Elecciones en Brasil y Perú: entre sorpresas y alertas JDF
4 minutos de lecturaMucho se habló sobre que el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva podría ganar en primera vuelta, e incluso el hecho de no haberlo concretado, sumado a la mayor votación que pronosticaban las encuestas del candidato conservador, es tomado por algunos como un triunfo del actual presidente Jair Bolsonaro, aparentemente desconociendo que el candidato del PT quedó a menos de dos puntos porcentuales de la victoria.
Hay
que tomar en cuenta también que Bolsonaro, siendo el actual jefe de
Estado y teniendo la estructura del gobierno a su favor para hacer la
campaña, quedó en segundo lugar en la presidencial, a pesar de
haber obtenido el 43% de los votos válidos.
En
lo que tiene que ver con el legislativo, la extrema derecha
bolsonarista fue la triunfadora, obteniendo 96 de las 513 bancas en
la Cámara de Diputados, mientras que en el Senado consiguió 14 de
81, entre ellos el exjuez Sergio Moro, que encarceló al líder
petista. El Partido Liberal y sus socios de centro y derecha serán
quienes dominarán el parlamento y podría complicar mucho que las
fuerzas afines a Lula puedan
construir una mayoría que permita gobernar mejor al candidato
petista.
El
nuevo congreso tendrá no solo una mayoría de la derecha más
conservadora, sino que también se caracterizará por estar integrado
mayoritariamente por hombres blancos. El colectivo afro y las mujeres
nuevamente han quedado relegadas. De todas maneras, hay que destacar
que en esta oportunidad fueron electos dos representantes de los
pueblos indígenas y por primera vez habrá diputadas trans.
También
en las elecciones regionales los colectivos conservadores obtuvieron
mejores resultados, entre ellos en San Pablo, en donde el candidato
bolsonarista, el militar y exministro de Infraestructura Tarcísio de
Freitas, consiguió el 42% de los votos, superando al excandidato
presidencial del PT Fernando Haddad (35%). San Pablo, al igual que
otros doce Estados definirán su gobernante en segunda vuelta. Hasta
el momento los grupos de derecha obtuvieron once gobiernos, mientras
que el PT solo alcanzó tres.
El
30 de octubre se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial y los
balotajes regionales, en un país que está sumamente polarizado
entre dos figuras que representan intereses opuestos. A pesar de que
Lula se
encuentra cerca del triunfo, no puede asegurarse que la victoria esté
sellada, aunque sigue siendo el favorito para llegar al sillón
presidencial.
Pero
no solo Brasil fue a las urnas, también lo hizo Perú para elegir
sus gobiernos locales, con una campaña que confirmó la debilidad
que tienen los partidos políticos en este país, constatándose
mayoritariamente triunfos de movimientos regionales, mientras que los
grupos de carácter nacional quedaron bastante relegados.
Existe
una notoria crisis de partidos políticos en Perú, que afecta el
sistema democrático en general. Las campañas son financiadas
fundamentalmente por los mismos candidatos –sobre todo en las
regiones– sin obtener prácticamente apoyo financiero ni de
infraestructura de sus colectivos. Esta situación lleva a que los
candidatos, para poder competir, tengan que contar con un capital
importante.
Al
mismo tiempo, las cifras que se invierten y la modalidad de realizar
campañas se basa más en el dinero que en las ideas. Como ejemplo,
en los mítines que se realizan diariamente se le brinda un plato de
comida a cada persona con su respectiva bebida –por lo general
café–, se obsequian camisetas, gorros, merchandising
en general y tocan orquestas musicales. Esta situación lleva a que
mucha gente concurra, pero no para escuchar a los políticos o
conocer sus ideas, sino para acceder a alimentación y a una prenda
de ropa.
Pero
la inversión es grande también, porque una norma no escrita
habilita a algunos gobernantes a acceder al “diezmo”, que es nada
más y nada menos que cobrarse el 10% del costo de toda obra de
infraestructura que se lleve a cabo. Este mecanismo hace que
“políticos” candidateen no por tener un perfil de servidor
público, sino porque es una oportunidad única de hacerse
millonarios.
El
fortalecimiento de los partidos políticos, el sanear la política en
general, mejorar su imagen, la del Congreso y la del gobierno
nacional y las administraciones locales están en el debe en Perú,
que deberá trabajar muy duro si su intención es fortalecer el
sistema democrático y contar con gobiernos que estén al servicio de
su gente.
Marcel Lhermitte es periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha asesorado a candidatos y colectivos progresistas en varios países de América Latina y Europa. Director de la revista latinoamericana de comunicación política Relato. Coordinador del Diplomado en Comunicación Política de la Universidad Claeh.
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