El día que bombardearon al pueblo / 16 de junio: la masacre silenciada en Argentina
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Una fecha negra para el pueblo argentino
El 16 de junio de 1955 aviones de la Armada Argentina bombardearon Plaza de Mayo con el objetivo de asesinar a Juan Domingo Perón y terminar con su gobierno. No lo lograron. Pero sí dejaron un saldo brutal: más de 300 muertos y más de 800 heridos, en su mayoría civiles inocentes.
Fue el primer ataque aéreo a población civil en tiempos de paz en toda América Latina. Una atrocidad sin precedentes que la dictadura posterior y muchos sectores del poder intentaron ocultar, minimizar o justificar.
🎯 El objetivo era claro: destruir el peronismo. Pero el pueblo resistió. Ese mismo día, en las calles, en hospitales colapsados, entre los escombros, nació un nuevo capítulo de la lealtad peronista.
Las bombas cayeron sobre un país que soñaba
Aquella jornada gris, los cielos de Buenos Aires se llenaron de fuego y muerte. A las 12:40 del mediodía, mientras la ciudad seguía su ritmo, aviones con la inscripción “Cristo Vence” comenzaron a lanzar bombas sobre la Casa Rosada y sus alrededores.
Murieron trabajadores, mujeres, niños, estudiantes. La mayoría ni siquiera entendía lo que estaba pasando. La CGT fue atacada. También colectivos, autos, hospitales. El odio de clase se volvió pólvora.
Mientras tanto, el General Perón fue evacuado y protegido por su custodia. Pero su pueblo quedó a merced del terror.
Memoria, verdad y justicia peronista
Durante décadas, los grandes medios y la historia oficial callaron. Incluso hoy, muchos ignoran o relativizan la gravedad de este crimen. Sin embargo, el peronismo nunca olvidó. En cada acto, en cada mural, en cada militante que recuerda ese día, vive la memoria de los caídos.
En 2024, sigue siendo urgente nombrarlos, visibilizarlos y denunciar que fue un intento de golpe de Estado con respaldo eclesiástico, militar y civil. Y que marcó el comienzo de una violencia institucional que estallaría tres meses después con la Revolución Fusiladora.
¿Qué dirían hoy esos 300 muertos?
Seguramente que la democracia no se defiende con bombas. Que el odio al pueblo sigue vivo, aunque con otros rostros y discursos. Y que recordar no es quedarse en el pasado, sino defender el futuro.
Hoy, en cada marcha, en cada aula, en cada esquina donde flamea una bandera peronista, resuena el eco de aquel 16 de junio. Y también la certeza de que la historia la escriben los pueblos cuando luchan.
#16DeJunioNoSeOlvida
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