Una apuesta por la responsabilidad ciudadana

El Gobierno de Córdoba habilitó de nuevo actividades comerciales y laborales no esenciales, así como las clases presenciales. Por primera vez la Provincia se anticipó a lo que establece periódicamente el presidente Alberto Fernández con sus decretos. Esto remarca la distancia entre ambos niveles de gobierno respecto del abordaje de la emergencia sanitaria.

El decreto de necesidad y urgencia que definió un confinamiento por nueve días hasta ayer a medianoche contemplaba una segunda etapa de reapertura parcial, sólo de lunes a viernes durante las dos primeras semanas de junio.

En la práctica, en el interior provincial y en barrios de la Capital, el confinamiento fue relativo. Luego de los reclamos de los comerciantes, por ejemplo, se les permitió abrir en un horario acotado y sin permitir el ingreso de gente a sus locales. Tampoco se impidió trabajar a los proveedores de servicios (informáticos, albañiles, electricistas, etcétera).

El vicegobernador Manuel Calvo, a cargo de los anuncios, fue explícito: “Las prioridades para el Gobierno de Córdoba siguen siendo la salud, la educación, la economía y el trabajo”. Para que quedara clara la posición provincial, agregó: “No se trata de economía o salud”. Un mensaje dirigido al Presidente y a los máximos referentes del Frente de Todos.

Calvo subrayó, además, las distintas realidades socioeconómicas que deben contemplarse al enfrentar la pandemia: “Aquellos que puedan resolver sus actividades sin circular que lo hagan desde su casa. Así, quienes necesitan salir para tener dinero para su familia pueden circular con menor riesgo”.

En otras palabras, la Provincia reafirmó su posición a favor de liberar la circulación lo más que se pudiera, para afectar lo menos posible la economía, tanto del sistema en sí como de las distintas realidades individuales. Habrá restricciones horarias para las actividades no esenciales –podrán realizarse de 9 a 19–; a las reuniones familiares se les impone un límite de ocho personas; los servicios religiosos se oficiarán con un cupo restringido de asistentes; los gimnasios podrán abrir cumpliendo los protocolos ya conocidos, y el turismo sólo estará habilitado para familias, entre otras medidas.

En términos de dinámica social, eso implica una apuesta por la responsabilidad ciudadana. Los cuidados preventivos, los conocemos todos. También sabemos que la vacuna no impide el contagio, de modo que los vacunados deben seguir cuidándose. De lo que se trata, entonces, es de aprender a convivir con el virus.

A propósito, como los adolescentes y los jóvenes son quienes más se resisten en este momento a las medidas restrictivas, la Provincia decidió que por ahora no volverán las clases presenciales en las escuelas secundarias de las ciudades medianas y grandes, y que se reforzarán los controles para impedir las fiestas clandestinas.

Sería muy positivo que todo este esquema contara con una fuerte campaña de sensibilización pública, para sostener los hábitos requeridos y favorecer la comprensión de la perspectiva oficial. Del cuidado o la desidia individual depende el cuadro general.

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