01/05/2026

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Demian Reidel y el desprecio por los argentinos: el modelo que culpa al pueblo

4 minutos de lectura

“El problema de la Argentina es que está poblada de argentinos”. La frase de Demian Reidel, asesor estrella de Milei, no es solo provocadora. Es una muestra descarnada del proyecto de país que se intenta imponer: elitista, tecnocrático y profundamente antidemocrático.


No fue un chiste. Fue una declaración de principios

La polémica estalló esta semana, cuando Demian Reidel —presidente del Consejo de Asesores Económicos de Javier Milei— lanzó en una entrevista con Bloomberg una frase que dejó perplejos incluso a sus aliados: “El problema de la Argentina es que está poblada de argentinos”.

No fue en broma, ni un exabrupto. Fue una afirmación con intención ideológica. Reidel, economista formado en Harvard y exfuncionario del Banco Central durante el macrismo, representa el núcleo duro del pensamiento libertario que hoy domina la Casa Rosada. Su frase no es casual: expresa el desprecio por lo popular que atraviesa al gobierno de Milei de punta a punta.


¿A quién apunta Reidel cuando dice “los argentinos”?

Según él, se refería a la “falta de capital social” y al “comportamiento colectivo disfuncional”. Pero traducido al criollo, lo que dice es que los argentinos somos los culpables del fracaso del país. Que nuestras decisiones, nuestra cultura, nuestra forma de vivir son el obstáculo.

La pregunta es obvia: ¿De qué argentinos habla? ¿De los que sostienen comedores populares? ¿De los docentes que enseñan con sueldos congelados? ¿De las madres que crían y cuidan sin ayuda del Estado? ¿De los jóvenes que resisten el ajuste en las universidades?

Lo que Reidel omite —y el gobierno encubre— es que los verdaderos responsables de la decadencia argentina no están en las calles ni en los barrios. Están en los bancos que fugaron divisas, en las empresas que evaden impuestos, y en las élites que diseñan políticas desde sus oficinas de lujo.


El pensamiento Milei: ajuste, desprecio y deshumanización

La frase de Reidel no sorprende si se la enmarca en el relato oficialista. Javier Milei ha calificado a la justicia social como una aberración, ha desfinanciado el sistema universitario, ha destruido el Ministerio de Mujeres y ha demonizado todo lo que suene a lo colectivo.

Para ellos, el pueblo es el problema. Y el Estado, un obstáculo.

Pero este desprecio no es solo discursivo: se traduce en recortes brutales, en la paralización de obras públicas, en el cierre de programas de salud y educación. Y, sobre todo, en una mirada profundamente deshumanizante: si el problema son los argentinos, entonces todo ajuste está justificado.

Reidel junto a Karina Milei

Universidades y ciencia en la mira

Reidel es parte de ese modelo que mira a la Argentina desde un Excel. Desde Harvard. Desde un lugar donde lo único que importa es la eficiencia, la productividad y la rentabilidad. Por eso no entienden —ni quieren entender— el valor de una universidad pública, de un centro de salud en el conurbano o de un comedor barrial.

Para ellos, la educación gratuita, el acceso al conocimiento y los derechos sociales son privilegios innecesarios que deben ser recortados. No por errores de gestión, sino por convicción ideológica.

Pero en las universidades y en los barrios populares ya hay una respuesta organizada. Docentes, estudiantes, científicos y organizaciones sociales están alertas y movilizados, defendiendo cada derecho conquistado con décadas de lucha.


¿Cuál es el verdadero problema de la Argentina?

No somos “los argentinos” el problema. El verdadero problema es una dirigencia que no confía en su pueblo. Que lo desprecia, que lo culpabiliza y que lo quiere afuera del debate.

En lugar de mirar hacia adentro, hacia las redes de solidaridad, hacia la economía popular, hacia la historia de lucha de los sectores postergados, este gobierno mira hacia arriba, hacia los mercados, hacia Washington, hacia los grandes empresarios.

Y el resultado es siempre el mismo: más desigualdad, más ajuste, más exclusión.


No es la primera vez, pero esta vez estamos alertas

Argentina ya vivió otras etapas de desprecio elitista. Desde la dictadura militar hasta el menemismo, pasando por el macrismo, hubo intentos de convencernos de que la culpa era nuestra, que vivíamos por encima de nuestras posibilidades, que no éramos lo suficientemente productivos o inteligentes.

Pero esta vez la sociedad está más despierta. Sabe que el ajuste tiene nombre y apellido. Que el desprecio no es una estrategia nueva. Y que cada vez que nos dijeron que “el problema somos nosotros”, fue para justificar un saqueo.

No nos van a convencer de que no valemos

La frase de Reidel duele, pero también desenmascara. Muestra el corazón de un proyecto de país que no cree en su gente, que no cree en la democracia participativa, ni en la igualdad, ni en el valor del conocimiento colectivo.

Pero la historia argentina está hecha de resistencia, de lucha, de dignidad. Y si algo aprendimos es que no hay frase elitista que nos detenga cuando decidimos organizarnos.


¿Qué opinás sobre esta frase? ¿Te sentiste interpelada? Sumate al debate y compartí tu mirada. Porque frente al desprecio, respondemos con conciencia y acción.



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