Cristales rotos en el alma: “Frágil(es)” en Ñaca es espejo del duelo y la reconstrucción
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Arranca con una confesión brutal: Paula lleva su vida en cajas. Así comienza “Frágil(es)”, protagonizada por Gisela Lugani y Tuco Turlione en el teatro Ñaca. Un duelo visceral se mezcla con ternura y humor ácido: “Como si no tuviéramos ya suficientes dramas…”.
Encuentro íntimo con la pérdida
Paula decide dejar todo atrás para reencontrarse. Sobre el escenario, Lugani ofrece una Paula vulnerable y valiente, cargada de silencios potentes. Turlione, en su rol de Juanjo, no es sólo ayuda práctica: es espejo, cómplice, contradicción. La química entre ambos legitima el relato.

Menos recursos, más verdad
Con escenografía minimalista (algunas cajas, luz cálida), la obra demuestra que no hace falta mucho para emocionar. El video y el diseño, cuidados y discretos, potencian sin robar protagonismo .
En plena Buenos Aires cambiante —ajuste económico, aislamiento social— la historia de Paula interpela: ¿cómo rearmamos nuestras piezas cuando el mundo se tambalea?
La obra dirigida por Gabriela Pérez, camina entre la contradicción y la esperanza, entre la ironía de calle y la ternura que nace del dolor. No hay soluciones mágicas, pero sí una salida posible: el vínculo humano que nos repara.
“Frágil” no promete finales felices, pero sí un abrazo genuino. Una obra pequeña y contundente que golpea donde duele y susurra que el renacer puede empezar cargando cajas.
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