Otra vez represión: la marcha de los jubilados terminó con incidentes frente al Congreso
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Esta tarde, nuevamente una protesta de jubilados fue reprimida en el Congreso. Mientras exigían aumentos dignos y acceso a medicamentos, la respuesta del Estado fue gases, empujones y un operativo policial desmedido. ¿Qué clase de país reprime a quienes lo sostuvieron durante décadas?
Pedir dignidad no debería ser un riesgo
La escena se repite: jubilados con pancartas, mate y bastones, defendiendo su derecho a una vida sin miseria. Del otro lado, uniformes, vallas y escudos. La represión comenzó cuando un grupo intentó acercarse al vallado. Algunos terminaron en el suelo. Otros, llorando por el gas.
“No queremos limosnas, queremos vivir con dignidad”, gritó una mujer de 75 años antes de ser empujada por un agente. La postal duele. Porque no es un hecho aislado: es parte de una política que ajusta por abajo y aplaude desde arriba.
No es casualidad: es una forma de gobernar
Como si no tuviéramos ya suficientes problemas, ahora también hay que defender a nuestros viejos del propio Estado. ¿Qué dice de nosotros que quienes trabajaron toda su vida hoy deban salir a la calle para comer?
¿Hasta cuándo vamos a mirar para otro lado? Compartilo.
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