Grabois detenido en el Instituto Perón: “Podrán meternos presos, pero la bandera no nos la sacan”
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El referente de Argentina Humana y dirigente social, Juan Grabois, fue detenido este sábado durante la toma pacífica del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, tras la decisión del gobierno de Javier Milei de cerrar sus puertas y despedir a todo su personal. La medida generó un fuerte repudio político y social, y expuso el conflicto cada vez más agudo entre el gobierno libertario y los sectores del campo nacional y popular.
Ocupación simbólica y represión policial
Grabois ingresó junto a militantes de organizaciones sociales y políticas al edificio ubicado en la calle Austria al 2000, en Recoleta, para reclamar por la reapertura del Instituto y el respeto a su valor histórico y cultural. En el lugar se encontraban bustos de Perón y Evita, archivos documentales y material audiovisual que fue removido en bolsas negras, en una escena que Grabois denunció como un intento de “borrar la historia argentina”.
La policía intervino con gases lacrimógenos y golpes. Grabois fue detenido sin orden judicial, subido a un camión celular y trasladado a la Superintendencia de Investigaciones Federales en Villa Lugano. Desde allí escribió en redes: “Meteme preso, Milei, pero la bandera argentina no me la sacás”.
Repudio político y sindical
La detención generó una ola de repudios. ATE Capital, la UTEP, sectores del peronismo y referentes de derechos humanos condenaron el operativo como una muestra más de criminalización de la protesta. La Juventud Peronista denunció la acción como parte de una campaña sistemática para eliminar todo símbolo del movimiento nacional.
Desde el oficialismo, en cambio, la ministra Patricia Bullrich respaldó el operativo y acusó a Grabois de “usurpar un bien del Estado”.
Liberación y mensaje encendido
Grabois fue liberado este domingo por la madrugada. Afuera lo esperaban decenas de militantes. En sus primeras declaraciones afirmó: “Vinimos a defender la memoria, y nos respondieron con gas pimienta. Lo que hicieron fue tapar los bustos de Evita y Perón con bolsas de basura. No es una metáfora, es una política de Estado”.
Advirtió que este no será un hecho aislado, sino parte de un avance cada vez más brutal sobre la democracia, la memoria y los derechos sociales. Y ratificó que seguirá en las calles.
Una postal del momento político
La detención de Grabois no es solo una anécdota: se convirtió en símbolo de un clima que se tensa. Entre el cierre de instituciones históricas, los despidos y la represión, el gobierno de Milei profundiza su choque con todo lo que huela a organización popular.
Del otro lado, Grabois emerge como una voz que no se calla. Que incomoda. Que representa a los que no se resignan.
#Grabois
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