la principal potencia del mundo? ¿Qué implicancias tiene esto para el resto del planeta?
Recortes, censura y desmantelamiento institucional
Durante su primera gestión, Trump ya había dado señales preocupantes: negacionismo climático, ataques a los CDC durante la pandemia y un desprecio constante hacia la evidencia científica. En su regreso, las señales no solo se repiten, sino que se profundizan. Se han propuesto recortes drásticos a organismos clave como los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la NASA y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
En paralelo, volvió la censura explícita. Estudios sobre cambio climático, diversidad de género y salud sexual han sido bloqueados o desfinanciados. Las agencias que solían liderar investigaciones globales se ven ahora condicionadas por una lógica política que prioriza ideología antes que evidencia.
Nombramientos polémicos y pérdida de credibilidad
Uno de los movimientos más discutidos fue la nominación de Jared Isaacman, empresario sin experiencia científica, para liderar la NASA. A esto se suman figuras como Robert Kennedy Jr., conocido por su postura antivacunas, en espacios clave del sistema de salud pública.
Estas decisiones profundizan una desconfianza institucional creciente. ¿Cómo sostener la credibilidad científica cuando quienes la lideran niegan los principios básicos del método científico?

Fuga de cerebros y desmotivación académica
La consecuencia directa de este contexto es una fuga de cerebros sin precedentes. Investigadores y académicos están emigrando a países con entornos más estables y respetuosos hacia la ciencia. Las universidades reportan una caída en postulaciones para doctorados y becas de investigación, mientras crece el temor a la persecución ideológica.
En un país donde la ciencia siempre fue motor de desarrollo, el mensaje es claro: investigar ya no es prioridad. Y eso se siente en los laboratorios, en las aulas y en el sistema de salud.
Repercusiones internacionales
Las decisiones tomadas en Washington tienen eco en todo el mundo. La retirada de fondos para proyectos internacionales, la desfinanciación de programas de vacunación globales y la renuncia a compromisos ambientales como el Acuerdo de París debilitan la cooperación científica global.
En un escenario donde los desafíos —como el cambio climático, las pandemias o la inteligencia artificial— requieren respuestas colectivas, Estados Unidos parece optar por aislarse.
¿Resistencia o reinvención?
A pesar del panorama sombrío, no todo está perdido. La comunidad científica se está reorganizando. Universidades, ONGs, laboratorios independientes y redes internacionales están tratando de sostener la producción científica fuera de las estructuras estatales. El sector privado también cumple un rol, aunque muchas veces con lógicas de mercado que no reemplazan el rol social de la ciencia pública.
El periodismo, los espacios educativos y las redes sociales han cobrado fuerza como canales de defensa y difusión de la ciencia. Sin embargo, sin políticas públicas sólidas, la reconstrucción será larga y desigual.
La ciencia en Estados Unidos atraviesa una crisis provocada por decisiones políticas regresivas. Lo que está en juego no es solo el financiamiento o el desarrollo tecnológico, sino el valor mismo de la evidencia y del conocimiento como base de la toma de decisiones.
En un mundo atravesado por la desinformación, el negacionismo y la polarización, defender la ciencia es defender el derecho a un futuro justo, saludable y sostenible. No es solo un debate técnico: es una disputa cultural y política que involucra a toda la sociedad.
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